ACTA ORDINIS
I - ATTI DEL P. N. PREPOSITO GENERALE
Lettera del Preposito Generale, P. Camilo Maccise, a Sua Santità, al termine del suo mandato:
Roma, 6 gennaio 2003 Solennità dell'Epifania del Signore
Beatissimo Padre,
Con affetto filiale scrivo a V. Santità per salutarLa e per augurarLe, a nome dell'Ordine dei Carmelitani Scalzi, un Anno Nuovo 2003 pieno delle benedizioni del Signore per continuare il suo prezioso servizio petrino nella Chiesa e nel mondo del Terzo Millennio.
Allo stesso tempo voglio, Santissimo Padre, comunicarLe che tra un po' più di tre mesi il nostro Ordine, dal 28 aprile al 18 maggio 2003, celebrerà il suo 89.o Capitolo Generale Ordinario. Questo Capitolo, il primo del Terzo Millennio avrà luogo nella città di Avila (Spagna). Abbiamo scelto questa città come segno del nostro ritorno alle fonti, che V. Santità ha indicato a più riprese come programma di vita alle persone consacrate. Il tema centrale del nostro Capitolo è: In cammino con Santa Teresa e S. Giovanni della Croce ripartire dall'essenziale. Vogliamo infatti affrontare le sfide del nostro tempo a partire da una fedeltà creativa al nostro carisma. Un suo messaggio di benedizione e d'incoraggiamento al nostro Capitolo ci aiuterà senza dubbio nella ricerca delle vie concrete per portare avanti il nostro servizio ecclesiale.
Con questo Capitolo Generale finisco il mio servizio come Preposito Generale dei Carmelitani Scalzi dopo 12 anni durante i quali il Signore ha voluto che portassi i miei fratelli e sorelle nel Terzo Millennio.
Voglio ancor una volta, Santissimo Padre, ringraziarLa per tutti i gesti di paterno affetto che ha mostrato al nostro Ordine in questi anni, tra gli altri menziono le canonizzazioni di S. Raffaele Kalinwoski (1991) e di Edith Stein (1998), il Dottorato di Teresa di Lisieux (1997) e diverse beatificazioni di serve e servi di Dio.
Santissimo Padre, noi capitolari e tutto l'Ordine aspettiamo la sua parola che ci illumini e rassicuri nel nostro impegno di fedeltà dinamica al nostro carisma al servizio della Chiesa e del mondo.
La prego pure di benedirmi affinché nelle nuove circostanze della mia vita possa continuare a servire il Signore Gesù servendo i fratelli e le sorelle, fedele alla Chiesa e alla mia vocazione.
Con filiale affetto e devozione. Fr. Camilo Maccise, OCD Preposito Generale
Carta de despedida del P. Camilo Maccise, OCD, Prepósito General (1991-2003) a los religiosos y a las monjas del
Carmelo Teresiano[1] OS LLEVO EN MI CORAZÓN (Flp 1,7) Queridos hermanos Queridas hermanas:
1. Abro esta carta de despedida, la última que os dirijo como Prepósito General del Carmelo Teresiano, con una experiencia doble: la de la fugacidad del tiempo, de cómo todo pasa, y la de la presencia y la ayuda del Señor a lo largo de los dos sexenios de mi servicio a la Orden. Parece que fue ayer cuando, a través de la mediación inesperada de mis hermanos capitulares, me encontré con una tarea que no entraba en mis planes pero que, como diría nuestra hermana Edith Stein, sí entraba en los planes de Dios.
Al hacer ahora un balance sereno en el atardecer de mis doce años al frente de la Orden puedo exclamar: Ael Señor me asistió y me dio fuerzas@ (2 Tim 4,17) y un sentido del humor para desdramatizar las situaciones adversas y enfrentarlas con Aparresía@. La Santa Madre me alcanzó de Dios la gracia de vivir la experiencia del Anada te turbe, nada te espante, todo se pasa@ y de que Ala verdad padece, pero no perece@.
2. No es mi intención entrar en detalles en esta carta de despedida fraterna y agradecida a Dios y a todos vosotros/as. Por otra parte, el Informe que presentaré al Capítulo General y que tenéis ya en vuestras manos, os presenta el estado actual de la Orden, lo realizado y lo que no pudo realizarse en el sexenio último (1997-2003) y los principales desafíos que todos los que formamos el Carmelo Teresiano (religiosos, religiosas y laicos) tenemos que enfrentar a principios del tercer milenio.
Aquí quiero solamente hacer una especie de breve meditación en voz alta para compartiros mi experiencia espiritual como hermano mayor que os manifiesta algunos de sus sentimientos con la confianza que da el hecho de ser todos miembros de esta familia de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, reunida en el nombre del Señor.
Una experiencia de contradicción
3. Mi primera experiencia fue la de mi elección que suscitó
reacciones contradictorias. Sólo la fe hizo posible que aceptara
una elección previamente combatida con todo tipo de argumentos
dentro y fuera de la Orden. Esa oposición llegaba a mis oídos e hizo
surgir en mi la seguridad de quedar libre de una responsabilidad que
vendría a cortar mis proyectos y mi trayectoria en el campo de la
enseñanza a la que estaba dedicado. Os confieso que caí de las nubes cuando resulté elegido en la primera votación a pesar de una fuerte y tenaz oposición hecha, sin duda, buscando el bien de la Orden. Fue eso lo que me hizo percibir como clara voluntad del Señor el que yo aceptara ese servicio. No podía ser más evidente para mi que Dios me lo pedía cuando todo parecía indicar que no existía la más mínima posibilidad de mi elección.
4. Las primeras semanas de mi servicio tuve que enfrentar reacciones negativas de la Curia Vaticana que no ocultaba su desagrado por mi elección. El entonces Prefecto de la Congregación para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, invitado por mi para una Misa en la sede del Capítulo, no pudo dejar de expresar abiertamente su contrariedad a uno de los capitulares de su confianza calificando mi elección como falta de sentido común de los capitulares que, según él, habían perdido la cabeza. A eso hubo que añadir los ataques de cierta prensa española favorable a los monasterios disidentes que presentaban mi elección como un Adesafío de los carmelitas a la Santa Sede@ y calumniosamente me hacían coautor de un programa de catequesis bíblica Aprohibido por el Vaticano@. Algunos frailes, verdaderos hermanos, salieron en defensa de la Orden y obligaron a una retractación, aunque el mal ya estaba hecho.
Tampoco faltaron reacciones negativas de una porción minoritaria de la Orden que, apoyada sobre todo por monasterios de las Constituciones de 1990, me acompañaron durante los dos sexenios y se concretizaron de muchas maneras: oposición a las iniciativas del Centro de la Orden, acusaciones calumniosas a la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, descalificación de mi persona en diversos ambientes. Hubo hasta el final un grupo de monasterios que siempre me miraron con desconfianza y me atacaron con una agresividad digna de mejores causas.
No todo ha sido negativo. He tenido muchas experiencias positivas a lo largo de estos doce años de servicio. Hace casi un año, cuando mis hermanos de la Casa General me celebraron los cuarenta años de sacerdote, en la homilía de la Misa traté de resumirles mi trayectoria cristiana y carmelitana a través de algunas palabras claves que encierran lo vivido y experimentado por mi en este largo período de tiempo como carmelita teresiano. Ahora escribo esas palabras refiriéndolas especialmente a los dos sexenios como General: (1991-2003).
La experiencia de la gratuidad
5. Cuando nos colocamos frente a Dios todos tenemos la experiencia radical de la gratuidad. Todo en nuestra vida es gratuito, es don de Dios: la existencia, la vocación, nuestras cualidades las oportunidades que hemos recibido, porque "no es que nosotros hayamos amado a Dios, ... Él nos amó primero" (1 Jn 4, 10.19).
En esos doce años experimenté la gratuidad de Dios de muchas maneras. Ante todo, en el hecho de la mayoría de vosotros, hermanos y hermanas, a pesar de conocer mis limitaciones, mi modo de pensar y actuar, me hayáis aceptado fraternamente y me hayáis acompañado colaborando de mil maneras para que mi servicio fuera eficaz. También en el aprecio gratuito de que gocé de parte de los Superiores Generales que me eligieron dos veces Presidente de la Unión (USG) y tres veces como uno de sus representantes a otros tantos Sínodos. Gratuito fue también el afecto de mis colaboradores más directos: los Definidores Generales y los demás miembros de la Casa General. Ante la gratuidad del afecto y apoyo de todos vosotros y de otras personas de fuera de la Orden, en más de una ocasión me venía a la mente aquella expresión frecuente sobre todo en el Antiguo Testamento, que revela la iniciativa de Dios, autor de toda dádiva buena y de todo don perfecto (cf. Sant 1,17): el Señor hizo que Ahallara gracia a los ojos@ de muchísimas personas. En el Nuevo Testamento se dice lo mismo de María en relación con Dios: Ahas hallado gracia delante de Dios@ (Lc 1,30). Ser amado y aceptado por Dios y por los demás es y será siempre un don gratuito del Señor. A él y a vosotros/as os agradezco el don gratuito del amor, de la aceptación, de la colaboración, de la acogida, del perdón y os invito a hacer consciente en vosotros/as esa misma experiencia.
La experiencia de la misericordia y fidelidad de Dios
6. Otra experiencia espiritual que me ha marcado a lo largo de mi vida y que de manera especial viví en estos doce años de servicio como General ha sido la de la misericordia y fidelidad de Dios. Estar al frente de una Orden religiosa como la nuestra presente en todo el mundo, con una tradición espiritual riquísima, con santas y santos universalmente reconocidos, hace que uno sienta más fuertemente la propia limitación y pobreza. Es aquí donde se inserta la realidad de la misericordia y de la fidelidad de Dios que despliega su fuerza en nuestra debilidad humana. Más todavía, que hace colaborar todo para nuestro bien, incluso nuestros fallos y pecados; nuestros errores e infidelidades.
En muchísimas ocasiones he vivido en los dos sexenios la realidad de la misericordia y fidelidad de Dios desplegada en mi limitación y pobreza. Allí he experimentado que la fuerza de Dios se realiza en la debilidad del hombre (2 Cor 12, 9). Pude comprobar que Dios está siempre con nosotros y nos acompaña y que lo único que nos pide es estar abiertos a la única certidumbre, que es Él. En más de una ocasión me vi sorprendido por Dios en acontecimientos imprevistos, positivos y negativos, que me ayudaron a comprender que todo concurre para el bien de los que aman a Dios (Rom 8,28), que Atodo es gracia@ y que nada ni nadie nos puede separar del amor de Cristo, ni la tribulación, ni la angustia, ni la persecución (Rom 8, 35-39). Por eso hay que caminar siempre en la fe porque Ael Señor es mi pastor, nada me falta ... tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida ... aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo@ (Sal 23). Lo único que el Señor nos pide, como decía nuestra hermana Teresa de Lisieux, es confianza y abandono en su bondad y fidelidad.
La experiencia de la fraternidad
7. Cristo nos habló de la Iglesia como familia de Dios. La dimensión comunitaria es parte de la historia de la salvación, pues el Señor quiso Asantificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados entre sí, sino constituir un pueblo que le conociera en la verdad y le sirviera santamente@ (LG 9).
Llamados a formar parte de la familia de la Iglesia hemos sido llamados también a formar parte de la familia del Carmelo Teresiano. En la diversidad de nuestros carismas particulares, de nuestra vocación de consagrados o de laicos, vivimos una fraternidad basada en un mismo carisma y una espiritualidad que nos dan rasgos característicos que manifiestan que somos miembros de la misma familia espiritual.
Cuando comencé mi servicio como General acababa de darse la dolorosa ruptura entre las carmelitas, que tanto hizo sufrir a nuestra familia teresiana. Al mismo tiempo, el sufrimiento trajo como consecuencia una mayor conciencia de nuestra comunión y, por tanto, un crecimiento notable en la fraternidad entre frailes, monjas y laicos. Pude constatar con alegría en mis múltiples viajes la realidad de una comunión que se transformaba en acogida, solidaridad, interés por los hermanos y hermanas de otros continentes y países, colaboración de todo tipo: de personal, en la formación, en la economía. Nuestra comunión se ha visto también favorecida por la comunicación fluida, por los encuentros y congresos internacionales, por los Definitorios extraordinarios, por el aumento de las Asociaciones/Federaciones de las carmelitas, por la promoción del laicado carmelitano-teresiano, por la colaboración creciente con los institutos afiliados.
Cada día nos hemos ido abriendo más y más a la unidad en la diversidad. Hemos crecido en el respeto mutuo; en la aceptación de la inculturación de nuestro carisma; en la riqueza de sus múltiples expresiones en sintonía con los diferentes contextos socio-culturales y eclesiales.
8. Traté durante todo el tiempo de mi generalato de tender puentes para restablecer una comunión fraterna con los monasterios que habían optado por las Constituciones aprobadas en 1990. En marzo de 1993 escribí una carta a frailes y monjas: En el amor y en la verdad. En ella hacía algunas reflexiones para ayudar a clarificar el problema de la división que se había realizado entre las monjas y para dar los primeros pasos en el camino hacia una renovada fraternidad desde una perspectiva de fe y de amor. Invité en esa carta a edificar la fraternidad sobre la verdad y el perdón mutuo; sobre la aceptación de un pluralismo que no necesite para poder afirmarse desacreditar a la otra parte, ofenderla y acusarla. Los resultados fueron muy pobres.
Más adelante, en 1997, logré que se diera un primer paso a nivel oficial al obtener de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica la supresión del párrafo de las Constituciones de 1990 donde se decía que los frailes, con nuestros cambios constitucionales, no éramos ya fieles al carisma. Cosa absurda, puesto que nuestras Constituciones renovadas habían sido aprobadas por la misma Congregación como fieles al carisma y al Vaticano II. Queda todavía un camino muy largo por recorrer. Las heridas profundas a niveles institucionales requieren mucho tiempo para cicatrizar y aún, mientras escribo esta carta, hay monasterios del grupo de las Constituciones de 1990 que traman una Areforma@ entre los frailes, ya que la Orden está, según ellos, destruida y corrompida. Quiera el Señor ayudarnos a hacer realidad una comunión en un futuro no lejano. Una comunión fruto de una paz basada en la justicia y una justicia apoyada en el perdón y aceptación mutuos.
La experiencia de las exigencias de una contemplación comprometida
9. Cuando analizamos la experiencia de nuestros santos encontramos que ellos vivieron la dimensión contemplativa de la vida cristiana en el contacto con la realidad; dentro de la historia vista con una mirada contemplativa. Tuvieron una experiencia de Dios en los acontecimientos y en los hermanos y eso los llevó a captar lo que el Señor les pedía y los abrió con disponibilidad y entrega a su designio de salvación. Esta experiencia me ha ayudado a descubrir una identidad carismática inteligible y actual.
En el carisma de nuestra Orden aparece claramente la síntesis integradora entre fe y vida, oración y acción, contemplación y compromiso con los demás. Nuestra Santa Madre nos orientó sobre el sentido de la "sustancia de la verdadera oración", en el capítulo quinto de las Fundaciones. Ella había encontrado personas a quienes les parecía que la oración estaba sólo en el pensamiento y, por tanto, si se distraían, "aunque sea para cosas buenas, luego les viene gran desconsuelo y les parece que están perdidos ..., <mientras que> el aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar mucho. )Cómo se adquirirá este amor? Determinándose a obrar y padecer y hacerlo cuando se ofreciere" (Fund 5,2-3). La oración auténtica es siempre fuente de amor gratuito que va hasta la raíz de nosotros mismos y hace brotar de allí el amor sin interés y sin condiciones y purifica nuestro egoísmo, porque es una experiencia de gratuidad.
10. Nuestro carisma y espiritualidad nos ayudan a ser contemplativos en la historia para descubrir a Cristo presente en los demás, desde una mirada de fe. Cristo, cercano a nosotros, presente en toda persona, quiso con todo identificarse con ternura especial con los más débiles y pobres. En ellos hay una presencia privilegiada del Señor. Es el mismo Cristo quien nos lo ha dado a conocer, al hablar del juicio final (cf. Mt 25, 31-45).
Esta experiencia personal me llevó a insistir siempre en mis contactos con frailes, monjas y laicos en la necesidad de vivir como carmelitas teresianos la experiencia de Dios en la oración. A ser auténticamente contemplativos en la oración y en el compromiso con los demás. A subrayar que la Orden posee en su carisma y espiritualidad la posibilidad de responder existencial y doctrinalmente a la Adifusa exigencia de espiritualidad, que en gran parte se manifiesta precisamente en una renovada necesidad de orar ... una oración intensa que sin embargo no aparta del compromiso en la historia: abriendo el corazón al amor de Dios, lo abre también al amor de los hermanos, y nos hace capaces de construir la historia según el designio de Dios@(Novo millennio ineunte, 33).
La experiencia de la fuerza de la verdad y de la "parresía"
11. La experiencia de la fuerza de la verdad y de la necesidad de la Aparresía@ bíblica (hecha de libertad, valentía y audacia) ha sido una de las más fuertes que he tenido a lo largo de mi vida y, en particular, de los dos sexenios como Superior General. Ella ha surgido por diversos motivos que van desde la formación recibida en mi familia y en la Orden hasta experiencias en diversos contextos socio-culturales y eclesiales.
Durante los doce años al frente de la Orden tuve que enfrentar fuertes oposiciones y ataques de parte de instancias eclesiásticas y dentro de la misma Orden. El origen de las mismas hay que buscarlo en las circunstancias particulares del momento en el que inicié mi servicio como General (pocos meses después de la división de las carmelitas descalzas), en los prejuicios que las autoridades eclesiásticas romanas tuvieron contra mi antes y después de mi elección y en el empeño que tuve por favorecer una renovación del Carmelo Teresiano en la línea del Concilio y de los signos de los tiempos y de los lugares.
12. No faltaron desdel el principio falsos hermanos y hermanas que buscaron oponerse a Ala libertad que tenemos en Cristo Jesús@ (Gal 2,4). Ante la imposibilidad de enfrentar un diálogo y de dar argumentos convincentes para probar sus puntos de vista acudieron al expediente fácil de acusarme a la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. Quiero pensar que lo hicieron convencidos de que ese era el camino para Aimpedir los empeños del Padre General ... de >re-inventar el carisma teresiano actualmente', como escribía un monasterio de las Constituciones de 1990, el 15 de agosto del 2000, y añadía Ahemos oído que no descansará este Padre General hasta que haya desecho no sólo a las que le sigan , sino también a nosotras que resistimos a sus doctrinas falsas... Parece que él ha organizado las Carmelitas Descalzas mundiales para exponerlas como >modelo' del >Carmelo re-inventado'@. Tenemos en el archivo de la Casa General copias de cartas como ésa, que acabo de citar.
13. La Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica siempre apoyó el grupo disidente de las carmelitas y también a algunos frailes y, sin escucharme antes, dio crédito a las acusaciones calumniosas e inició sistemáticamente un hostigamiento contra mi y contra el Definitorio General. Tengo documentos y cartas de la Congregación que prueban lo que aquí afirmo. Eso mismo les dije a quienes están al frente de ese Dicasterio en una carta escrita el 6 de octubre de 2001 como respuesta a la enésima serie de acusaciones que habían formulado contra mi, no sólo monasterios de las Constituciones de 1990 sino también de las Constituciones de 1991. Fui acusado, entre otras cosas, de tener un proyecto para cambiar la estructura jurídica de las carmelitas descalzas, de favorecer serios abusos contra la clausura papal, de tomar decisiones que iban más allá mis atribuciones jurídicas, de querer transformar a las carmelitas descalzas en un instituto apostólico, de que por causa mía los frailes no imitaban a Jesucristo, de estar destruyendo la Orden. En más de una ocasión exigí a la Congregación que me diera a conocer los nombres de mis acusadores que eran indicados como "diversos monasterios", "algunos obispos", "algunas monjas", "algunos frailes" y nunca pude obtener el respeto de ese elemental derecho de la persona humana.
A pesar de todo eso, gracias a la ayuda del Señor y a las enseñanzas de nuestra Santa Madre, nunca perdí la paz ni tampoco el sueño. Como dije anteriormente, de S. Teresa aprendí: aquello de Anada te turbe .. nada te espante ... todo pasa@ como también que Ala verdad padece, pero no perece@.Igualmente me ayudó el pensar en los problemas de la gente, siempre mayores que los nuestros, y un natural sentido del humor que me llevó a desdramatizar la situaciones difíciles y complicadas.
14. Por carta y oralmente (en una ocasión sorpresivamente frente a un tribunal) me defendí ante la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica de los cargos que tenían contra mi y, ni una sola vez, quiero subrayarlo, ni una sola vez, me dieron una sola prueba jurídicamente válida de sus acusaciones categóricas ni pudieron refutar mi defensa. Siempre hablé y escribí con la "parresía" que nos comunica el Señor Jesús (cf. Flm 8). Mis cartas de respuesta nunca tuvieron una contestación, como tampoco mis argumentos pudieron ser refutados en los diálogos y juicios. A pesar de eso, periódicamente durante estos doce años, la Congregación volvió una y otra vez a la carga con nuevas acusaciones que terminaron deshaciéndose siempre como pompas de jabón. Espero que mi sucesor encuentre un ambiente de diálogo y de respeto de los derechos humanos que yo nunca tuve de parte de la Congregación para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. También que encuentre lealtad y apertura de quienes no piensen como él entre los frailes y las monjas. Es triste que, en lugar de buscar un diálogo personal directo, ellos y ellas hayan acudido en mi caso desde un principio a autoridades eclesiásticas en forma oculta y cobarde.
La experiencia de la esperanza cristiana
15. Otra experiencia vital ha sido para mi la de la esperanza entendida en su perspectiva bíblica que no la reduce a la paciencia perseverante sino que la presenta animada por la fe y manifestada en la acción responsable (cf. Rom 5, 1-5). Vista de este modo, la esperanza es fuente de paz y de compromiso. De paz, porque se apoya en la bondad y fidelidad de Dios manifestadas en Cristo. De compromiso, porque nos impulsa a trabajar por la transformación del mundo en la línea del proyecto de Dios, pues su Reino Aestá ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección@ (GS 39).
Durante los dos sexenios en los que me tocó animar la vida de la Orden tuve ocasión de vivir y ejercitar la esperanza cristiana. Me tocó cosechar lo que otros sembraron con esfuerzo y paciencia en medio de muchas contradicciones. Eso me animó a sembrar junto con mis colaboradores y con todos vosotros a sabiendas de que no me tocará ver el fruto de esas semillas. Serán ciertamente otros quienes los cosecharán. .
16. Las tres parábolas de la semilla, que nos presenta el capítulo 4 del evangelio de Marcos, me ayudaron a no perder el ánimo y a vivir la esperanza con sus elementos fundamentales. La parábola del sembrador me recordó en los momentos difíciles que hay que actuar con responsabilidad, ya que la semilla no produce fruto sin el aporte del terreno de nuestra colaboración. La parábola de la semilla que crece por sí sola me llenó de confianza porque me ofreció la certeza de que es el Señor quien le da fecundidad, independientemente de lo que hagamos o dejemos de hacer. Y, por último, la parábola del grano de mostaza me dio la certeza de que en el Reino de Dios las cosas grandes surgen siempre de cosas pequeñas; que lo poco que uno pueda hacer no dejará de producir fruto en el momento oportuno. Espero que lo que hemos sembrado fructifique más adelante.
La experiencia de Jesucristo como camino, verdad y vida
17. Todas las experiencias vividas y que os he compartido al final convergen en Cristo, centro de la vida y experiencia cristianas ( cf. Col 1,15-20). En El Dios nos ha revelado todo y, como nos enseña N. Padre San Juan de la Cruz, hay que partir siempre de El porque en él lo tenemos todo.
En mi caminar cristiano y de vida consagrada en el Carmelo Teresiano se ha ido abriendo paso cada vez más la persona de Jesús como camino, verdad y vida. Iluminado por la Palabra de Dios y por las enseñanzas de nuestros Santos Padres he ido comprendiendo esa centralidad de Jesús en nuestro vocación carmelitana, que nos lleva a vivir la oración como itinerario de transformación en El. Su humanidad es el lugar de encuentro con Dios. En Cristo el Padre nos ha revelado todo. A Jesús lo experimentamos también presente y cercano en nuestra vida, caminante con nosotros por la fuerza de su Espíritu. Jesús es aquel a quien la santa Madre Teresa experimentó como "libro vivo".
18. En nuestro Documento de Trabajo para el próximo Capítulo General hemos insistido con razón en la necesidad de volver a lo esencial del evangelio concentrando nuestra atención en Jesús. Allí decimos que la lectura atenta de los evangelios y su meditación en la oración nos permiten recoger los rasgos fundamentales de Jesús. El aparece como una persona libre frente a todo y frente a todos los que pueden obstaculizar su misión de anunciar la Buena Nueva del Padre. Es una persona que vive para los demás, y se coloca siempre del lado de los excluidos de la sociedad y que vive abierto al Padre y al cumplimiento de su voluntad en diálogo filial con El en la oración.
Una palabra de aliento y de esperanza
19. Después de compartiros estas experiencias, al llegar al final de mi servicio como General os invito, hermanas y hermanos, a vivir siempre animados por la esperanza. Nunca estamos solos. El Espíritu nos acompaña y guía nuestro camino. Por eso os repito el deseo que Pablo expresa a los fieles de Roma y que me gusta citar con frecuencia: AQue el Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo@ (Rom 15,13).
Tratemos de vivir siempre "en obsequio de Jesucristo" y fascinados por su persona. Hagamos nuestra vida cada vez más cristocéntrica y guiados por el Espíritu vivamos con confianza filial nuestra comunicación con el Padre en la oración. De ella brotará la fuerza que necesitamos para ser fieles a nuestra vocación y misión como hijos de Teresa de Jesús y Juan de la Cruz.
Una palabra a mis hermanas carmelitas teresianas
20. A vosotras, hermanas en el Carmelo Teresiano, os repito lo que os dije en la carta circular que os envié hace seis años: Con la mirada en el futuro, en la que os invitaba a una fidelidad creativa para enfrentar los desafíos de la iglesia y del mundo de hoy en vuestros diferentes contextos socio-culturales y eclesiales. Esa fidelidad creativa os debe llevar a una creciente colaboración a nivel de Asociaciones/Federaciones para tener una voz en la iglesia y para resolver los complejos problemas de la formación inicial y permanente, de la reestructuración de monasterios en algunas regiones, de la fidelidad adulta y madura a la clausura como medio necesario para vivir y testimoniar vuestro carisma contemplativo, vuestra identidad vocacional y para ser testimonios auténticos del absoluto de Dios. Os invito a releer esa carta a la luz de la evolución de estos últimos años y de los documentos del Capitulo General de 1997 y del que tendremos en abril-mayo de este año.
A través de diversas iniciativas, de materiales de formación permanente y ahora por medio del programa de reflexión teológico-espiritual mi única intención ha sido la de ayudaros como hermano mayor para dar respuestas evangélicas y generosas en la vivencia de vuestra identidad vocacional como hijas de Teresa de Jesús. He respetado siempre vuestra autonomía y libertad. He tratado de que toméis cada vez más vuestro destino en vuestras manos para ser testigos de Dios y de sus caminos testimoniando la perenne novedad del encuentro de Dios con la humanidad y la riqueza evangélica de una oración, diálogo de amistad con Dios, el único absoluto. Traté siempre de buscar vuestro bien. Si en algo fallé os vuelvo a pedir perdón. Igualmente perdono a quienes no me aceptaron y me acusaron injustamente a las autoridades eclesiásticas.
Una palabra a mis hermanos carmelitas teresianos
21. A vosotros, hermanos en el Carmelo Teresiano, os invito a seguir los pasos trazados en nuestro Instrumentum laboris para el Capítulo General y, sobre todo, a poner en práctica las conclusiones operativas que emanarán de él. Tratad de vivir los valores perennes de una espiritualidad encarnada y vital como elemento unificador de vuestra vida. Seguid adelante en los esfuerzos por renovar la vida fraterna en comunidad y el servicio apostólico de nuestro carisma en todos los compromisos pastorales, en la docencia, en los medios de comunicación. Tratad de enfrentar los desafíos del momento presente a partir de una fuerte identidad carmelitano-teresiana. Es importante que crezcamos en la conciencia de que somos una Orden presente en todo el mundo para que eso nos ayude a superar capillismos y a crecer en comunión, comunicación, colaboración, solidaridad. Al mismo tiempo esforzaos por inculturar el carisma y la herencia del Carmelo Teresiano en los diversos lugares en los que estamos presentes.
No quiero dejar de agradeceros nuevamente vuestra fraterna colaboración y disponibilidad para secundar las orientaciones del Centro de la Orden. También a vosotros pido perdón por mis desaciertos en la conducción de la Orden y espero contar siempre con vuestra fraternidad. Ofrezco la mía junto con mi perdón a quienes de diversas maneras me desacreditaron dentro y fuera de la Orden.
Os llevo en mi corazón (Flp 1,7)
22. Hermanas y hermanos, quiero terminar con estas palabras de San Pablo a los Filipenses, que han dado el título a mi carta de despedida. Pienso que puedo sinceramente hacerlas mías y aplicarlas a vosotros. He tratado de servir al Señor sirviendo a la Orden. Mi servicio ha estado marcado, como toda realidad humana, por luces y sombras, alegrías y tristezas, desalientos y esperanzas, éxitos y fracasos. Recibí esta misión con la paz que da el Señor en la oscuridad de la fe. Lo dejo con la misma paz bendiciendo al Señor que lleva nuestras cargas día a día (Sal 68,20).
Os vuelvo a pedir perdón por mis fallos y deficiencias. Os puedo decir que Aa mi me no importa cómo me juzguéis vosotros, o cómo me juzgue cualquier autoridad humana. Ni siquiera me juzgo a mí mismo. Bien es cierto que mi conciencia no me reprocha nada (en cuanto a no haber buscado siempre el bien de la Orden)), pero no por eso me creo sin culpa: el Señor es quien ha de juzgarme@ (1 Cor 4,3-4). Por otra parte sé muy bien por experiencia que en caso de que mi conciencia me condene, ADios es mayor que ella y conoce todo@ (1 Jn 3,20). Cuento siempre con su bondad y misericordia.
23. Como sabéis, al finalizar mi servicio como General tendré un
año sabático en Avila (España). Estaré en nuestro Centro
Internacional de Estudios Teresiano-Sanjuanistas para poder
profundizar en la experiencia y doctrina de nuestros Santos Padres.
Poder contar con esa oportunidad es también una gracia. Después
volveré a mi Provincia de México y trabajaré en lo que mis
superiores me indiquen. En Jesús el Señor seguiremos en comunión.
Con María, la Madre de Jesús continuaremos unidos en la oración. Con
nuestros santos y santas proseguiremos juntos nuestra misión de ser
testigos de la experiencia de Dios en el corazón del mundo. Daré gracias a Dios cada vez que me acuerde de vosotros/as Arogando siempre y en todas mis oraciones con alegría por vosotros/as a causa de la colaboración que habéis prestado al Evangelio , desde el primer día hasta hoy; firmemente convencido de que quien inició en vosotros/as la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús. Y es justo que yo sienta así de todos vosotros/as, pues os llevo en mi corazón ... testigo me es Dios de cuánto os añore a todos/as en el corazón de Cristo Jesús. Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y en todo discernimiento con que podáis aquilatar lo mejor, para ser puros y sin tacha para el Día de Cristo, llenos de los frutos de justicia que vienen por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios@ (Flp 1,4-9).
Al despedirme de vosotros/as hermanos/as quiero expresaros el mismo deseo que San Pablo expresó a los presbíteros de Mileto cuando se despidió de ellos: AAhora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados ... hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús, que dijo: Mayor felicidad hay en dar que en recibir@ (Hch 20, 32.35).
APaz a los hermanos/as, y caridad con fe de parte de Dios Padre y del Señor Jesucristo. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo en la vida incorruptible@. (Ef 6,23-24).
Roma, 19 de marzo 2003 Solemnidad de San José Fr. Camilo Maccise, OCD Prepósito General
In occasione del 10.mo anniversario dell'Istituto Carmelitano di Washington:
22 March 2003
Carmelite Institute 1600 Webster Street, NE Washington DC 20017 U. S. A. Dear Brothers and Sisters, fraternal greeting from Rome, almost on the eve of our General Chapter, which will take place in Avila, Spain from 28th April to 18th May next. Since it is impossible to take part personally in the celebrations for the 10th anniversary of the Carmelite Institute, I did not want the event to pass without sending a few line of greetings and congratulations. At the end of these ten years of fraternal collaboration between the two branches of Carmel, the first thing we should do is to thank God, the giver of all good gifts and to ask him to continue accompanying and blessing the efforts that the Carmelite Institute has made to evangelize through a vital spirituality, expressed and inculturated in the North-American society. I think that the Carmelite Institute has been, and ought continue to be, a sign and instrument for the transmission of the spiritual values of Christianity, lived and experienced in the family of Carmel throughout its history. In a world in which material values prevail, there still exists a search for the sacred, a nostalgia for God and a thirst for spirituality which we are asked to meet from our experience as Carmelites and from our spiritual tradition. We have saints, both men and women, recognised world-wide, not only in the Catholic Church but also in other Christian confessions and other religions. I invite you to continue offering our charism in this service to the Church and the United States' society, by means of a committed and solid spirituality which allows people to discover the presence of God and which gives rise to an experience leading to service in the cause of justice and peace in the world. Finally, I wish to thank you for your fraternity and support during the twelve years of my service as General of the Teresian Carmel. Fraternally in Carmel,
Fr Camilo Maccise, O.C.D., Superior General
Lettera di P. Luis Aróstegui, Preposito Generale, al termine del Capitolo Generale:
Roma, 27 maggio 2003
Beatissimo Padre,
Al termine del Capitolo Generale dell'Ordine, svoltosi ad Avila, città natale di S. Teresa e ricca anche di ricordi di S. Giovanni della Croce, sento il bisogno di esprimerLe un profondo e sentito ringraziamento per la Lettera che ha inviato a tutti i membri della nostra Famiglia Carmelitana. Pieni di fiducia nel Signore e consapevoli della preziosità del nostro carisma contemplativo-apostolico per la vitalità della Chiesa, abbiamo accolto le Sue ispirate parole come un invito alla fedeltà creativa, ripartendo dall'esperienza mistica luminosa e feconda dei nostri Santi Riformatori e Dottori della Chiesa per affrontare le sfide del Terzo Millennio. La luce del Vangelo e i valori della vita consacrata ci accompagnano nel cammino quotidiano e ci rinnovano interiormente per la costruzione di una grande storia personale e collettiva di santità, testimoniando al di sopra di tutto l'Amore di Dio donato abbondantemente a tutti i suoi amici. La sequela di Cristo nel mondo contemporaneo esige un particolare e obbediente ascolto della voce dello Spirito Santo, che è anche energia creativa e geniale per discernere i segni dei tempi e dei luoghi e per rispondere alle esigenze più urgenti della società del nostro tempo. Beatissimo Padre, mentre il nuovo Definitorio Generale si appresta a iniziare il suo servizio all'Ordine Le esprimo, a nome di tutti, i sensi di una filiale devozione alla Sua persona e di obbedienza al Suo magistero. In modo particolare ci sentiamo uniti al Suo impegno in favore della giustizia e della pace nel mondo. Ci sentiamo anche impegnati a pregare secondo le Sue intenzioni. Ancora una volta ci benedica nel nome della Vergine Maria Madre del Carmelo.
Con venerato ossequio, devotissimo nel Signore
Fr. Luis Aróstegui Gamboa OCD Preposito Generale
A Sua Santità GIOVANNI PAOLO II° Città del Vaticano
In occasione del 25.mo anniversario della nostra missione nella diocesi di Jalandhar (Punjab), della Provincia di Malabar:
Rome, 26.11.2003 My Dear Fathers and Brothers: "Give thanks to the Lord, for he is good, for his love endures for ever"(Ps.118, 1). At this crowning moment of the Silver Jubilee of the Malabar Carmelite Mission situated in this North-West of India, I give thanks to the Lord with you, for all the marvels he worked for us in this Valley of Himalayas. My congratulations to the Pioneers and all those who have contributed to the growth of this Mission of the Malabar Province! "Our Holy Mother St.Teresa passed on to the Order, the ardent missionary zeal that burned within her heart and it was her desire that her friars should also undertake missionary activity"(Const. 94). Heeding to her call, our Malabar Province took up this North Indian Mission from the large Diocese of Jalandhar (Punjab) in 1979 with the two-fold motives: to establish a local Church and to implant our Carmelite Order. In these twenty-five years, your work bore fruit in the creation of many Christian communities with thousands of faithful, prestigious educational institutes and other social undertakings. The General Superiors at the creation of St.Therese Regional Vicariate of Punjab in 1994 confirmed your strong Carmelite Presence in the Region. Further, your 48 Professed members and still more under formation for the Region, bespeak the youthful vitality and glorious future of your Vicariate. At this moment, I just recall to my mind the venerable persons: Archbishop Aloysius Maria Benziger, the Servants of God Fr.Aurelian and Fr.Zacharias, Venerable Fr. Juan Vicente, Fr.Adeodatus and others, whom the Church in India, still cherish as holy Carmelite Missionaries. It is my earnest desire that our members in the Punjab Vicariate take up this challenge to shine forth as authentic Carmelite missionaries, inspired by their holy lives. 'Ecclesia in Asia' confirms, "A genuinely religious person readily wins respect and following in Asia" (no. 23). Let your missionary life be ever deeply rooted in Prayer and fortified by it. The recent teachings of the Church emphasise much on our challenge of Inculturation. "The spirituality and life style of consecrated persons needs to be sensitive to the religious and cultural heritage of the people among whom they live and whom they serve"(Ecclesia in Asia no. 22). This must reflect evermore, in your daily life, mission projects, promotion of local vocations and formation of your candidates. In this historical moment of the Silver Jubilee, let God grant you renewed zeal and vigour to scale the new heights of Himalayas to spread His Good News and to work for the expansion of our Holy Order. Fr. Luis Arostegui Gamboa, OCD Superior General In occasione del 50.mo di sacerdozio di P. Felipe Sainz de Baranda: R. P. Felipe Sáinz de Baranda de la Madre de Dios, ocd, Ex-Prepósito General, Asunción - PARAGUAY
Estimado hermano mayor: Con motivo de tus 50 años de vida sacerdotal quiero unirme a ti en la acción de gracias por el don que te concedió el Señor en su Iglesia a través de la imposición de las manos del obispo. Has procurado vivir tu sacerdocio con gratitud, responsabilidad y entrega. La celebración de tus bodas de oro sacerdotales nos ofrece la ocasión de admirar tu vida de religioso y de sacerdote en el Carmelo. La historia de la Orden te recordará como el promotor de la consolidación del Carmelo en América Latina, como el organizador del Carmelo nativo en la India, como el propulsor de la expansión de la Orden. Hombre de esperanza, y, a la vez, pragmático y realista, con visión clara de las personas y del momento, con examen de las situaciones, has marcado al Carmelo en tus años de Vicario General y de Prepósito General por dos sexenios. Todavía en tu Provincia, mostraste tu valentía y libertad entre el pasado y el futuro, acometiendo obras de renovación, como la nueva construcción del convento de Burgos. Tu atención a América Latina se plasmó, por ejemplo, en los nuevos cauces que abriste para la Misión de Sucumbíos. Como Superior General repetido fomentaste Ael estilo de hermandad@ en las comunidades. Llevaste a término los textos definitivos de nuestra legislación renovada. Visitaste con detención extensos territorios de Oriente y de Africa en vistas a abrir nuevos horizontes al Carmelo. Tuviste la audacia de recorrer varias repúblicas ex-soviéticas apenas derrumbado el muro de Berlín para enjuiciar la situación sobre el terreno en vista de la inmediata restauración carmelitana. Todos recordamos tu diálogo con las comunidades en tus visitas, y más aún el fervor y la paciencia con que inculcaste a nuestras Hermanas Carmelitas la unidad en la pluralidad en un período crítico de la renovación de su cuerpo legislativo. Asumiste el tener que llorar y sufrir apoyándote en el consejo de nuestra Regla de que Aen el silencio y en la esperanza estará nuestra fortaleza@, como escribiste al Papa Juan Pablo II. La historia hará pronto justicia a tu amor al Carmelo y a tu andar en verdad y transparencia.
Dios te dio salud, clarividencia, y la valentía de la decisión. Así abriste con gran altura nuevos frentes. Inauguraste el Centro Internacional Teresiano-Sanjuanista de Avila en tu preocupación por promover la Espiritualidad y la formación carmelitana en la Orden. Atendiste con predilección a nuestras Misiones. Con tus Cartas, oportunas y orientativas, o con tu presencia personal, estimulabas los encuentros de formación, las jornadas de reflexión sobre nuestro carisma. La Orden te recuerda agradecida. Y ahora, en tu América Latina, continúas con tu temple y optimismo habituales en la formación y consolidación de las vocaciones locales, en la promoción de la vida espiritual, en la atención esmerada a nuestras Hermanas, las Carmelitas Descalzas. Dios te conserve por muchos años para que sigamos aprendiendo de tu entrega y amor a la Iglesia y a la Orden. Me permites añadir la nota personal de que yo mismo agradezco las oportunidades que ya desde antiguo tuve de colaborar contigo con apertura y armonía en diferentes momentos. Como término significativo de esos encuentros tuve el gozo particular de tu presencia de hermano mayor en el último Capítulo que me eligió para prepósito general. El próximo día 19 tendremos un recuerdo orante muy especial por tus intenciones en esta Casa Generalicia, donde dejaste recuerdo imborrable en tus 18 años de permanencia. Los miembros de esta comunidad estaremos unidos a ti para cantar, con toda la Orden, el AMagnificat@ de María, porque el Señor nos ha hecho el don de tu servicio sacerdotal, ferviente y fecundo. Roma, 17 diciembre 2003
Luis Aróstegui, Prep. Gen. |

![]()
[
English]
[
Italiano] [
Español] [
Français ] [
Deutsch]
[
] [
]
Updated 20 mag 2005
by OCD General House