Index  [ ]   [  ]


 

Ordo Carmelitarum Discalceatorum ( O.C.D. )

 Africa y Océano índico

P.
A.M. Zacharie Igirukwayo, o.c.d.

 

Para hablar de la presencia de la Orden en África y en las islas del Océano Índico, antes de entablar con ustedes una breve reflexión sobre algunos retos, me tengo que referir, en primer lugar, a cifras que nos indicarán que esta parte del planeta sigue siendo una tierra de misiones para el Carmelo.

África y Océano Índico: tierra de misiones para el Carmelotc "ADVANCE \d 18África y Océano Índico\: tierra de misiones para el Carmelo"

Presencia en 20 países 

Aparte de los dos países donde nuestra presencia está relacionada, de una forma u otra, con Oriente Próximo (Egipto) o España (Marruecos), de los 53 países e islas que hay en África, estamos presentes en unos 20 países, lo que representa menos del 40% del total de países.  Los 20 países donde estamos presentes son: Burkina Faso, Burundi, Camerún, República Centroafricana, República del Congo (Congo-Brazzaville), Costa de Marfil, República Democrática del Congo (R.D.C., ex Zaire), Ghana, Guinea Ecuatorial, Kenia, Malawi, Nigeria, Uganda, Ruanda, Senegal, Sudáfrica, Tanzania Madagascar, las islas Mauricio y La Reunión..

Compromiso misionero de 10 provincias 

La Providencia ha querido que, a pesar del declive actual generalizado de las vocaciones en las más de las provincias de tradición misionera, además de las dos realidades, que dependen directamente del Definitorio (el Comisariado de Madagascar y el Océano Índico y la Delegación General del Congo), en la fecha actual, haya más de un cuarto de las provincias y circunscripciones de la Orden, precisamente diez, que están activas directamente en la implantación de la Orden en África: Provincia angloirlandesa, Aragón y Valencia, Aviñón-Aquitania, California, Cracovia, Génova, Karnataka Goa, Milán, Navarra y Washington. A ellas expresamos nuestro reconocimiento y gratitud de toda la Orden por los sacrificios que aceptan, a fin de mantener su presencia misionera, tanto en número de personas como en calidad de la presencia.

Necesidad de refuerzo de las fundaciones existentes y apertura de otras  tc Necesidad de refuerzo de las fundaciones existentes y apertura de otras  "

A pesar de la presencia en 20 países y del compromiso de diez provincias, sigue siendo de actualidad la necesidad de expansión de la Orden en este parte del mundo.

1. Según los datos estadísticos disponibles en 2004, de un total de 4.035, en África y Madagascar hay 321 religiosos, en tanto que la población de África representa aproximadamente el 13,56% de la población del mundo, es decir el 1% más que Europa y sólo algunas décimas de menos que en América. Así pues, el Carmelo está representado únicamente en las proporciones de un poco menos del 8%, lo que supone un déficit de aproximadamente 5,6%. Proporcionalmente, sería menester un total de 547 religiosos. Habida cuenta de las cifras, si consideramos el número creciente de vocaciones en los países donde la Orden está implantada, África y Madagascar son más un lugar de esperanza que la realidad actual efectiva de la presencia carmelitana.

2. Además, incluso en los 20 países donde está presente el Carmelo, aún no respiramos por doquier con ambos pulmones, como lo habría deseado nuestra Madre santa Teresa. De los 20 países, en dos hay presencia de las monjas, pero se espera aún a los hermanos: en Ghana y en Guinea Ecuatorial.

3. Por lo demás, hay iglesias locales que desean ardientemente que se refuerce la presencia carmelitana, sea mediante la apertura de nuevas fundaciones, sea mediante el reclutamiento de vocaciones autóctonas, sea mediante una presencia carismática más significativa a través de los diferentes aspectos de la enseñanza y de la pastoral de la espiritualidad. Citemos, sólo como ejemplo, cinco solicitudes, a las cuales no hemos podido dar una respuesta: en el continente:  Togo, Ghana y Guinea Ecuatorial hicieron solicitudes pidiendo hermanos, Malí cursó la solicitud respecto de hermanas; en el Océano Índico, en Seychelles, están las hermanas .

4. Mientras que las vocaciones autóctonas aún necesitan acompañamiento en su crecimiento, el número de misioneros presentes in situ se reduce cada vez más. El fenómeno se comprende, puesto que ya no hay afluencia de vocaciones en el hemisferio norte, de donde tradicionalmente partían los misioneros, en tanto que hay que mantener allí comunidades y obras, en la medida de lo posible, y se hace más acuciante la solicitud para la expansión de la Orden hacia Europa oriental y el Extremo Oriente. Sin embargo, la consciencia misionera de sello específicamente teresiano debe acompañar a la asimilación de la identidad carmelitano-teresiana en los jóvenes carmelitas de África y de las islas del Océano Índico.

Así pues, se plantea una cuestión: ante la realidad del Carmelo en el mundo actual y habida cuenta de la evidencia del deber misionero de proseguir la obra de expansión de la Orden en África, ¿qué estrategia hay que adoptar para atender a esta necesidad eclesial?

Retos mayores 

Al mismo tiempo que África se manifiesta como tierra de misiones, plantea unos retos particulares que hay que afrontar. Mencionaré sólo cuatro: los dos primeros atañen a la vida fraterna en comunidad y a la formación (Doc. Cap. 2003, nº 69-70§1, 82), los otros dos se refieren a la economía y a la cultura.

1. En primer lugar, por lo que atañe al arraigo del carisma en una zona sin gran tradición carismática. Es un asunto de elección entre la extensión territorial y la consolidación de las presencias comunitarias. Los imperativos de la misión tienden, cada vez, a la apertura de más casas, al compromiso en más obras de apostolado. Con la perspectiva del número de vocaciones en alza, uno se inclina más fácilmente a atender a las urgencias de esta área, mientras que el arraigo sólido de la presencia carismática requiere la constitución de sólidas comunidades orantes y fraternas, que puedan dar testimonio de la identidad carmelitana mediante su vida y acompañar las jóvenes vocaciones en su maduración.

2. Formación. Para que la Orden se arraigue en cualquier parte del mundo, la prioridad es, ante todo, la formación. En África y en Madagascar en general, el problema que se plantea en primer lugar es, aparentemente, el discernimiento de las vocaciones, su formación y su acompañamiento. Para intentar responder juntos a este reto durante el presente sexenio, se organizó un Congreso en la zona de habla francesa en Yaundé, Camerún, el año 2004; próximamente se celebrará otro similar en la zona de habla inglesa. Nos incumbe buscar cómo elaborar un plan global de la formación en el que se integre desde la pastoral y el discernimiento de las vocaciones, además de las formación inicial y la calidad de las comunidades educativas, hasta la formación permanente.

Como corolario a lo anterior, cabe observar que en casi todas nuestras misiones de África, se establecieron estructuras completas para la formación (postulantado, noviciado, formación de profesos simples en los escolasticados). Cuando uno se da cuenta de la necesidad de acompañamiento de los jóvenes en una provincia, que se ocupa de todos los aspectos de la presencia carmelitana, y los realiza en el marco de un proyecto provincial de conjunto, esta elección se justifica con creces. Pero, a menudo, no se dispone de personal preparado para mantener todas estas estructuras en buen funcionamiento.

De ahí, se plantea una cuestión urgente: ¿habida cuenta de la necesidad de más conocimiento mutuo y de más interacción entre los carmelitas de África, de la necesidad de aunar las fuerzas disponibles para la formación y de la necesidad de que la calidad sea esmerada lo más posible, no invita a las diferentes circunscripciones a pensar en un proyecto concreto de colaboración en el sector de la formación inicial?

Este proyecto abarcaría especialmente las estructuras, claro está, pero también el personal preparado para avanzar en un mismo proyecto formativo, los medios de formación, tales como los escritos y las sesiones, el esfuerzo económico que ha de realizarse, las dinámicas de formación que han de armonizarse (acompañamiento y evaluación), así como las competencias en las que hay que convenir.  

3. Reto económico. Las estructuras construidas y apoyadas económicamente por las provincias de origen están pasando, poco a poco, a la responsabilidad de los religiosos autóctonos, quienes tienen un acceso más difícil a las fuentes externas de ingresos; cabe preguntarse cómo se preparó o se está preparando esta etapa. Ante todo, nuestro apostolado no es muy rentable. Por lo general, el pueblo cristiano, incluido un buen número de comunidades religiosas, a causa de la pobreza, pero también de la educación insuficiente de que adolece para encargarse de los pastores, no está preparado para apoyar materialmente el apostolado en sí de los miembros de las órdenes mendicantes: me refiero al apostolado de la predicación y a la espiritualidad. Después, suele faltar  una formación similar a la que tradicionalmente se da en los institutos misioneros, lo cual propiciaría el desarrollo del sentido práctico necesario en el mantenimiento de la casa. Además, pensamos, quizás con retraso, en la iniciación a los mecanismos de la administración de bienes y de los recursos económicos, así como en la cultura de la creatividad en el ámbito de la explotación de potenciales fuentes de ingreso, que hay en el lugar.  ¿No habría que considerar paralelamente una ratio formationis local, que daría cada vez más cabida a los aspectos prácticos de la formación, de las formas concretas de solidaridad entre las provincias de holgados recursos materiales y las misiones OCD en crecimiento, en los países pobres de África?

4. Reto cultural. Probablemente, hay retos que son propios de África, y que no se podrá ignorar, si se desea implantar el Carmelo en territorio africano. La acogida de los valores del contexto africano siempre exigirá un discernimiento de índole antropológica y evangélica. En este contexto, siempre habrá que prestar  atención particular a algunos interrogantes, en la elaboración de los diferentes proyectos de presencia carmelitana: la integración de la pertenencia a la red de la familia de origen en la pertenencia resuelta a la familia religiosa abierta a la universalidad; la comprensión del voto de pobreza en un contexto de pobres y lo que entraña como proximidad a los pobres, el sentido del trabajo y la sensibilidad social, el valor de la hospitalidad la salvaguardando los momentos y los espacios de intimidad comunitarios, etc.

Sólo pretendo abrir cauces para una reflexión que podría ser llevada a fondo y abierta a otros aspectos, que no se han tocado aquí.

Agradezco su atención,

P. A.M. Zacharie Igirukwayo, ocd

     
[
 English [ Italiano] [ Español] [ Français ] [ Deutsch]
[ ] [  ]

Updated 27 set 2005 by OCD General House
Corso d'Italia, 38 - 00198 Roma - Italia
 ++39 (06) 854431  FAX ++39 (06) 85350206