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Acta Ordinis 2003 (1)

1. Papa 2. Curia Romana 3. P. Generale 4. Definitorio Generale

ACTA SANCTAE SEDIS
 

I - ATTI DI GIOVANNI PAOLO II, PAPA

 

 

NOMINE

 

Il Santo Padre ha accettato la rinuncia al governo pastorale della Diocesi di Székesfehévár (Ungheria), presentata da Sua Eccellenza Reverendissima Monsignor Nándor Takács, O.C.D., in conformità al canone 401 & 1 del Codice di Diritto Canonico.

 

(L'Osservatore Romano, 5 aprile 2003, 1)

  

Il Santo Padre ha accettato la rinuncia al governo pastorale della Prelatura d'Infanta (Filippine), presentata da Sua Eccellenza Reverendissima Monsignor Julio X. Labayen, O.C.D., in conformità al canone 401 & 1 del Codice di Diritto Canonico.

 

Il Santo Padre ha nominato Vescovo della Prelatura d'Infanta (Filippine), Sua Eccellenza Reverendissima Monsignor Rolando J. Tria Tirona, O.C.D., finora Vescovo di Malolos.

 

(L'Osservatore Romano, 29 giugno 2003, 1)

 

Il Santo Padre ha accettato la rinuncia al governo pastorale della Diocesi di Oruro (Bolivia), presentata da Sua Eccellenza Reverendissima Monsignor Braulio Sáez García, O.C.D., in conformità al canone 401 & 2 del Codice di Diritto Canonico.

 

Il Santo Padre ha nominato Ausiliare dell'Arcivescovo di Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Sua Eccellenza Reverendissima Monsignor Braulio Sáez García, O.C.D., finora Vescovo di Oruro, assegnandogli la sede titolare vescovile di Raso.

 

(L'Osservatore Romano, 12 settembre 2003, 1)

 

 

DISCORSI

 

Dal messaggio di Sua Santità, Giovanni Paolo II, per i 160 anni di storia della Pontificia Opera dell'Infanzia Missionaria:

 

4... Come non ricordare la piccola Teresa di Lisieux che, a sette anni, il 12 maggio 1882, si iscrisse all'Opera della Santa Infanzia e a 14 anni aveva già deciso di donarsi a Gesù per la salvezza del mondo? Questa fecondità spirituale non si è oggi estinta. Preghiamo perché un numero sempre più grande di bambini metta a disposizione del Vangelo non solo una stagione, ma tutta la propria esistenza. Chiediamo altresì a Dio che si estenda dappertutto l 'azione benefica dell 'Infanzia Missionaria.

 

(Dall'Osservatore Romano, 11 gennaio 2003, 5)

 

Speciale Messaggio Autografo di Sua Santità Giovanni Paolo II in occasione del LXXXIX Capitolo Generale dell 'Ordine dei Carmelitani Scalzi, che ha avuto luogo in Avila dal 28 aprile al 18 maggio 2003:

 

Al Reverendísimo Padre

Camilo Maccise

Prepósito General de los Carmelitas Descalzos

 

1.     Deseo ante todo agradecerle la amabilidad de informarme sobre la celebración del 89 Capítulo General Ordinario de la Orden de los Carme­litas Descalzos, que tendrá lugar en Avila del 28 de abril al 18 de mayo del presente año. En proximidad de estas fechas, me es grato hacerle lle­gar este mensaje, que le envío junto con un cordial saludo para Usted y los Padres Capitulares, asegurándoles mi cercanía espiritual en la ora­ción para que la luz del Espíritu Santo guíe su reflexión y discernimiento durante los trabajos de esa Asamblea.

La Familia de Carmelitas Descalzos, formada por frailes, monjas y laicos, nace de un único carisma y está llamada a seguir una vocación común, aunque respetando la autonomía y la índole específica de cada grupo. El tema elegido para el Capítulo -En camino con santa Teresa y san Juan de la Cruz: volver a lo esencial - subraya la firme voluntad de la Orden de permanecer fiel al carisma que, suscitado por el Espíritu en un determinado contexto histórico y eclesial, se ha desarrollado a lo lar­go de los siglos y está destinado a producir también hoy frutos de santi­dad en la Iglesia Apara provecho común@ (1 Co 12, 7), respondiendo a los retos del tercer milenio.

Vuestra intención es Apartir@ del Evangelio, profundizando en los valores de la vida consagrada, desde vuestras propias raíces. Queréis hacerlo en Avila, lugar que guarda vivo el rescoldo de la experiencia y doctrina de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz. Allí tuve oca­sión de admirar y venerar no sólo Aa los maestros espirituales de mi vida interior, sino a dos faros luminosos de la Iglesia@ (Homilía en la misa de S. Teresa de Jesús, Avila, 1-XI-1982, 2). 


 

2. El carisma fundacional se comprende mejor a la luz de la parábola evangélica de los talentos (cf Mt 25, 14-30), pues proviene de la magna­nimidad del Señor y, junto con los otros, forma., parte del tesoro de la Iglesia. Según esta conocida parábola, el Asiervo bueno y fiel@ (Mt 2, 21.23) se siente honrado por la confianza que se ha puesto en él y em­plea los talentos responsablemente, obedeciendo la voluntad de su Señor, porque sabe que pertenecen a él y al mismo deberá rendir cuentas. Mani­fiesta su sabiduría administrando sensatamente el don recibido, que es esencial en todas sus dimensiones, y sacando de él el mayor rendimiento posible.

Los dones del Espíritu son algo vivo y dinámico, como la semilla que, sembrada en la tierra, Abrota y crece@ (Mc 4, 27) ante el asombro del propio agricultor. En la reflexión sobre lo esencial de vuestro caris­ma, conviene tomar como punto de partida los frutos ya en sazón, pues ellos, según el criterio evangélico, nos permiten reconocer la validez del árbol del que provienen (cf Mt 7, 15-20). Este método requiere respeto por la historia del propio carisma, que en todas las épocas ha dado abun­dantes y buenos frutos. Por eso, la Afidelidad al carisma fundacional@ es también fidelidad a su Aconsiguiente patrimonio espiritual@ (Vita conse­crata, 36). En efecto, numerosos consagrados han dado testimonio elo­cuente de santidad y realizado empresas de evangelización y de servicio particularmente generosas y arduas (cf ibid., 35).

También a vosotros, como a los demás religiosos y religiosas, os re­pito que Ano solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y con­tar, sino una gran historia que construir@ (ibid., 110). Por eso es necesa­rio esforzarse en desechar todo lo que obstaculice el crecimiento del ca­risma. El mejor servicio que se puede prestar al don recibido es la purifi­cación del corazón mediante frutos dignos de conversión (cf Mt 3, 8). AEn efecto, la vocación de las personas consagradas a buscar ante todo el Reino de Dios es, principalmente, una llamada a la plena conversión, en la renuncia de sí mismo para vivir totalmente en el Señor@ (Vita conse­crata, 35). Se trata de una tarea continua puesto que, como ha puesto de relieve la Congregación para la Vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, no se puede ignorar la constante insidia de la mediocridad en la vida espiritual, del aburguesamiento progresivo, de la mentalidad con­sumista, del afán por la eficiencia o la desmesura del activismo (cf Instr. Caminar desde Cristo, 12).

 

3. Para responder a los retos de. la época actual, la Iglesia subraya el Adeber@ permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio@ (Gaudium et spes, 4). Así, al invitar a seguir el ejemplo de Alos fundadores y fundadoras que, abiertos a la ac­ción del Espíritu Santo, han sabido interpretar los signos de los tiempos y responder de un modo clarividente a las exigencias que iban surgiendo poco a poco@ (Vita consecrata, 9), recomienda a las personas consagra­das que acojan en lo más hondo los designios de la Providencia, guiados Apor el discernimiento sobrenatural, que sabe distinguir entre lo que vie­ne del Espíritu y lo que le es contrario@ (ibid., 73).


 

El Espíritu guía a los fieles hacia Cristo, que es la Averdad comple­ta@ (Jn 16, 13). Es preciso, pues, prestar atención a lo que Jesús ha dicho y hecho durante su vida terrena. Impresiona la respuesta que Él, enviado por el Padre a los pobres, los prisioneros, los ciegos o los oprimidos (cf Lc 4, 18), dio a las expectativas de su tiempo: permaneció durante treinta años en una vida oculta, en el silencio de Nazaret. Comenzó su ministe­rio público con cuarenta días de desierto, al término de los cuales recha­zó las tentaciones del maligno. Después mantuvo las distancias ante los nazarenos, que pretendían ser privilegiados en los prodigios que Jesús hacía (cf Lc 4, 23), ante el pueblo que le buscaba ansiosamente (cf Mc 1, 38) o la muchedumbre que quería hacerlo rey: Ahuyó de nuevo al monte él solo@ (Jn 6, 15). A los afanes de la humanidad respondió tanto con la condescendencia como con el rechazo, pero en todo caso con la firmeza propia del Asigno de contradicción@ (Lc 2, 34).

Por el carácter profético de la vida consagrada, también vosotros, queridos Hermanos Descalzos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, debéis estar atentos para discernir y preparados para responder a las expectativas del momento actual, unas veces bajando del monte hacia los caminos del mundo y seguir sirviendo el Reino de Dios (cf. Vita consecrata, 75), otras volviendo a la soledad para velar con el Señor en luga­res apartados (cf. Mc 1, 45).

Partir de lo esencial significa caminar desde Cristo y su Evangelio, leído con la óptica del propio carisma. Así lo han hecho los fundadores y fundadoras bajo la acción del Espíritu Santo. Se ha de preservar su expe­riencia y, a la vez, profundizarla y desarrollarla con la misma apertura y docilidad a la acción del Espíritu, pues así se salvaguarda tanto la fideli­dad a la experiencia primigenia como el modo de responder adecuada­mente a las exigencias cambiantes de cada momento histórico.

En esta perspectiva se comprende bien la importancia que tiene una Areferencia renovada a la Regla@ (Vita consecrata, 37), que indica un iti­nerario para seguir a Jesús, caracterizado por un carisma específico re­conocido por la Iglesia. Las personas consagradas tienen en ella un crite­rio seguro para buscar formas de testimonio capaces de responder a las necesidades de hoy sin perder de vista la inspiración original (cf. ibid.37).

 

4. Todos vosotros, queridos hermanos, al abrazar la vida consagrada habéis emprendido Aun camino de conversión continua, de entrega ex­clusiva al amor de Dios y de los hermanos@ (ibid. 109). Es una opción que no se apoya sólo en las fuerzas humanas, sino ante todo en la gracia divina, que transforma el corazón y la vida. La humanidad tiene sed de testigos auténticos de Cristo. Pero, para serlo, es necesario caminar hacia la santidad, la cual ha florecido ya abundantemente en vuestra familia re­ligiosa. Pienso en los santos y santas forjados en el Carmelo y, muy par­ticularmente, en la inestimable herencia que han dejado a vuestra Orden y a toda la Iglesia san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús.

AAspirar a la santidad: éste es en síntesis el programa de toda vida consagrada@ (ibid., 93); un camino que exige dejar todo por Cristo para participar plenamente de su misterio pascual. El crecimiento de la vida espiritual debe ser siempre lo primero en que deben fijarse las Familias de vida consagrada, porque es precisamente la cualidad espiritual de la vida consagrada lo que impacta a las personas de nuestro tiempo, se­dientas también de valores absolutos (cf ibid.).

Comparto con afecto estas reflexiones y exhortaciones con todos vo­sotros, queridos miembros del Capítulo, e invoco la efusión de abundan­tes dones del Espíritu sobre vuestros trabajos, a fin de que la Orden de los Carmelitas Descalzos prosiga su camino de fidelidad dinámica a la propia vocación y misión.


 

Que la Santísima Virgen María, Madre del Carmelo, y los santos Te­resa de Jesús y Juan, de la Cruz obtengan para vosotros y para toda la Familia de Carmelitas Descalzos copiosas gracias divinas, en prenda de las cuales les imparto de corazón la implorada Bendición Apostólica. 

 

Vaticano, 21 de abril de 2003.

         Giovanni Paolo II

 

 

 

Omelia di Giovanni Paolo II, durante la celebrazione della Canonizzazione di Pedro Poveda Castroverde, José María Rubio y Peralta, Genoveva Torres Morales, Ángela de la Cruz, María Maravillas de Jesús, svoltasi a Madrid, nella Plaza de Colón il 4 maggio 2003:

 

1. "Sed testigos de mi resurrección" (cf. Lc 24, 46-48), Jesús dice a sus Apóstoles en el relato del Evangelio apenas proclamado. Misión difícil y exigente, confiada a hombres que aún no se atreven a mostrarse en público por miedo de ser reconocidos como discípulos del Nazareno. No obstante, la primera lectura nos ha presentado a Pedro que, una vez recibido el Espíritu Santo en Pentecostés, tiene la valentía de proclamar ante el pueblo la resurrección de Jesús y exhortar al arrepentimiento y a la conversión.

Desde entonces la Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo, sigue proclamando esta noticia extraordinaria a todos los hombres de todos los tiempos. Y el sucesor de Pedro, peregrino en tierras españolas, os repite: España, siguiendo un pasado de valiente evangelización: (sé también hoy testigo de Jesucristo resucitado!

 

2. Saludo con afecto a todo el pueblo de Dios venido desde las distintas regiones del País, y aquí reunido para participar en esta solemne celebración. Un respetuoso y deferente saludo dirijo a Sus Majestades los Reyes de España y a la Familia Real. Agradezco cordialmente las amables palabras del Cardenal Antonio María Rouco Varela, Arzobispo de Madrid. Saludo a los Cardenales y Obispos españoles, a los sacerdotes y a las personas consagradas; saludo también con afecto a los miembros de los Institutos relacionados con los nuevos santos.

Agradezco particularmente la presencia aquí del Presidente del Gobierno y de los Presidentes  de las Comunidades autónomas, así como de las Autoridades civiles que han prestado su valiosa colaboración para la realización de los distintos actos de esta visita.

 

3. Los nuevos santos se presentan hoy ante nosotros como verdaderos discípulos del Señor y testigos de su Resurrección.

 

San Pedro Poveda, captando la importancia de la función social de la educación, realizó una importante tarea humanitaria y educativa entre los marginados y carentes de recursos. Fue maestro de oración, pedagogo de la vida cristiana y de las relaciones entre la fe y la ciencia, convencido de que los cristianos debían aportar valores y compromisos sustanciales para la construcción de un mundo más justo y solidario. Culminó su existencia con la corona del martirio.

San José María Rubio vivió su sacerdocio, primero como diocesano y después como jesuita, con una entrega total al apostolado de la Palabra y de los sacramentos, dedicando largas horas al confesionario y dirigiendo numerosas tandas de ejercicios espirituales en las que formó a muchos cristianos que luego morirían mártires durante la persecución religiosa en España. "Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace" era su lema.

 

4. Santa Genoveva Torres fue instrumento de la ternura de Dios hacia las personas solas y necesitadas de amor, de consuelo y de cuidados en su cuerpo y en su espíritu. La nota característica que impulsaba su espiritualidad era la adoración reparadora a la Eucaristía, fundamento desde el que desplegaba un apostolado lleno de humildad y sencillez, de abnegación y caridad.

Semejante amor y sensibilidad hacia los pobres llevó a Santa Angela de la Cruz a fundar su "Compañía de la Cruz", con una dimensión caritativa y social a favor de los más necesitados y con un impacto enorme en la Iglesia y en la sociedad sevillanas de su época. Su nota distintiva era la naturalidad y la sencillez, buscando la santidad con un espíritu de mortificación, al servicio de Dios en los hermanos.

Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Superadas las tristes circunstancias de la Guerra Civil española, realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la reforma teresiana. Su vida contemplativa y la clausura del monasterio no le impidieron atender a las necesidades de las personas que trataba y a promover obras sociales y caritativas a su alrededor.

 

5. Los nuevos Santos tienen rostros muy concretos y su historia es bien conocida. )Cual es su mensaje? Sus obras, que admiramos y por las que damos gracias a Dios, no se deben a sus fuerzas o a la sabiduría humana, sino a la acción misteriosa del Espíritu Santo, que ha suscitado en ellos una adhesión inquebrantable a Cristo crucificado y resucitado y el propósito de imitarlo. Queridos fieles católicos de España: (dejaos interpelar por estos maravillosos ejemplos!

Al dar gracias al Señor por tantos dones que ha derramado en España, os invito a pedir conmigo que en esta tierra sigan floreciendo nuevos santos. Surgirán otros frutos de santidad si las comunidades eclesiales mantienen su fidelidad al Evangelio que, según una venerable tradición, fue predicado desde los primeros tiempos del cristianismo y se ha conservado a través de los siglos.

Surgirán nuevos frutos de santidad si la familia sabe permanecer unida, como auténtico santuario del amor y de la vida. "La fe cristiana y católica constituye la identidad del pueblo español", dije cuando peregriné a Santiago de Compostela (Discurso en Santiago, 9.11.1982). Conocer y profundizar el pasado de un pueblo es afianzar y enriquecer su propia identidad (No rompáis con vuestras raíces cristianas! Sólo así seréis capaces de aportar al mundo y a Europa la riqueza cultural de vuestra historia.

 

6. "Les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras" (Lc 24, 45). Cristo resucitado ilumina a los Apóstoles para que su anuncio pueda ser entendido y se transmita íntegro a todas las generaciones; para que el hombre oyendo crea, creyendo espere, y esperando ame (cf. S. Agustín, De catechizandis rudibus, 4,8). Al predicar a Jesucristo resucitado, la Iglesia desea anunciar a todos los hombres un camino de esperanza y acompañarles al encuentro con Cristo.

 

Celebrando esta Eucaristía, invoco sobre todos vosotros el gran don de la fidelidad a vuestros compromisos cristianos. Que os lo conceda Dios Padre por la intercesión de la Santísima Virgen - venerada en España con tantas advocaciones - y de los nuevos Santos. 

 

Giovanni Paolo II: Prima del REGINA CÆLI con i fedeli presenti nella Plaza de Colón:

 

Al concluir esta celebración, en la que he canonizado a cinco nuevos Santos, quiero dar gracias a Dios que me ha permitido realizar el quinto viaje apostólico a vuestra Nación, tierra de fieles hijos de la Iglesia que ha dado tantos santos y misioneros. Mi primera visita tuvo como lema "Testigo de la esperanza"; y esta vez ha tenido "Seréis mis testigos". Recordad siempre que el distintivo de los cristianos es dar testimonio audaz y valiente de Jesucristo, muerto y resucitado por nuestra salvación.

Deseo reiterar mi agradecimiento a Sus Majestades los Reyes de España y a la Familia Real aquí presente. Mi reconocimiento al Gobierno y Autoridades de la Nación por la ayuda ofrecida. Manifiesto mi particular gratitud al Señor Cardenal Arzobispo de Madrid y a todos los demás Obispos de España, por su invitación y acogida, así como a todos los que han prestado un generoso servicio antes y durante mi viaje.      

Saludo, además, con gran afecto a los numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, a tantos jóvenes, familias, hombres y mujeres de buena voluntad. Me llevo el recuerdo de vuestros rostros esperanzados, que he encontrado estos días, y comprometidos con Jesucristo y su Evangelio. Sois depositarios de una rica herencia espiritual que debe ser capaz de dinamizar vuestra vitalidad cristiana, unida al gran amor a la Iglesia y al Sucesor de Pedro.

Con mis brazos abiertos os llevo a todos en mi corazón. El recuerdo de estos días se hará oración pidiendo para vosotros la paz en fraterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda. Y con gran afecto os digo, como en la primera vez, (Hasta siempre España! (Hasta siempre, tierra de María!

 

 

Dall 'Omelia di Giovanni Paolo II, durante la celebrazione dei Primi Vespri della solennità dei Ss. Apostoli Pietro e Paolo, 28 giugno 2003 (per la promulgazione dell'Esortazione Apostolica Post-Sinodale AEcclesia in Europa@):

 

 Solo Tu, Gesù Cristo, vivente nella tua Chiesa, sei sorgente di speranza! Ti proclamiamo presente nel Continente europeo, dall'Atlantico agli Urali. Insieme ci impegniamo a testimoniarTi, seguendo l'esempio e con l'aiuto degli Apostoli Pietro e Paolo e dei Santi Patroni: Benedetto, Cirillo e Metodio, Brigida di Svezia, Caterina da Siena ed Edith Stein.

(Dall'Osservatore Romano, 30 giugno-1 luglio 2003, 5)

 

 

 Giovanni Paolo II, Udienza Generale di mercoledì 16 luglio 2003. Saluto ai pellegrini polacchi:


 

Saluto cordialmente tutti i pellegrini dalla Polonia. Oggi ricorre, nella liturgia, la memoria della Beata Vergine del Monte Carmelo. Questa memoria è particolarmente cara a tutti i devoti della Madonna del Carmine. Pure io, fin dalla mia giovinezza, porto al mio collo lo Scapolare della Vergine e mi rifugio con fiducia sotto il mantello della Beata Vergine Maria, Madre di Gesù.

Auguro che lo Scapolare sia per tutti, particolarmente per i suoi fedeli che lo portano, aiuto e difesa nei pericoli, sigillo della pace e segno della tutela di Maria.

Sia lodato Gesù Cristo.  

(Dall'Osservatore Romano, 17 luglio 2003, 5)

 

 

Giovanni Paolo II, Udienza Generale di mercoledì 16 luglio 2003. Saluto ai pellegrini italiani:

 

Saluto inoltre il pellegrinaggio della Famiglia carmelitana....

(Dall'Osservatore Romano, 17 luglio 2003, 5)

 

Giovanni Paolo II, Udienza Generale di mercoledì 16 luglio 2003. Saluto ai giovani, ai malati e agli sposi novelli:

 

Saluto, infine, i giovani, i malati e gli sposi novelli.

L'odierna memoria liturgica della Beata Vergine Maria del Monte Carmelo mi offre l'opportunità di indicarvi Maria Santissima come modello a cui fare costante riferimento, per trovare nei suoi esempi ispirazione e guida sicura. Vi esorto ad invocarla sempre: sarà per voi motivo di conforto e di speranza.

 

(Dall'Osservatore Romano, 17 luglio 2003, 5)

 

 

Giovanni Paolo II, Udienza Generale di mercoledì 15 ottobre 2003. Saluto ai giovani, ai malati e agli sposi novelli:

 

A voi, cari giovani, malati e sposi novelli auguro di imitare l'esempio di Santa Teresa d'Avila, di cui oggi celebriamo la memoria: sforzatevi, come lei, di vivere in modo autentico la vocazione cristiana.

 

(Dall'Osservatore Romano, 16 ottobre 2003, 5)

 

Giovanni Paolo II ha donato il suo anello papale per decorare il quadro di San Giuseppe nella chiesa dei Carmelitani Scalzi di Wadowice, Suo paese natale. Questo è il testo della Bolla Pontificia:

 

Ad perpetuam rei memoriam!

 

 Ispirandosi al Vangelo, i Padri della Chiesa fin dai primi secoli hanno sottolineato che san Giuseppe, come ebbe amorevole cura di Maria e si dedicò con gioioso impegno all'educazione di Gesù Cristo, così custodisce e protegge il suo mistico corpo, la Chiesa, di cui la Vergine santa è figura e modello (Redemptoris Custos, 1).

Nella mia città natale san Giuseppe, il secondo Patrono del mio battesimo, elargisce la sua protezione sul Popolo di Dio dalla chiesa dei Carmelitani Scalzi Asulla Collina, nella quale è venerato nel quadro dell'altare principale.

Grato al solerte difensore di Cristo per la sua protezione, ispirandomi dal gesto del mio predecessore beato Giovanni XXIII, che nell'anno dell'inaugurazione del Concilio Vaticano II ha offerto il suo anello papale per la decorazione della mano di san Giuseppe nella concattedrale di Kalisz (cfr. Kronika Diecezji Wloclawskiej, 1963, nr 3-4, pp. 66-77) offro nell'anno del venticinquesimo del mio Pontificato l'anello papale per una simile decorazione del quadro di Colui che nutriva il Figlio di Dio, venerato nella chiesa carmelitana wadowicese. Consegno questo dono al Padre Provinciale Szczepan T. PraÑkiewicz OCD.

Che questo anello, simbolo dell'amore sponsale, che verrà imposto sulla mano di san Giuseppe nel quadro di Wadowice, ricordi ai suoi cultori, che il Capo dell'Alma Famiglia è " 'uomo giusto di Nazareth che possiede soprattutto le chiare caratteristiche dello sposo, il quale rimase fedele sino alla fine alla chiamata di Dio (...) E fu depositario dello stesso amore, per la cui potenza l'eterno Padre *ci ha predestinati ad essere suoi figli adottivi per opera di GesùCristo+"(Redemptoris Custos, 1, 17-18).

I Carmelitani Scalzi, custodi fedeli della chiesa di Wadowice, accettando la mia gratitudine per tutto quello che dalla mia stessa infanzia ricevetti dalla scuola carmelitana di spiritualità, vogliano sull'esempio della loro santa Madre Teresa di Gesù contemplare in san Giuseppe il modello perfetto dell'intimità con Gesù e con Maria, Patrono della preghiera interiore e dell'infaticabile servizio ai fratelli (cfr. Vita 6,6-8; 32,12). 

Che San Giuseppe ottenga alla Chiesa ed al mondo, come a ciascuno di noi, la benedizione del Padre e del Figlio e dello Spirito Santo.

 

Vaticano, 16 ottobre 2003, nel venticinquesimo del mio Pontificato

 

Joannes Paulus PP. II

     
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