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89° Capitulum Generale Ordinis Carmelitarum Discalceatorum
Avila 28 abril - 18 mayo 2003

Documentos

 

 

 

MISA DE APERTURA

Homilía

Queridos hermanos:

Estamos aquí reunidos en el nombre del Señor para abrir nuestro 89º Capítulo General con esta Eucaristía. La estamos celebrando en esta Iglesia, edificada en el lugar natal de nuestra santa Madre Teresa de Jesús, para dar gracias al Señor por el don que de ella hizo a la Iglesia y al mundo, y por habernos llamado a formar parte de su familia religiosa, continuadora en el tiempo de su carisma y de su misión.

Al principio del tercer milenio, hemos querido venir a la casa materna para hacer una memoria-presencia de Teresa de Jesús, nuestra madre. Para renovar la experiencia de ser sus hijos, de pertenecer a su familia. Para pedirle, como lo han hecho generaciones de carmelitas teresianos anteriores a la nuestra: "¡Santa Madre Teresa, ven, y ve y visita esta viña que plantó tu mano derecha!".

Acabamos de escuchar el pasaje evangélico de la samaritana, tan querido por Teresa de Jesús y que refleja maravillosamente el itinerario de la persona humana en su búsqueda de la verdad. Un itinerario en el que Dios se hace presente y toma la iniciativa: "Oh, qué de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Señor a la samaritana! Y así soy muy aficionada a aquel evangelio. Y así ... desde muy niña lo era y suplicaba muchas veces al Señor me diese aquel agua, y la tenía dibujada adonde estaba siempre con este letrero, cuando el Señor llegó al pozo: 'Domine, da mihi aquam'" (Vida 30,19).

También nosotros queremos pedirle al Señor que nos dé el agua de su Espíritu que venga a saciar nuestra sed de Dios y, al mismo tiempo, nos ayude a responder desde una experiencia profunda de El, a la sed de Dios que hay en el mundo de hoy. Jesús mismo nos ofrece el agua viva, que simboliza el Espíritu, para satisfacer nuestras aspiraciones más profundas; el Espíritu que es un manantial interno, no externo como la ley simbolizada por el pozo de Jacob.

Esta misa de apertura del Capítulo General quiere ser, una súplica al Señor para que se haga presente y nos acompañe en el desarrollo de esta reunión en la que participamos carmelitas teresianos de todo el mundo. Estoy seguro que nuestra Madre Teresa está orgullosa al vernos aquí, provenientes de diversos pueblos, razas, culturas, naciones y de descubrir en nosotros los rasgos esenciales de su fisonomía espiritual. Esto rasgos que la identifican en la Iglesia son: su experiencia de Dios cercano, presente y amigo a través de la oración; su amor por la Iglesia, pueblo de Dios que peregrina; su contemplación encarnada en la vida y en la historia y puesta al servicio de los demás.

A nosotros, que queremos volver a lo esencial de su experiencia y de su doctrina, como sus hijos, Teresa de Jesús nos recuerda que debemos ser testigos de la presencia de Dios en nosotros, en las personas y en el corazón del mundo; que debemos vivir como hijos de la Iglesia de nuestro tiempo, a principios del tercer milenio; que estamos llamados a ser contemplativos en la realidad: a descubrir, como ella, a Dios presente en nosotros, en los demás y en todos los acontecimientos y a buscar su voluntad en todas las circunstancias; a testimoniar una contemplación comprometida.

¡Santa Madre Teresa! , al terminar doce años al frente de tu familia religiosa, quiero darte las gracias por haberme acompañado como General de la Orden y por haber acompañado el caminar de tus hijos e hijas. En las luces y sombras, en los momentos de alegría y de sufrimiento, siempre estuviste cerca de mi y de nosotros para recordarnos que todo pasa, que sólo Dios basta; que la verdad padece, pero no perece; que nada nos debe turbar ni espantar.

¡Santa Madre Teresa!, intercede por tu familia religiosa: frailes, monjas y laicos, para que este Capítulo General que celebramos aquí, en tu Avila natal, sea de verdad un paso del Señor por nuestra historia; una ocasión para tomar conciencia de nuestro carisma y misión; de su actualidad; de las respuestas que debemos dar desde nuestra identidad a los desafíos de los signos de los tiempos y de los lugares. Que este Capítulo sea realmente un "kairós", un tiempo señalado de gracia que lance tu Orden religiosa por los caminos del mundo para comunicar a todos las riquezas de la oración cristiana que nos pone en contacto con un Dios Padre-Madre, cercano, amigo, fuente de agua viva, capaz de saciar todos los anhelos y aspiraciones del corazón humano.

Avila, 28 abril 2003

Fr. Camilo Maccise, OCD
Prepósito General

 

    

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Updated 28 apr 2003  - Page maintained by O.C.D. General House