III
- ATTI DEL
CFR.
CONVOCAZIONE
CELEBRAZIONE DEL PRIMO DEFINITORIO STRAORDINARIO DEL SESSENNIO 2003 - 2009
Santiago del Cile (Cile): 3 ottobre (arrivo) - 12 ottobre 2005
Il nostro Definitorio Generale nella sua sessione 560, del giorno 19 dicembre 2004, ha determinato, a norma del n. 187 delle Costituzioni e dei nn. 199-200 delle Norme Applicative, che si celebri il primo Definitorio Straordinario, del presente sessennio, nel Centro di Spiritualità ALoyola@, a 29 Km. da Santiago del Cile, dal 3 ottobre (inizio alla sera) al 12 ottobre 2005 (mattino).
I. PARTECIPANTI AL DEFINITORIO STRAORDINARIO
Al Definitorio Straordinario parteciperanno, secondo il n. 187 delle Costituzioni:
- Il Preposito e i Definitori Generali (9) - I Superiori Provinciali delle Province e delle Semiprovince (39) - Il Commissario delle Filippine - Il Commissario della Sicilia - Il Commissario del Madagascar-Oceano Indiano - Il Commissario di Delhi - Il Commissario della Corea - Il Delegato Generale del Giappone - Il Delegato Generale d'Israele - Il Delegato Generale del Venezuela - Il Delegato Generale della Rep. Dem. del Congo - Il Delegato Generale di Taiwan-Singapore - Il Vicario Regionale dell'Australia - Il Vicario Regionale del Caribe (zona "Cicla Norte") - Un Delegato dalla zona della "Cicla Bolivariana" (Ecuador, Sucumbíos, Perù e Bolivia). Secondo il sistema di rotazione partecipa, per questa volta, il Delegato eletto dal Vicariato Regionale del Perù. - Un Delegato dalla zona "Cicla del Cono Sur" dell'America Meridionale (Vicariato Reg. del Cile, Delegazioni Prov. di Argentina e Delegazione Prov. di Uruguay-Paraguay). Secondo il sistema di rotazione partecipa, per questa volta, il Delegato eletto dal Vicariato Regionale del Cile. - Un Delegato da eleggere tra i Religiosi presenti nelle Missioni di Malawi, Tanzania, Nigeria e Kenya. Secondo il sistema di rotazione partecipa, per questa volta, il Delegato eletto dalla missione di Tanzania. - Un Delegato da eleggere tra i Religiosi presenti nelle Missioni di Cameroun, Centrafrica, Rwanda-Burundi, Burkina Faso. Secondo il sistema di rotazione partecipa, per questa volta, il Delegato eletto dalla missione del Centrafrica. - Un Delegato da eleggere tra i Religiosi presenti in Indonesia e Andhra Pradesh. Secondo il sistema di rotazione partecipa, per questa volta, il Delegato eletto dal Vicariato Regionale di Andhra Pradesh. - Un Delegato da eleggere tra i Religiosi presenti in Bielorussia-Russia; Slovacchia-Ucraina. Secondo il sistema di rotazione partecipa, per questa volta, il Delegato eletto dalla Delegazione Provinciale di Bielorussia-Russia. Il modo di designare i Delegati delle suddette zone dell'Africa, dell'America Latina, dell=Asia Orientale e dell=Europa Orientale, sarà precisato in un altro Decreto, che verrà inviato agli interessati.
II. PROGRAMMA DI LAVORO
a) Conferenze d=illuminazione:
1. Saluto del Vicario Regionale del Cile 1. Presentazione del contesto geografico e della popolazione cilena 2. La realtà sudamericana interpella la Chiesa 3. Chiesa e Carmelo del Cile
b) Informazioni Obiettivi del sessennio: P. Generale Informazione all=Ordine: Visite, Congressi, Centri di spiritualità, Missioni, Nuove presenze, Medio Oriente. Informazione dell=Economo Generale. Amministrazione economica e tutela del patrimonio dell=Ordine. Teresianum e Collegio Teologico Internazionale CITES di Avila Delegazione Gen. d=Israele (progetto per la salvaguardia dei nostri territori) Monache,Ordine Secolare,O.N.G.
c) Padri Provinciali:
1. Il Governo provinciale secondo le Costituzioni dell=Ordine (P. Pedro Zubieta) 2. Aspetti pratici del governo provinciale 3. Gruppi: le difficoltà e la necessità di un appoggio 4. Riunione delle Conferenze dei Provinciali
d) Uscite dall=Ordine:
a. Dati della Casa Generalizia, completati dalle Province (comunicare i casi di religiosi in situazione irregolare) b. Cause c. Riflessione di un esperto latino-americano d. Intenti di risposta nell=Ordine e. Futuro: Discernimento previo e formazione.
III. ALTRI TEMI E PROPOSTE DALLE CIRCOSCRIZIONI
Sia i Consigli delle Circoscrizioni che le Conferenze dei Superiori, secondo il n. 199 delle Norme Applicative, possono proporre altri argomenti da trattare, inviando i suggerimenti alla Curia Generalizia, entro il 30 giugno 2005, tramite fax o e-mail.
Con fraterni saluti.
Roma, 19 dicembre 2004. Fr. Luis Aróstegui, OCD, Preposito Generale Fr. Silvano Vescovi, OCD, Segretario Generale
PARTECIPANTI
CFR.
OBJETIVOS DEL SEXENIO
1. En este primer encuentro con vosotros, Provinciales, superiores y delegados de otras circunscripciones de la Orden, me parece natural que exponga en primer lugar los objetivos del Sexenio, tal como concibo personalmente y que compartimos, si bien brevemente, al principio del mandato en el Definitorio.
En un cierto sentido, esos objetivos se encuentran en el documento capitular de Ávila: En camino con santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz. Volver a lo esencial (2003). En efecto, ese documento llevado adelante en la elaboración por el P. General y Definitorio precedentes y en el que tuvo oportunidad de tomar parte la Orden con sus aportaciones, fue aprobado por el Capítulo para que fuera el documento base del nuevo sexenio para todos. Y ello tanto en la parte doctrinal como en la práctica. En la parte práctica, hay determinaciones que conciernen directamente el Definitorio; pero está claro que todo el documento, a diferentes niveles, es objeto de la responsabilidad del gobierno general, que debe procurar actuarlo.
Acerca de aquellas determinaciones especialmente relativas al Definitorio nos ocuparemos después. Ahora me parece importante ante todo llamar vuestra atención sobre dos objetivos generales, que se podrían decir también espirituales, en cuanto se refieren a la consecución de un cierto espíritu, modo de ser, de sentir, vivir y actuar.
Esos dos objetivos generales son la Comunión y la Experiencia de Dios como experiencia de la dignidad de la persona humana.
I. Comunión.
Sabemos que la conciencia actual de la Iglesia acerca sí misma, es decir, su conciencia acerca del mensaje y la realidad de Jesús, es la de ser comunión y crear comunión. Conciencia expresada en la conocida frase de Juan Pablo II: AHacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo@ (NMI 43). De acuerdo con esta conciencia, la vida religiosa se concibe en V.C. como signo de comunión en la Iglesia. (Cap 2). ALa vida fraterna quiere reflejar la hondura y la riqueza de este misterio, configurándose como espacio humano habitado por la Trinidad@ (41). ASe pide a las personas consagradas que sean verdaderamente expertas en comunión, y que vivan la respectiva espiritualidad como Atestigos y artífices de aquel >proyecto comunión= que constituye la cima de la historia del hombre según Dios@ (46). ALa Iglesia encomienda a las comunidades de vida consagrada la particular tarea de fomentar la espiritualidad de la comunión, ante todo en su interior y, además, en la comunidad eclesial misma y más allá aún de sus confines, entablando el diálogo de la caridad , sobre todo allí donde el mundo de hoy está desgarrado por el odio étnico o las locuras homicidas@ (51).
Ciertamente, esta conciencia de nuestra fe cristiana permanece en el fondo de nuestras opciones y decisiones. Pues esta teología no puede quedar inerte sin que motive e impulse nuestras ideas sobre la vida religiosa y sobre nuestro quehacer. Sin embargo, cuando hablo de la comunión como objetivo de este sexenio, me refiero a algo particular. La experiencia de estos dos años me ha confirmado en la necesidad de un trabajo de comunión, que quisiera comunicar ahora.
Hay dos motivos que justifican para mí esta necesidad. Uno es motivo histórico, y el otro, actual.
1. Motivo histórico
Pertenece a nuestro común conocimiento general de la historia de la Orden la gran divergencia que, después de la muerte de nuestra santa Madre Teresa de Jesús, surgió en la concepción de lo que entonces se llamaba el Aespíritu@, y hoy el carisma, del Carmelo Teresiano. Esta divergencia, acerca de la cual caben matices y diversas interpretaciones, personalmente creo fue una divergencia finalmente espiritual, para expresar la profundidad de su impacto humano y evangélico.
Para recordar e ilustrar la realidad y magnitud de la divergencia, basta señalar el proceso y expulsión, y la posterior negativa a la readmisión tras la rehabilitación pontificia, del carmelita que de modo tan contundente la Santa Madre Teresa consideró Acabal@ a sus ojos, es decir, entero, ideal: Jerónimo Gracián de la Madre de Dios.
Otro hecho decisivo de la diferencia fue la erección de la Congregación Italiana, que tuvo lugar a continuación del hecho mencionado anteriormente, en dos momentos 1597 y 1600. Así se constituyeron dos Congregaciones del Carmelo de Teresa de Ávila, con constituciones diferentes, con superiores diferentes y territorios de expansión diferentes. La Congregación de España (de San José), que aunque admitía el apostolado, tuvo como ideal la forma de vida contemplativa, e intensificó el eremitismo, el Aencerramiento@ y la observancia regular. La Congregación Italiana, ya desde el principio (primeras Constituciones de 1599, ni impresas entonces) se abrió más claramente al apostolado tanto constitucionalmente, como en la práctica. Y en una en una rápida evolución, a impulsos del Papa, reconoció carismáticamente las misiones.
Sin embargo, la mencionada divergencia espiritual en lo profundo de los ánimos se la percibe aún más si tenemos en cuenta que la misma Congregación Italiana que en sus Constituciones y en la práctica daba notable cabida al apostolado, como expresión de la caridad para con el prójimo (como concebían las primeras constituciones), no obstante, cuando el Papa Paulo V los quiso emplear en una acción misionera directa, enviándoles a Persia, se sintió obligada a reflexionar y decidir si las misiones pertenecían al carisma del Carmelo (1603-4, 1605). Y más sorprendente aún que, después de un compromiso y de un camino misional de cerca de tres décadas, el Capítulo General de 1632, presidido por el nuevo General que había sido misionero de primera hora volviera a replantear y decidir la pertenencia de las misiones al carisma carmelitano. Seguramente influía la presión del modelo y de las razones de la Congregación Española. Pero el hecho de que los miembros mismos de la Congregación Italiana, que había asumido ya teórica y prácticamente las misiones, con el impulso y aval de los papas, sintieran de hecho la necesidad de una nueva decisión oficial, muestra la grande divergencia carismática existente y la desazón que ella creaba en los ánimos, restando seguridad, vigor y gozo en la vocación.
Es conocido que el teórico de la Congregación Italiana en la defensa de las misiones fue el Venerable Juan de Jesús María, considerado con toda justicia como el formador de los carmelitas en los comienzos de la Congregación y el escritor místico y humanista modélico de la misma. No estaba solo, naturalmente. Tanto en el Capítulo de 1605 como en el de 1632 los capitulares todos estaban dispuestos a renunciar sus oficios e ir a las misiones, para expresar su convicción y voluntad misionera. Pero las razones formuladas son suyas , en sus varias obras. Sólo quiero recordar aquí el argumento terminante para él: AO aprobamos el espíritu de la Virgen y Madre nuestra Teresa, o no lo aprobamos; del mismo modo, o la veneramos como fundadora, o no. Desee luego, no aprobar su espíritu es pura temeridad; negar ser nuestra fundadora , extrema ingratitud. Pues bien, siendo cosa manifiesta que la bienaventurada Teresa deseó la obra de las misiones más ardientemente que el mismo martirio, y que a ese fin ordenó sus esfuerzos y oraciones, y los de su gente, es decir, para que los que trabajaban en la conversión de los herejes lo hiciesen con fruto, )quién podrá negar que su intención fue realizar por medio de sus hijos, nuestros frailes, lo que ella no podía hacer por medio de sus hijas? (Tractatus, c.2, 11-12).
Este es el fondo de la argumentación que emplea el autor en diferentes escritos, junto a otros argumentos de la tradición carmelitana. Hay que notar aquí la novedad del criterio carismático, que es el espíritu de la Madre fundadora. Cosa para nosotros hoy, desde la conciencia eclesial actual y su expresión en las constituciones, normal y asumida. Sin embargo, entonces, lo primero, Teresa de Jesús no estaba ni siquiera beatificada, y aunque sus escritos y fama a principio de del XVII había traspasado las fronteras, no por todos era aceptada como criterio propiamente carismático.
Como se sabe, la Congregación Española, como consecuencia de avatares históricos, se extinguió al unirse con la Congregación Italiana el año 1875. En adelante las Constituciones únicas de la única Orden fueron las de la Congregación Italiana, las aprobadas el año 1632, hasta el Concilio Vaticano II. Hoy tenemos las constituciones renovadas tras Vaticano Segundo, que ciertamente constituyen una base apropiada para la comunión de la Orden, en su profundidad doctrinal y adaptabilidad inspiradora. No obstante, la experiencia me sugiere que todavía tenemos que avanzar en la comprensión y asimilación del carisma.
2. Motivo actual
El segundo motivo es la pluriformidad actual impuesta por la extensión de la Orden y la diversidad de recepción del carisma. Nunca como hoy la Orden ha estado extendida en continentes, lenguas y culturas diferentes. Ya esta realidad tiene que condicionar la comprensión y la realización del carisma de acuerdo a las culturas y sensibilidades. Sin embargo, hoy, además de este hecho, tenemos la fragmentación cultural en la percepción de los valores, hay una pluriformidad en los modos de comprender los valores, en nuestro caso, del carisma del Carmelo Teresiano. No es un fenómeno completamente nuevo. Aun en las Provincias que carismáticamente se sentían unidas había diversidad entre un noviciado, una casa de estudios, un desierto, una misión, un convento con iglesia de culto con diferentes ocupaciones y tareas. Era un hecho que no todas las personas podían encarnar de la misma forma el carisma, de acuerdo a las situaciones. Hoy este hecho se ha agrandado, se ha extendido. Y se ha transformado. En efecto, hay que reconocer que en aquellas formas diferentes que hemos mencionado del pasado, a pesar de cierta variedad en las formas, se mantenía, a veces de modo no expreso, una cierta forma ideal de vida común, que era el criterio y a la que había que tender. Parece que hoy esta concepción de una única forma ideal de vida carismática y de comunidad propiamente no se da. Sino que, según las culturas y sensibilidades, se perciben como valores distintas formas de vida carismática. Por lo tanto, la diversidad no está condicionada sólo por la circunstancia externa, sino que hay una percepción diferente de los valores, por la que unas formas determinadas se sienten expresión de un valor en unas sensibilidades, y otras formas en otras sensibilidades.
Ciertamente, tenemos en cuenta que estas consideraciones precisan de matizaciones. Porque nadie pretende que la norma sea lo arbitrario y nadie quiere que cualquier cosa valga por cualquier otra, y todo sea indiferente. Precisamente, es necesario ponerse siempre ante los ojos la búsqueda de lo auténtico evangélico y lo auténtico carismático. Pero aun en su generalidad la mencionada consideración tiene una validez como constatación de la situación espiritual de hoy.
Por ello, la preocupación por la comunión tiene entre otras cosas presente esta preocupación. Entre un pasado al que hemos aludido sólo en realidad y que se presta a un conocimiento y meditación más profunda, y una actualidad culturalmente multiforme, sentirnos en verdad en comunión de familia. Creo que para ello es esencial la comunión en el alma. Cuando las formas son diferentes, la unión espiritual resulta más decisiva.
3.) Cómo se logra, en el caso, esta comunión?
Nos sirve la comparación con la experiencia de la familia humana normal. En ella la percepción de ser hermanos y hermanas depende de la experiencia, de la conciencia positiva de la familia, de la convivencia sólida y afectuosa, fundante para la vida, con los mismos padres y entre los hermanos. Esto crea la vinculación humano-espiritual de los hermanos.
En nuestro caso, de modo semejante, la unión dinámica, la comunión, el sentirnos hermanos y hermanas de una familia carismática depende de nuestra convivencia con los mismos padres. En el pasado la percepción de pertenecer a la misma comunidad espiritual estaba facilitada y, de alguna forma, asegurada por un esquema de vida común regulado. Las formas externas comunes identificaban incluso anímicamente a los grupos religiosos. El método de vida formaba parte de la identidad. Existía, ciertamente, la relación interior espiritual con los padres y las figuras de la historia familiar. E incluso esa relación espiritual se concretaba en tradiciones y devociones expresivas de la familia.
Sin embargo, hoy seguramente más que nunca, nos es necesario el conocimiento amoroso de nuestros padres, la familiaridad de su experiencia, vida y doctrina, no sólo para inspirar nuestra vida espiritual personal, sino para constituir la comunión entre nosotros, para constituirnos en comunidad de hermanos. Más que nunca: por lo señalado anteriormente sobre las diferencias culturales no sólo geográficas, sino interiores, inter-sociales, diferencias de sensibilidades religiosas, que apenas permiten identidades externas comunes, métodos únicos universales. Se han fragmentado las formas externas. Se trata por ello, de un conocimiento vital, de una experiencia espiritual, no ante todo de un conocimiento solo intelectual.
El carisma, las experiencias espirituales familiares, es una realidad dinámica. Es una cultura espiritual que puede crecer con la vida espiritualmente auténtica de la familia, como un río con nuevas fuentes y afluentes. No cabe duda de que figuras egregias de nuestra historia han enriquecido el carisma, el espíritu familiar, el horizonte espiritual de inspiraciones y posibilidades. Por ejemplo, Teresa de Lisieux, o Edith Stein. No sólo los religiosos y religiosas canonizadas o beatificadas, sino otros, que han abierto con su visión y doctrina, o con su vida y acción campos y posibilidades nuevas, que han sido creativos en sus vidas e iniciativas. El conocimiento cordial de estas realidades crea el espíritu familiar y la comunión. Y, a la vez, su desconocimiento, reduce y empobrece nuestro horizonte actual. Y, en general el conocimiento de lo que en la historia aparece como auténtico, porque amplía el horizonte de lo humano, la vitalidad y la profundidad, es hoy más importante que nunca para revitalizar e intensificar la comunión.
Finalmente, el conocimiento suficiente de la realidad actual de los hermanos y hermanas, de sus intentos y realizaciones, es también importante para el sentido de la comunión en la Orden. La familia sana es respetuosa, no se entromete ni avasalla, pero se interesa, se alegra, o padece, y aprende de los demás, sobre todo en una familia espiritual.
La pluriformidad actual puede ser, y es sin duda muchas veces, una riqueza. Ello requiere que la diversidad sea tal que se pueda experimentar como perteneciente a nosotros mismos. Si nuestra mutua pertenencia ha de ser algo más que nominal, tenemos que tomar en serio la comunión dentro de la pluralidad.
4. Condiciones
A.La pluriformidad
Esto requiere que se admita la pluriformidad, y por tanto que el Carmelo Teresiano es también un cuerpo con diferentes miembros (como el cuerpo paulino), y que así contiene un rica unidad, una comunión.
B. La identidad
Esta familia nuestra del Carmelo tiene una identidad, un espíritu, unas características que resultan familiares a los miembros.
Una característica es la actitud contemplativa, una necesidad sentida de oración, no sólo teórica, sino existencial, real, una inclinación natural (no la conciencia de un deber, ante todo). Y como todos ellos se sienten llamados, vocacionados de dentro, saben crear connaturalmente unos medios y expresiones, y un cierto ambiente adecuado allí donde están, en la circunstancia diferente.
La fraternidad sencilla entre hermanos iguales es también característica del Carmelo Teresiano. Aunque también se evoquen los antiguos solitarios del Carmelo histórico, por el aspecto de su búsqueda de la contemplación y por su generosa capacidad de sacrificio, en el Carmelo Teresiano se ha producido un novum: el estilo de hermandad y recreación, porque constituyen juntos el pequeño colegio en torno Cristo ((este icono evangélico de santa Teresa, su intuición teológica de nuestra vida religiosa!).
El amor y el servicio del Reino alimenta el Carmelo Teresiano. Es la oración y la misión de Jesús: que venga el Reino. Y por ello los carmelitas experimentan desde el principio que esto era para santa Teresa su madre Ala inclinación@ dada por el Señor (una vocación) tan ardiente como su necesidad de la oración (entendida como dedicación). Este sentido eclesial explícito, este sentir la humanidad en las tinieblas exteriores (según la imaginaba) hasta producir llanto y desconsuelo es marca de lo teresiano.
C. Las tres actitudes
Las actitudes deseables que señalo son a la vez condiciones de una auténtica comunión, y son también fruto de una relación adecuada con el carisma histórico, como aceptación de la pluriformidad.
Actitud positiva: ante lo nuevo, lo diferente, lo que puede interpelar, tiende a percibir ante todo sus aspectos de valor, y, en todo caso, se pregunta qué puede hacer para dar una respuesta adecuada, de vivencia y de comunicación evangélica. Se refiere tanto a la situación social, cultural o eclesial, como también a la vivencia diversificada del carisma carmelitano.
Actitud integradora: Tiene el sentido de lo esencial y del auténtico valor, y el sentido del conjunto, por lo que tiende a percibir que lo diferente me completa, me enriquece, es lo que yo mismo debería hacer, y hacen otros. Es el fruto completo que brota de las raíces carmelitas. El espíritu integrador, por tanto, es inclusivo, se ve realizado en campos y formas diferentes. Afirma. Se le ensancha el horizonte.
Actitud creadora: El que tiene esta percepción del carisma dispone de una actitud creadora, de acuerdo a los nuevos tiempos y geografías. No está obligado a repetir esquemas del pasado, está abierto con toda verdad y autenticidad a las nuevas encarnaciones, como también discierne entre las experiencias del pasado. El pasado se convierte en vida, en cuanto inspira, impulsa hacia una plenitud actual, con alegría y con imaginación.
Dentro de estas actitudes y horizonte mental, si en verdad tratamos de asimilar en nuestra formación (inicial y permanente) aquel conocimiento amoroso y vital de nuestros grandes testigos y de nuestros otros testigos, en cuanto testigos de Jesús, yo creo que habremos reforzado de dentro la comunión. Esta alma común es la necesaria hoy. Si tenemos esta alma, en diferentes circunstancias, y de acuerdo también a vocaciones más particulares, seremos capaces de vivir inspirados verdaderamente por el carisma carmelitano teresiano, y nos sentiremos unidos a otros carmelitas por el fuerte espíritu interior.
II. La experiencia de Dios como experiencia de la dignidad del hombre
Lo mismo que el tema de la comunión, en el sentido amplio y al mismo tiempo preciso que hemos referido, este tema no es sólo un objetivo del sexenio sino un camino que profundidad y de humanidad que hay que recorrer.
)Qué se quiere decir? El Carmelo Teresiano es considerado, de ningún modo exclusivamente, sí quizá de modo particular, como un cierto lugar de la experiencia de Dios. Con esta palabra nos referimos en general a la presencia, importancia y experiencia de la oración que la tradición espiritual del Carmelo ofrece en la Iglesia. Y dentro de la oración a la específica experiencia de Dios, al Dios que aparece en los grandes testigos del Carmelo, y a la relación de amistad, de amor, y también de fe y esperanza contra toda esperanza y fe contra toda fe (como en las noches tematizadas en el Carmelo).
Ciertamente, como nuestras constituciones y el documento de Ávila, recogen que el llevar a las personas a esta experiencia de Dios, sobre todo por la oración, es una misión natural de los carmelitas. Incluso se expresa ello, en las mismas constituciones y el documento de Ávila, como en otros documentos de la Orden, con el compromiso de una pastoral especial de la espiritualidad.
Ahora sólo quisiera anotar que, precisamente por esto, hoy más que nunca tal vez, es necesario siempre explicar qué significa la experiencia de Dios (y por tanto la relación con él, y así, también qué sea propiamente la oración). Me refiero ahora a lo que apunta el título de este apartado: la experiencia de Dios como experiencia de la dignidad de la persona humana.
La auténtica (es decir, verdadera, y que ha sabido expresarse adecuadamente) experiencia de Dios ha sido necesariamente experiencia de la dignidad del hombre. No hay ninguna dicotomía en Jesús, ninguna posibilidad en él. Pero hablando de experiencia, y experiencia expresada, tenemos precisamente en el Carmelo modelos de esta unidad. Me gusta referirme a san Juan de la Cruz. Por ser radicalmente dirigido a Dios, a la unión con él. Por ser tan radicalmente teologal. En sus escritos, en las expresiones de su andadura de que disponemos, hallamos que él no se ocupa de mostrar la dignidad del hombre, sino de la unión de la persona con Dios. Ciertamente, habría podido también ocuparse de otros aspectos, de los que se ocupa la Iglesia, y nosotros mismos. Pero ocupándose verticalmente de la unión con Dios, hace una mostración incomparable de la dignidad de la persona humana. Sus escritos expresan no sólo a Dios, sino al hombre. Hasta el punto de darse cuenta que algunos o muchos no lo creerán, no crearán que eso sea posible, que el hombre sea tal, que esté destinado a ello, eso tenga lugar. Por tanto, el lector puede ser tan escéptico acerca de Dios como del hombre. El hombre de san Juan de la Cruz se define por una unión de amor con el infinito. El hombre de la psicología y la sociología y de nuestra experiencia continua, parece que poco o nada tiene que ver con ello. Para percibir, por tanto, algo de la dignidad del hombre una fuente inigualable son, por ejemplo, los escritos de san Juan de la Cruz.
Experiencia auténtica, hemos dicho. Hoy la diferencia está en que esto hay que expresarlo explícitamente, tanto en la vivencia propia personal y comunitaria, como en la comunicación pastoral, de modo que no haya lugar a la dicotomía. En ésta, la espiritualidad, la experiencia de Dios, no habla del hombre concreto, del mundo, de la vida real. De eso se ocuparían otras disciplinas, y otras mentes, no la espiritualidad. Sin embargo, para nosotros ya, si no hablamos del hombre concreto, tampoco hablamos de Dios (verdadero).
Por eso, el documento de Ávila proyecta con mucha propiedad: ALa dimensión oracional y contemplativa del Carmelo deberá ser vivida y presentada como apertura a la trascendencia, como fuente de compromiso y esperanza en los caminos de transformación del mundo, como camino para un diálogo ecuménico e interreligioso según las diversas situaciones socio-culturales.(61). ANuestras comunidades, centradas en el absoluto de Dios, deberán ser escuelas de oración que vayan transformando a sus miembros en verdaderos contemplativos, capaces de descubrir a Dios presente en las personas, en los acontecimientos, en lo positivo y en lo negativo de la historia. Un Dios que nos cuestiona e interpela@ (65) ALa vivencia y el testimonio de la experiencia de Dios tendrán lugar en medio de los retos de cada ambiente socio-cultural y eclesial. Hay que ayudar a descubrir a Dios como fuente de plenitud, como liberador, como el Dios de la esperanza, como Padre-Madre, como alguien siempre cercano@ (ib). Por tanto, como ya sugieren estas referencias al documento de Ávila, hoy la espiritualidad ha de descubrir la dignidad de la persona humana con todas las consecuencias: tiene que ser concreta, encarnada, histórica, material, individual y social. Es la espiritualidad de la venida del Reino, la que infunde y realiza Jesús en el evangelio. No podrá dejar de ser peligrosa e incluso perseguida, en la misma medida en que lo es el evangelio. Pues es necesariamente una espiritualidad transformadora de la persona y de la sociedad. Es un camino seguramente largo, un camino que no termina nunca en la vida. Por ello, como advertido al principio, más que un objetivo del sexenio es un objetivo constante del futuro. Es la conciencia de que la palabra sobre Dios y a Dios se ha de llenar de verdadera humanidad concreta. Pero vemos que es un objetivo necesario, y que debe ponerse en claro como tal. Como, del resto, lo tiene que hacer toda la Iglesia en relación a la comunicación del mensaje de Jesús. No obstante, los carmelitas, herederos primeros de la espiritualidad de particulares testigos, no podemos eximirnos de este deber especial, que afecta en verdad al alma de nuestra vivencia familiar.
III. La formación
Si los dos objetivos que he mencionado son más bien objetivos de largo alcance, un camino de futuro, para el Definitorio presente un objetivo concreto e inmediato (aunque también un largo camino de futuro) es la Formación. Lo ha sido desde el principio, al plantear nuestras visitas y los congresos y reuniones. Pero se ha confirmado como tal con la experiencia de las visitas pastorales y fraternas y el conocimiento mayor del estado de la Orden, de sus esperanzas y problemas. El tema de la formación está en relación con la comunión a que me he referido, se relaciona con la concepción de la oración y la espiritualidad y la misión de la Orden, y tiene que ver con el problema de las salidas de la Orden, uno de los dos temas de reflexión de este Definitorio Extraordinario. No nos cabe duda de que la reflexión deberá concluir en la convicción cada vez más profunda y perentoria de la importancia decisiva de la formación. Formación inicial y formación permanente, en la línea de Vita Consecrata. Estamos contentos de la expansión de la Orden, y aplicamos también nuestras fuerzas a ella. Pero aún más importante, nos parece, si cabe, la formación de los que son ya carmelitas. Formación personal y comunitaria. hemos de tomar de nuevo con seriedad la afirmación conciliar de que el futuro de la vida consagrada depende de la formación de sus miembros. La experiencia la confirma de lleno. Sólo quiero indicar aquí que la formación como asimilación personal y comunitaria, además de manifestarse en sí misma como decisiva, es también, al mismo tiempo, el objetivo práctico inmediato donde desembocan los dos primeros objetivos que hemos señalado.
Es cierto que por mucho que apuremos en los medios, no por ello tenemos garantizado el éxito del futuro. Después de todo, sólo podemos esperar en el Señor. Pero en todo caso, la formación, la asimilación personal y comunitaria del evangelio de Jesús, de la experiencia del Carmelo, la respuesta personal y responsable a las nuevas situaciones, todo esto ha de brotar de la formación, de un modo de ser natural y familiar que ya apenas depende de las circunstancias, sino que continúa siendo lo que es cada vez desde dentro.
Santiago de Chile, 4 octubre 2005
Luis Arostegui, Prepósito General
COMUNICACIÓN DEL PREPÓSITO GENERAL
Una de las finalidades de un Definitorio Extraordinario (como en su caso la de un Consejo Plenario o una Asamblea Provincial) es, dentro de la promoción de la unión de la Orden, y con ese objeto, la comunicación sobre el estado de la Orden. Ya se sabe que es imposible dar una idea del estado de la Orden, en su totalidad, como sucede en vuestras comunicaciones y relaciones, por ejemplo, al capítulo provincial. Es una cierta visión de algunos puntos que se consideran importantes en el conjunto, más bien del punto de vista del gobierno general, y suponiendo que otras realidades son conocidas.
1. Estadísticas 2004
a) Dónde crece, o recomienza (regiones) En Asia y Oceanía, en general. De modo sobresaliente en la India, y también de modo más modesto en Korea, Indonesia, y últimamente en Filipinas. En Africa, no masivamente, pero significativamente, al desarrollarse en las diferentes regiones donde se inició la misión. En América Latina apenas se avanza, se mantiene. Sin embargo, es positiva, no sólo en sí misma sino aun del punto de vista estadístico, la consolidación de algunas Provincias. También hay que señalar el hecho del aumento en el Este europeo: además de Polonia con dos Provincias consolidadas, tenemos el hecho esperanzador del paulatino avance de Bielorrusia, Ucrania, República Checa, comienzo de Eslovaquia, Rumania y Bulgaria.
b) Dónde disminuye En Europa occidental y central. Todavía Europa representa el grupo más numeroso, incluso con gran diferencia. Sin embargo decrece continuamente, por la desproporción de las antiguas vocaciones y actuales. Es un ejemplo significativo que entre 2000 y 2003 se disminuyó en 100 miembros. Pero también tenemos algunas Provincias que representan signos de esperanza, puesto que pueden servir de ejemplo para otras. En Estados Unidos y Canadá se mantiene pero descendiendo poco a poco. Oriente Medio se mantiene, pero, como se verá, depende en gran parte de los religiosos de otras partes.
Por tanto en el número total nos mantenemos apenas los últimos años, al no superar con claridad las altas notables de algunas regiones las bajas de otras.
2. Expansión
Respecto a la expansión, se pueden señalar los siguientes hechos:
a) Promoción Vocacional: El Definitorio organizó, como primera reunión del sexenio, el encuentro de los promotores europeos, teniendo en cuenta la situación particular de este continente por lo que respecta a las vocaciones. En las Visitas Pastorales y otras, es criterio del Definitorio la insistencia en la promoción pastoral adecuada, que se traduce en las determinaciones concretas del visitador.
b) Nuevo status de circunscripciones: Ejecutada la erección de las dos Provincias del Brasil aprobada por el Capítulo General, el Definitorio ha erigido el Comisariato de Delhi (Punjab), el Comisariato de Andhra Pradesh, la Delegación General de Argentina, y ha dotado de un status nuevo la Delegación General de Congo-Kinshasa.
c) Nuevos territorios: Está preparándose la fundación en Letonia y en Lituania, y se darán los primeros pasos para fundar en Myanmar, Sri Lanka y China. El Comisariato de Filipinas ha asumido como misión propia Vietnam, y ha destinado un Padre que pueda acompañar las vocaciones de aquel país, del que tenemos ya cuatro profesos simples formándose en Filipinas.
3. Animación: Comunión y Formación
La expansión de la Orden es un bien apreciado, pues es un signo de su vigencia y vitalidad. En efecto, todos suponemos que la expansión es auténtica cuando es crecimiento de vida. Por ello, queremos ponernos al servicio de la Comunión y de la Formación. Son conocidos los medios para ello, pero los señalamos brevemente:
a) Visitas Pastorales y Fraternas, vienen en primer lugar. Se decidió que, a poder ser, tuvieran lugar durante el primer trienio, o al menos cuanto antes, de modo que después el gobierno general mantuviera contacto regular con las Provincias. La presidencia del General y de los Definidores en los capítulos favorece la misma comunión. Asimismo, coopera a la comunión la presencia, en diferentes regiones, del Secretario de las Misiones y el Delegado del General para OCDS.
b) Reuniones. Hemos pensado que estas reuniones de comunión y de formación podrían ser preferentemente regionales, con el fin de que la participación, además de más real, fuera más viva y sobre todo más eficaz. Tenemos en vista las siguientes reuniones :
- De Formación. Queremos que sean dos en el sexenio, dada su importancia, y dada la necesidad de que haya una continuidad y ahondamiento en su temática concreta. La primera está en acto: se ha realizado en Europa, África francófona, India, y tendrá lugar inmediatamente en América Latina, y más tarde en Asia Oriental.
- De Casas Editoras. Dentro del objetivo de la colaboración, deseamos esta reunión de las Casas Editoras de toda la Orden. Está en preparación, para realizarla el año 2006.
- De Oración y Liturgia, como parte de la Formación Permanente, y memoria y revitalización de nuestra propia vida espiritual, está en los primeros pasos de preparación, y se llevará a efecto por regiones el año 2007.
- De Animadores misionales, para Europa. Está en preparación para realizarla en enero de 2007. Está pensada también una reunión de Misiones para las circunscripciones de la India y Asia Oriental.
- De Historiadores de la Orden, para constatar el estado de nuestra historiografía y animar y coordinar la investigación y las publicaciones. Será reunión mundial y se llevará a efecto previsiblemente dentro del 2007.
- De Revistas y otros medios de comunicación. Es un proyecto menos concretado, que dependerá de la respuesta e interés de los implicados.
4. Colaboración
La colaboración, naturalmente, es continuación de lo que se viene haciendo desde antes. Pero es alentador fijar la mirada en algunos hechos que son esperanzadores y pueden estimular nuestra imaginación. Reuniones regulares entre las circunscripciones de Asia Oriental para organización común. En concreto se ofrece Filipinas como Centro de formación de teología para Asia Oriental.
India: Se promueven reuniones comunes de estudios y de formación También reuniones de estudiantes, según voluntad expresada por ellos, en dos visitas pastorales.
América latina: Además de la colaboración de todas las regiones en congresos y reuniones, es un ejemplo de colaboración la de Colombia en el Perú, y ahora en Argentina, donde de antes ya colaboraban argentinos, españoles y polacos. También Méjico, con Colombia, ha enviado jóvenes para el servicio futuro de Tierra Santa-Egipto.
Europa: religiosos de las dos Provincias de Polonia colaboran, desde su división, en Ucrania y Bielorrusia, y ahora en Siberia. Religiosos polacos en Alemania. Y Cracovia ayuda en Hungría. Italia: Además del centro interprovincial de Morena (Roma), con casa editora importante, se intenta ahora promover un centro vocacional interprovincial, para el que se dan los primeros pasos.
En África, ha habido ya una colaboración en la región anglófona en torno sobre todo de la casa de teología de Nairobi. Se desea comenzar a madurar un proyecto de colaboración en África francófona, con la participación de todos los implicados.. Allí mismo el Congo coopera, lo mismo que la Provincia de Malabar, en la misión de la República Centroafricana. El mismo Congo ayuda con un religioso en Tierra Santa. Estas ayudas son preciosas, y sin ellas bastantes realidades no hubieran podido subsistir, como es el caso de Tierra Santa o de Kuwait, y otras en el pasado y el presente. También, por ejemplo, acogiendo a los estudiantes en las Provincias con el fin de que aprendan lenguas. Sin embargo, ahora nos referimos sobre todo a proyectos comunes de cooperación mutua, con una consistencia para el futuro.
En este punto hay que tratar del impulso a la cooperación entre florecientes Provincias (sobre todo nuevas) y Provincias en crisis vocacional, para que no se pierdan presencias significativas ni el patrimonio. La Provincia de Lombardía ha dado pasos en solicitar y convenir esta ayuda con Karnataka-Goa y con Madagascar. Se ha iniciado también tímidamente la colaboración acogiendo padres jóvenes estudiantes en un plan de ayuda mutua.
Aunque nos damos cuenta de algunas dificultades, quisiéramos que en este Definitorio Extraordinario se comenzara a considerar esta cuestión, que cada Provincia ha de discernir. Ciertamente, desde el punto de vista de la Orden parece preferible que en vez de enviar religiosos a ayudar a una diócesis con un convenio, esto se realizara, en cuanto posible, con una Provincia. Esto es posible o integrando las ayudas personales en comunidades de la Provincia receptora, o tomando una casa bajo la responsabilidad de una Provincia, pero perteneciendo la comunidad, en concepto de servicio, a la Provincia propietaria de la casa.
Recordamos aquí que, respecto a lo ordenado por el Capítulo General en el n. 117 sobre comunidades o personas al servicio de la diócesis dentro del territorio de otras circunscripciones de la Orden, el Definitorio emitió un decreto en la sesión 45 del 16 de septiembre de 2004. En él reafirmamos que el criterio básico de la delimitación de las Provincias es territorial, en nuestra legislación y tradición. Pero que esta delimitación no es absoluto ni eterna, y está al servicio de la expansión de la Orden y de la pastoral. Por ello, es posible la fundación de una comunidad en territorio de otra Provincia, a condición de un acuerdo mutuo entre Provincias y la aprobación del Definitorio. Lo mismo vale para la presencia de una comunidad religiosa dentro del territorio de otra Provincia, aun sin una fundación canónica. Y aun en el caso de que un religioso haya de permanecer, por motivo legítimo, en el territorio de otra Provincia, se ha de comunicar el hecho al Provincial de ésta.
Esta normativa es clara y objetiva, y por tanto aporta claridad a las relaciones. Al mismo tiempo es abierta respecto en su concepción a la expansión de la Orden y a las necesidades pastorales. Ahora bien, ella supone una cultura del diálogo y de la colaboración para que pueda facilitar la armonía y la vitalidad, y ser por tanto eficaz.
Relacionado con la colaboración está el tema de la reestructuración o puede estarlo. Desde el Definitorio se ha impulsado lo que se pueda llamar una cierta reestructuración en el caso de Argentina, en cuanto la constitución de la Delegación General se ha decidido principalmente para aunar las fuerzas de ambas Delegaciones, en un único proyecto de futuro para el Carmelo argentino.
Por lo demás, del diálogo en las Provincias se percibe que la reestructuración es más viable a nivel operativo, por ejemplo, en la formación. La reestructuración de otras realidades jurídicas podría ser más bien efecto de este camino, si bien ello no excluye los intentos de una reestructuración más directa. (Documento de Ávila 2003, n.116, 118).
5. Cultura
Por lo que se refiere a la promoción de la cultura podemos destacar los siguientes puntos.
En las visitas animamos a los estudios de especialización, dentro de las posibilidades de las circunscripciones, necesitadas, en general, de personal.
El Definitorio en diálogo con la Facultad misma del Teresianum trata de renovar el profesorado y el personal allí necesario.
El empeño del Definitorio en Avila, donde además de la construcción de la nueva sede, se está trabajando en la elaboración de proyectos de servicios diferentes, es una parte de la promoción de la cultura, además de aspirar a ser una oportunidad de renovación espiritual.
El Seminarium Misionum: últimamente el Definitorio ha decidido no alquilar sino emplearlo al servicio directo de la Orden (como explicaremos más adelante). Esta nueva decisión se ha tomado teniendo delante los criterios de la comunión de la Orden y la promoción de la cultura.
Instituto Histórico de la Orden (Doc. Ávila 2003, 122). Hemos visto la necesidad de formar jóvenes especializados que se adscriban al Instituto. Se han buscado en tres Provincias, y un candidato vino también a Roma, pero no le acompañó la salud. Sin embargo, se está decididamente sobre ello, como saben los provinciales ahora implicados.
En Nairobi, Kenia, en el Tangaza College que frecuentan nuestros estudiantes de la zona anglófona, el Institute of Spirituality and Religious Formation el Definitorio lo ha aceptado bajo su sponsorship, que comprende la dirección del Centro y una cierta ayuda económica en el caso que sea necesaria.
En la India, además de varios centros y de institutos de espiritualidad, hay un centro académico de teología AJyothir Bhavan@en Kalamassery, de la Provincia de Manjummel, junto al que funciona también un ACarmelite Study Center for Asia@.
En la Delegación General de la República del Congo, en Bukavu, el centro intercongregacional de estudios de formación filosófica tiene sede en nuestra casa y está dirigida por nuestros hermanos.
Señalamos estos hechos relativamente nuevos de cierto relieve. Ya se supone toda la realidad, por ejemplo, de las varias revistas de alto nivel que se vienen publicando, y los no pocos religiosos que hacen estudios de especialización, algunos de los cuales se dedican también a la enseñanza en diversas facultades y a la producción teológica.
6. Regiones de la Orden
Los Definidores harán una exposición acerca de sus respectivas zonas regionales. Sin No obstante es conveniente recordar y subrayar aquí lo siguiente.
a) Hay una gran zona de la Orden donde especialmente es necesaria la pastoral vocacional, como es Europa en general y América del Norte (Estados Unidos y Canadá). Hay necesidad de un nuevo entusiasmo, sobrio pero real, es decir, necesidad de fe en nuestra vocación, viviéndola sencilla y auténticamente, y haciéndola conocer sobre todo por la vivencia y convivencia. b) Y hay grandes zonas de la Orden donde e |