|
Queridos hermanos y hermanas en el Carmelo:
1.
A un año del inicio del
segundo sexenio del P. Joseph Chalmers al
frente de la Orden del Carmen y a pocos
meses del final del servicio del P. Camilo
Maccise, O.C.D., como Prepósito General del
Carmelo Teresiano, los dos hemos querido
dirigiros una carta para celebrar y
agradecer a Dios por el camino que hemos
recorrido juntos los dos Consejos Generales
en la búsqueda de diálogo y colaboración y
para reflexionar sobre él.
Una colaboración pedida por
la Iglesia
2.
Vita consecrata, en la línea del
Vaticano II(1),
invita a los Superiores y superioras
Institutos religiosos a un constante diálogo
"para promover el conocimiento recíproco,
que es requisito obligado de una eficaz
cooperación, sobre todo en el ámbito
pastoral"(2).
Al mismo tiempo alienta "la fraterna
relación espiritual y la mutua colaboración
entre los diversos Institutos de vida
consagrada y Sociedades de vida apostólica"
a partir de una fidelidad al propio carisma(3).
Guiados por estas enseñanzas de la Iglesia y
conscientes de que el diálogo y la
colaboración intercongregacional son un
signo de los tiempos hemos tratado de
abrirnos a los caminos del Espíritu. Un
motivo adicional son nuestras raíces comunes:
"pongan siempre los ojos en la casta de
donde venimos, de aquellos santos profetas"(4).
"Tengamos delante nuestros fundadores
verdaderos, que son aquellos santos padres
de donde descendimos, que sabemos que por el
camino de pobreza y humildad gozan de Dios"(5)
Origen y desarrollo
3. Después
de varias conversaciones anteriores, el
primer encuentro de los dos Consejos
Generales tuvo lugar el 6 de diciembre de
1991. Fue verdaderamente una fecha histórica.
Todo se desarrolló en un ambiente fraterno y
sencillo. En una primera parte de la
convivencia hubo una presentación mutua de
las personas y de los trabajos que
realizaban al servicio de sus respectivas
Ordenes religiosas. En seguida se pasó a un
intercambio de experiencias sobre el tema de
las vocaciones, la formación, la nueva
evangelización, el compromiso por la
justicia y por la paz. La comida, junto con
toda la comunidad de la Curia del Carmelo
Tersiano, prolongó el ambiente de
fraternidad que se había creado. Se decidió
continuar los contactos para profundizar
juntos temas diversos y para crear canales
de mayor colaboración e intercambio, en el
respeto de nuestras respectivas identidades
y autonomías. Se acordó, finalmente, tener
dos reuniones anuales: en mayo, en la Casa
General O. Carm y en diciembre, en la Casa
General O.C.D.
Así comenzó entre nosotros una etapa de
acercamiento y colaboración que ya existía
entre Ordenes y Congregaciones religiosas
con ramas diversas, alimentadas por las
mismas raíces y sostenidas por un tronco
común, como las Ordenes de la familia
franciscana. . Hemos perseverado en este
camino durante once años, a pesar de las
dificultades. Al hacer un balance de lo que
hemos recorrido queremos haceros partícipes
de lo que hemos vivido y señalaros algunas
pistas para el futuro de nuestras relaciones
y esfuerzos comunes.
I
CON
LA ALEGRÍA DE LA ESPERANZA
(Rom 12,12)
El trabajo de la caridad
4. Si bien,
ya antes de que comenzarán el diálogo y la
colaboración a nivel de Consejos Generales
en diversas partes del mundo como España,
Estados Unidos, Filipinas, Polonia, nuestras
dos Ordenes religiosas tenían iniciativas
comunes y buenas relaciones fraternas a
niveles locales o provinciales, en otras,
por el contrario, predominaban prejuicios
mutuos que dificultaban el acercamiento y el
intercambio. Ahora, en cambio, estos últimos
se han ido superando y lo positivo en las
relaciones ha ido creciendo.
5. En
nuestros intercambios y diálogos hemos
partido de la convicción de que somos
Ordenes diversas pero que tenemos raíces
comunes junto a la fuente de Elías
en el Monte Carmelo. Desde el principio de
la refundación teresiana hemos seguido por
rutas diferentes el esfuerzo por vivir los
valores de la espiritualidad carmelitana.
Nuestra intención fue siempre la de
profundizar lo que tenemos en común y
respetar lo que nos distingue.
Como hemos
dicho en nuestra carta común Para cruzar
la Puerta Santa, escrita con ocasión
del Gran Jubileo del año 2000:
"Hay puertas que no conseguimos atravesar
con toda libertad y sinceridad: se trata de
nuestra misma historia, de las relaciones
pasadas y presentes entre los Carmelitas de
la Antigua Observancia y los Carmelitas
Teresianos. Se trata del influjo que
susceptibilidades culturales y nacionales
arrojan también en las relaciones entre
nuestras Provincias y grupos de monasterios
con motivo de diferentes tradiciones
espirituales y sensibilidades ascéticas o
aun simplemente de prejuicios y cerrazones
entre personas individuales. Debemos hacer
una relectura liberadora de ciertos
episodios o documentos históricos menos
auténticos o dominados por tensiones o poca
comunión. Estamos llamados a dar testimonio
de un diálogo de paz y de perdón recíproco,
humilde y sincero; de una nueva época de
fraternidad y convivencia de las diferencias.
Las múltiples formas de diálogo, de comunión
o de programación que se han realizado en
este último decenio, deben continuar y
hacerse más fecundas e involucrar a todas
las personas y las instituciones. El nivel
de la vida fraterna en comunidad será
siempre el punto de arranque para un diálogo
y para una comunión más amplia que puede y
debe comprometer también a los laicos que
desean participar de un modo más intenso en
la espiritualidad y en la misión del
Carmelo"(6)
Adelante con fe y confianza
6. A pesar
de algunas dificultades decidimos con
firmeza continuar el camino iniciado.
Iluminados por la experiencia y las
enseñanzas de San Pablo en relación a su
ministerio aceptamos llevar nuestra misión
en vasos de barro y buscamos, con la ayuda
de Dios y el apoyo mutuo, no desmayar y
tratar de vivir aquello que dice el Apóstol
cuando exhorta a la comunidad de los romanos:
"Vuestra caridad sea sin fingimiento;
detestando el mal, adhiriéndoos al bien;
amándoos cordialmente los unos a los otros;
estimando en más cada uno a los demás; con
un celo sin negligencia; con espíritu
fervoroso; sirviendo al Señor; con la
alegría de la esperanza; constantes en la
tribulación; perseverantes en la oración"
(Rom 12, 9-12). Nos animaba además
el apoyo mayoritario que hemos encontrado en
las dos Ordenes por nuestro trabajo en común.
Iniciativas de colaboración
7.
La "alegría de la esperanza" era la
de una esperanza activa y responsable. Por
ello, desde el principio, procuramos crear
un mínimo de iniciativas de colaboración e
intercambio. Se nombraron dos comisiones
mixtas O. Carm - O.C.D. Una para la
espiritualidad y la otra para la formación.
Decidimos intercambiar programas e
iniciativas e invitarnos mutuamente para
Congresos Internacionales organizados por
una u otra Orden. Fue así como se llegó a la
elaboración de un Diccionario
Carmelitano de próxima aparición.
Se organizaron encuentros de
formadores y formandos de las dos ramas.
También se llevó a cabo un Encuentro de
Mariología a nivel internacional y un
Encuentro de Psicólogos O. Carm y O.C.D.
para examinar juntos las relaciones entre
psicología y espiritualidad. En todos los
Congresos internacionales de una Orden hubo
siempre una presencia de la otra. A nivel
latinoamericano, pero como iniciativa de los
Consejos Generales, se creó una comisión
teológica mixta (7 miembros de cada Orden)
para reflexionar temas de espiritualidad
carmelitana para América Latina. El Equipo
se reúne cada año desde hace 8 años y ha
publicado algunos libros con el fruto de su
reflexión para encarnar en América Latina la
espiritualidad del Carmelo y para presentar
a sus santos y santas con un lenguaje
inteligible para esos ambientes
socio-culturales y eclesiales.
También
con ocasión de celebraciones o aniversarios
de una u otra Orden hemos publicado cartas
firmadas por los dos Superiores Generales y
preparadas por los dos Consejos.
Los Superiores Generales nos hemos invitado
mutuamente a participar un día en los
respectivos capítulos generales para una
reflexión y para presidir la Eucaristía.
Igualmente, en más de una ocasión, uno u
otro ha dirigido algún curso o ha tenido una
conferencia con ocasión de Definitorios
extraordinarios o reuniones regionales.
II
ACUÉRDATE DE TODO EL CAMINO QUE DIOS
TE HA HECHO ANDAR
(Deut 8,2)
8. En los
últimos tres años hemos tenido dos
encuentros significativos: el primero en el
Monte Carmelo (1999) y el segundo en
Aylesford (Inglaterra). En ambas ocasiones
convivimos los dos Consejos Generales
durante una semana. Reflexionamos juntos y
tomamos conciencia de los orígenes, del
papel de María en el Carmelo y de las
modalidades diversas con las cuales las dos
ramas vivimos los elementos de la
espiritualidad carmelitana.
Haciendo memoria histórica de
los orígenes
9. El
Encuentro del Monte Carmelo se tuvo
al terminar el Definitorio Extraordinario
O.C.D. en el mes de octubre de 1999. Durante
una semana oramos juntos, visitamos los
lugares bíblicos guiados por el libro
escrito por cuatro carmelitas teresianos:
Orar en Tierra Santa y
reflexionamos sobre los remotos orígenes de
la Orden y sobre la Regla. Recordamos a
Elías, modelo inspirador de los primeros
carmelitas que en el siglo XII comenzaron a
vivir en ese lugar y que recibieron de
Alberto, Patriarca de Jerusalén la Regla o "fórmula
de vida". Visitamos las ruinas de
Wadi-es-Siah y trajimos a la memoria la vida
eremítico-cenobítica de "aquellos santos
padres". Meditamos los valores fundamentales
de la Regla, vistos hoy desde
diversas perspectivas socio-culturales y
eclesiales, que son como ventanas diferentes
que nos hacen descubrir su riqueza integral
y actualidad para responder a los desafíos
nuevos para nuestra vida carmelitana
encarnada en las diversas culturas. De ese
modo, descubrimos el valor y la actualidad
de la experiencia de quienes nos han
precedido.
10.
Tomamos también conciencia de que el
proyecto de vida evangélico, sencillo y
unificado de la Regla está centrado
en Jesucristo y en la comunión eclesial.
Vimos cómo ofrece un proyecto estructurador
para la persona: con Dios (oración), con los
demás (actos comunitarios) y consigo mismo (interioridad
y meditación personal). Notamos que cada una
de nuestras dos Ordenes tiene además un
acercamiento peculiar a la Regla a
partir de diversas experiencias vocacionales
a lo largo de los siglos. Por ejemplo, la
experiencia de Santa Teresa y de San Juan de
la Cruz y la manera en la que ellos
interpretan la Regla, son necesariamente
asumidas por los Carmelitas Teresianos de
una manera muy especial. En el espíritu de
la multiplicidad de lecturas y relecturas de
la Regla ellos encuentran acogida e influyen
en todos los carmelitas que ven en ellos las
figuras en las cuales los frutos del Carmelo
son más maduros. Fueron días de gracia en
los que también examinamos con realismo a la
luz de las circunstancias actuales y algunos
aspectos prácticos de nuestras relaciones.
11.
Recordamos el paso de la Orden de Oriente a
Occidente y su capacidad de adaptación a la
corriente mendicante, sin olvidar los
valores contemplativos y eremíticos de los
principios. Constatamos en la memoria
histórica la decadencia, los continuos
movimientos reformadores antes y después de
Teresa de Jesús y Juan de la Cruz y,
finalmente, la "refundación" hecha por ellos,
quienes en fidelidad creativa a las raíces
del Carmelo lo abrieron a horizontes nuevos
respondiendo así a los desafíos de su época.
Partieron de una experiencia y la expresaron
en sus escritos que iluminan el nuevo
camino. Su influjo no quedó limitado a la
nueva Orden sino que llevó sus frutos
también a la rama antigua y, desde luego, a
toda la espiritualidad cristiana.
Con María, la Madre de Jesús
12.
Un año y medio después los dos
Consejos Generales volvieron a encontrarse
por una semana. Esta vez fue en Aylesford (Inglaterra),
lugar ligado al acontecimiento del
Escapulario carmelitano. Allí la convivencia
se centró, sobre todo, en la preparación de
la Carta común de los dos Generales: Con
María, la Madre de Jesús, con ocasión
de los 750 años del Escapulario. La profunda
devoción mariana de la Orden apareció como
un elemento común fuerte en las dos Ordenes
carmelitanas. Tratamos de poner en diálogo
nuestra herencia mariana con los desafíos de
la Iglesia y del mundo de hoy. Pusimos de
relieve que María, en el Carmelo es vista
como Madre, Patrona, Hermana y Modelo.
Presentamos el Escapulario como un signo que
compromete e invitamos a todos los miembros
de las dos Ordenes: religiosos, religiosas,
laicos y Congregaciones asociadas a
continuar celebrando el año
mariano-carmelitano que terminó con la
audiencia en la Plaza de San Pedro, el 12 de
septiembre de 2001, cuando el Papa coronó la
imagen de la Virgen del Carmen.
Los dos
encuentros nos ayudaron a recordar lo que
Dios ha hecho con el Carmelo a lo largo de
la historia y nos llevaron a proclamar
nuestro "credo histórico" común y particular,
al estilo del "credo histórico" del pueblo
de Israel (cf. Deut 26,5-9).
III
OLVIDANDO LO QUE DEJAMOS ATRÁS, MIREMOS
HACIA ADELANTE
(Cf. Filip 3,13)
Un balance positivo
13.
En el último encuentro de los dos
Consejos Generales, tenido este año 2002,
hicimos un balance del camino recorrido
hasta ahora en nuestro diálogo y
colaboración. Vimos lo que hemos hecho hasta
ahora y lo que nos queda por hacer. Hace un
año comenzó un nuevo sexenio para la Orden
Carmelitana. Dentro de unos meses termina un
sexenio para el Carmelo Teresiano.
Ante estas
perspectivas, reafirmamos, en cuanto depende
de nosotros, continuar adelante
profundizando nuestra fraternidad y
cooperación. Los conflictos y tensiones de
la historia deben quedar atrás para abrirnos
al futuro "hacia el que el Espíritu nos
impulsa para seguir haciendo con nosotros
grandes cosas"(7).
En el
examen de lo realizado apareció claro que
hemos crecido en comunicación y colaboración.
También en las dos Ordenes han ido cayendo
prejuicios mutuos y ha crecido la
cooperación a niveles nacionales o
regionales. Nos comprometimos a favorecer el
crecimiento de iniciativas comunes, como el
Instituto de Estudios Carmelitanos en los
Estados Unidos y otras que han ido surgiendo
aquí y allá.
Nuevos desafíos
14.
Al igual que la Iglesia y la
vida consagrada en general debemos enfrentar
los retos que nos presenta la realidad
cambiante. Por eso, se requiere en un futuro
próximo abrir más espacios de búsqueda y
reflexión a nivel de Definitorios generales.
Hay que preguntarnos cómo vivir y transmitir
hoy los grandes valores comunes de ambas
Ordenes: la meditación "día y noche" de la
Palabra de Dios, el "vivir en obsequio de
Jesucristo", el testimoniar y transmitir una
espiritualidad sólida con raíces bíblicas,
renovar y actualizar la devoción mariana
para que sea más bíblica, más antropológica,
más litúrgica y más ecuménica. Juntos
podemos discernir caminos para el diálogo
interreligioso y para dar una respuesta de
espiritualidad a la búsqueda de lo sagrado y
a la nostalgia de Dios. Desde la experiencia
del Dios de nuestro Señor Jesucristo estamos
también llamados a un compromiso con la
justicia, con la paz desde una opción
preferencial por los pobres, "signo de
autenticidad evangélica y estímulo de
conversión permanente"(8).
Habría que examinar la posibilidad de
iniciativas generales llevadas adelante con
la mutua colaboración en el respeto de
nuestras respectivas identidades. Una
apertura a la colaboración con la grande
familia carmelitana en el mundo: religiosos,
religiosas, laicos, Institutos afiliados
tendría un efecto multiplicador para poner
al servicio de la evangelización el carisma
y la espiritualidad del Carmelo, que Dios
nos ha dado para el servicio de nuestros
hermanos y hermanas. Y esto lo debemos hacer
a todos los niveles: desde la religiosidad
popular hasta la reflexión teológica e
interdisciplinar; desde el campo misionero
hasta el académico.
Unidad en la diversidad
15.
Al término de esta reflexión
que os dirigimos, hermanas y hermanos,
queremos dejar asentado lo que desde el
principio, ha sido claro para ambos Consejos
Generales y que muchos no han entendido o
querido entender. Nos referimos a ciertos
presupuestos necesarios para que el diálogo
y la colaboración tengan bases sólidas y no
lleven a la pérdida de la identidad propia
de cada Orden.
Nunca
hemos querido ni hemos hablado de una fusión
jurídica. Pensamos que la diversidad es una
grande riqueza para las dos Ordenes. En el
respeto de nuestras respectivas autonomías y
de nuestros espacios propios, sin confusión
ni ambigüedades, hemos querido solamente
abrirnos a las interpelaciones del Espíritu
en los signos de los tiempos y a las
invitaciones de la Iglesia a la comunión y
colaboración entre los diversos Institutos:
"El sentido eclesial de comunión alimenta y
sustenta también la fraterna colaboración
entre los diversos Institutos de vida
consagrada y Sociedades de vida apostólica.
Personas que están unidas entre sí por el
compromiso común del seguimiento de Cristo y
animadas por el mismo Espíritu, no pueden
dejar de hacer visible, como ramas de una
única Vid, la plenitud del Evangelio del
amor."(9).
La
reciente Instrucción de la Congregación para
los Institutos de vida consagrada y las
sociedades de vida apostólica, hace esta
llamada a la comunión, invitando todas las
Ordenes en la Iglesia a descubrir las raíces
comunes evangélicas para llegar al carisma
mejor, es decir a la caridad(10).
Y esto vale aún más cuando los Institutos
tienen, como en nuestro caso, raíces comunes.
Conclusión: Abiertos al
Espíritu en el discernimiento de la fe
16.
Hermanas y hermanos, antes del
Capítulo General del Carmelo Teresiano hemos
querido dirigirnos a vosotros para compartir
la experiencia de un itinerario iniciado
hace once años. Si la comunión y la
fraternidad son señales de la presencia del
Espíritu, podemos aseguraros que El ha
estado presente entre nosotros. Hacia dónde
nos conducirá el Espíritu no lo sabemos,
pero tenemos la seguridad de que El conduce
nuestra marcha. "El viento sopla donde
quiere, y oyes su voz, pero no sabes de
dónde viene ni a dónde va. Así es todo el
que nace del Espíritu" (Jn 3,8).
Tenemos
una firme esperanza de que el diálogo entre
las dos Ordenes continúe a todos los niveles.
Esto ayudará a todos los y las carmelitas a
conocer con profundidad la historia y la
espiritualidad del Carmelo para bien de toda
la Iglesia. Nosotros hemos tratado de
responder a los retos del momento presente.
Tocará a las nuevas generaciones discernir
en la fe la dirección del Espíritu.
En su
Carta apostólica al final del año jubilar,
Juan Pablo II anima a vivir en la Iglesia un
espíritu de comunión y señala algunas pistas
que pueden servirnos:
"Espiritualidad
de la comunión es también la capacidad de
ver ante todo lo que hay de positivo en el
otro, para acogerlo y valorarlo como regalo
de Dios: un "don para mí", además de ser un
don para el hermano que lo ha recibido
directamente. En fin, espiritualidad de la
comunión es saber "dar espacio" al hermano,
llevando mutuamente la carga de los otros (cf.
Ga 6,2)"(11).
Que "la
gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios
y la comunión del Espíritu Santo sean con
todos vosotros" (2 Cor 13,13).
Roma,
Navidad 2002 - Año Nuevo 2003
Fr.
Joseph Chalmers, O. Carm.
Prior General | Fr. Camilo
Maccise, O.C.D.
Prepósito General
_____________________
1.
Cf. PC 23.
2. VC 50.
3. Ib. 52.
4. Fund. 29,33.
5. Id. 14,4.
6. Para cruzar la
Puerta Santa, 31; cf. VC 54.
7. VC 110.
8. VC 82.
9. VC 52.
10. Cf. Caminar
desde Cristo, 30.
11. Novo Millennio
Ineunte, 43.
|