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I.-
Crónica
( Claudio Truzzi, ocd, Milán )
“El
fervor misionero en la Orden es la medida de su
fervor interior (…) El espíritu de nuestra Santa
Madre Teresa no permite el replegamiento y
aislamiento. Por eso pienso que en la formación,
es decir, en la comunicación de nuestra vocación,
el espíritu misionero debe ocupar un puesto más
central y ferviente”.
P. General Luis Arostegui, ocd, “Relación” al
Definitorio Extraordinario de Chile, setiembre
del 2005
Tema general:
“La Misión Carmelitana en la era de la
nueva evangelización y de la globalización”
Para la apertura del Encuentro (lunes, 26 de
febrero) estaba presentes la mayor parte de los
animadores o celadores de las Misiones de las
Provincias europeas, con la extensión al Medio
Oriente y a la Provincia de Arizona-California
(USA). El P. Provincial de Navarra, Jesús
Murillo, nos dio la bienvenida. Todo el
Encuentro estuvo presidido por el P. General
Luis Arostegui. Sin embargo, el Definidor
General Antoine Marie Zacharie Igirukwayo estuvo
impedido de participar por dificultades de
visado.
Además del P. Dámaso Zuazua, secretario general
de las Misiones y organizador del Encuentro,
participaron los siguientes religiosos: 1) David
Willems (Bélgica), 2) José Ortega (Andalucía),
3) Vicente Polo (Aragón y Valencia), 4) Juan
José Herrero (Burgos), 5) Luis Hernández (Castilla),
6) Félix Escota (Navarra), 7) Armand Levillain (Aviñón-Aquitania),
8) Milos Mato (Croacia), 9) Carmelo Maglione (Nápoles),
10) Anastasio Roggero (Génova), 11) Claudio
Truzzi (Lombardía), 12) Salvatore Usai
(Toscana), 13) Alejandro Bezzi (Venecia), 14)
Elías Barmo (Líbano), 15) Pawel Denisiewicz (Hungría),
16) Roberto Mª Pirastu (Austria), 17) Jerzy
Nawojowski (Polonia, Cracovia), 18) Kasimierz
Morawski (Polonia, Varsovia), 19) Colm Stone (Arizona-California),
20) Renato Rosso (Israel-Egipto). Todos
agradecimos el magnífico regalo de “La Obra
Máxima” a los participantes, que consistió en
una carpeta-bandolera con la inscripción del
Encuentro y algún contenido en su interior.
Estuvieron ausentes los delegados de
Irlanda-Inglaterra, de los Países Bajos, de
Sicilia, de Roma, de Malta, de Alemania, de
Catalunya y Baleares, de Washington. En el
último momento tampoco pudieron asistir los
delegados de Portugal y de París. Sin embargo,
participó el Director de “Il Carmelo e le sue
Missioni” (Morena).
Tras la conferencia introductiva de Dámaso
Zuazua, el P. General habló sobre “Misioneros de
Santa Teresa, hoy: actualidad, sentido, recursos”.
Centró la vocación misionera del Carmelo
partiendo de Santa Teresa, siguiendo el
testimonio y la vivencia del excepcional
misionero que fue el V. P. Juan Vicente de Jesús
María (1862-1943), fundador del Centro Misional
de “La Obra Máxima” (San Sebastián). Siguieron
las relaciones de Domingo Fz. de Mendiola sobre
“La Misión Carmelitana en el pasado:
historiografía, carencias y horizontes”, de José
Manuel Madruga, director de “Misiones
Extranjeras” (Madrid), orientándonos “A la
búsqueda de un marco teológico de la Misión”, de
A.-M. Zacharie Igirukwayo sobre “Teología del
desarrollo humano en la Misión”, conferencia
leída en su ausencia. Dos seglares, el director
y el secretario del Foro Mundial Rural” (Vitoria-Gazteiz),
nos hablaron sobre “Misión en la era de la
globalización” (José Mª Ceberio) y sobre “Misión
y ONG’s” (José Antonio Osaba).
Se concedió amplio espacio al intercambio entre
nosotros, los animadores provinciales de las
Misiones, para escuchar las diversas iniciativas
de las Provincias, sus expectativas, sus
desafíos, sus estrategias, las propuestas para
una más cualificada animación misional, para
posibles iniciativas en común, … para que el
Carmelo se mantenga y se convierta en más
misionero. Este intercambio generó energía,
convicción, valentía para nuestro trabajo como
animadores misionales. Con respeto a Europa
surgió la idea de preparar una reunión para
nuestra presencia en Europa Oriental.
Nuestro servicio evangelizador se realiza
fundamentalmente en estos dos ámbitos: en la
nueva evangelización y en la globalización.
Estas dos realidades no han surgido por
generación espontánea. Por eso el Encuentro se
organizó para buscar una iluminación sobre
nuestras raíces misioneras que llegan hasta el
carisma que hemos prometido vivir en la Iglesia.
Al mismo tiempo se necesita clarificar las
nuevas connotaciones socio-religiosas, en las
que se desarrolla hoy la actividad misionera. De
igual modo se precisaba una visión general del
estado actual de la Misionología, con los
acentos particulares del momento en la teología
y en la pastoral.
¿El objetivo de este Encuentro? Reactivar la
conciencia misionera del Carmelo. Supuesta en
muchos casos y aceptada como componente de la
imagen carmelitana, pero permanece muchas veces
sin llegar a una verificación crítica y
despierta. La conciencia misionera del Carmelo
sobrevive a veces un poco adormecida. En algunos
casos, en algunas ocasiones y contextos, se
presenta lánguida. Reaccionamos con excesiva
indiferencia ante cuanto tenía que ser uno de
los factores más estimulantes de nuestro ser de
Carmelitas. Frecuentemente se reduce a una
simpatía, a una aprobación, a no tener nada en
contrario, pero sin llegar a un compromiso
personal en nombre de nuestra vocación
carmelitana. La Misión, el compromiso misionero,
¿llega a ser en nuestras vidas un factor que
comunica dinamismo a nuestra vocación y a
nuestra acción pastoral?
Describiendo las connotaciones del carisma
teresiano, nuestras Constituciones recalcan
oportunamente que la Santa Madre, con el crecer
de su experiencia eclesial, se preocupó por los
pueblos todavía no evangelizados y por el campo
inmenso de las Misiones. La evangelización de
los pueblos ha sido siempre una preocupación
privilegiada en la Orden. Fue ella, la Santa
Madre en persona, que comunicó a su familia la
vibración misionera y deseó que sus hijos e
hijas –cada uno/a según su vocación- se
comprometieran en la acción misional.
Animación misional
No es fácil llegar a una definición. Incluye una
multiplicidad de ideas, de sentimientos, de
principios, de convicciones. El campo de la
animación misionera abraza cuanto abraza la fe.
Es como el alma en el cuerpo. Vivifica todo, es
el primer motor de nuestro quehacer pastoral.
Animación significa comunicación, vida y
espíritu. Animación misionera, por lo tanto, es
una acción pastoral para crear mayor conciencia
misionera en las personas, en las instituciones,
en las comunidades.. El Concilio Vaticano II nos
recuerda que la vitalidad y la madurez cristiana
se manifiestan en el espíritu y responsabilidad
misionera universal de cada Iglesia que presenta
“su contribución en beneficio de toda la
Iglesia”.
La animación misionera es un ministerio eclesial.
Deriva de cuanto se lee en el decreto “Ad gentes”:
“Para que todos los fieles conozcan claramente
la condición actual de la Iglesia en el mundo
preséntense las informaciones de carácter
misional con los medios modernos de comunicación
social, de tal modo que, sintiendo como propia
la actividad misionera, abran los corazones a
las necesidades extremas y profundas de los
hombres para que se muevan a ayudarles”.
La animación misionera es un ministerio oportuno,
necesario. Hay que despertar a la comunidad, hay
que motivarla con mucha información, con
estímulos renovados y, a ser posible, con
creatividad, con originalidad. Ya la “Evangelii
nuntiandi” recuerda que el doble frente, de
ningún modo excluyente, del primer anuncio a “la
multitud de personas” descristianizadas de
nuestros días, de los no creyentes y de los no
practicantes. Años más tarde Juan Pablo II se
manifestaba en estos términos: “Las fronteras
entre la cura pastoral de los fieles, de la
nueva evangelización, y de la actividad
misionera específica no son netamente definibles,
y no se debe pensar en crear barreras (…) Es de
notar además una creciente interdependencia
entre las varias actividades salvíficas de la
Iglesia: una influye sobre la otra, la estimula,
le ayuda”.
El mismo Para Juan Pablo II en su encíclica
“Redemptoris Missio” proponía que “la animación
misionera debiera formar parte como elemento
principal de la pastoral ordinaria de las
parroquias, de las asociaciones o grupos,
especialmente de los jóvenes (…) porque el tema
misional puede resultar de gran ayuda: exprime
el contenido principal de la animación misional”.
Debemos confesar que permanece mucho trabajo de
sensibilización para que estos principios se
conviertan en convicción operante. La misma
“Redemptoris Missio” configura los objetivos
principales de la animación:
- “informar y formar el pueblo de Dios para la
misión universal de la Iglesia,
- suscitar vocaciones “ad gentes” y cooperación
a la evangelización, evitando el presentar una
imagen reductiva de la actividad misionera …”
El animador misional
No es “limosnero”, un simple colector de fondos
económicos. Actúa, reacciona, se comportas con
criterios teológicos, misionales, carmelitanos.
El animador misionero provoca, acentúa, estimula,,
favorece o facilita la conversión misionera,
ayudando a las comunidades a considerar la
Misión “ad gentes” como horizonte constante y
prioritario. Suscita el compromiso. Tras las
finalidades concretas , podríamos señalar:
- infundir, propagar, crear, provocar mentalidad
misional con la formación, con motivaciones
renovadas,
- suscitar la cooperación espiritual y material,
- promover y estimular las vocaciones misioneras,
atendiendo también la participación laical,
- coordinar, facilitar la relación de nuestro
ambiente con las Misiones..
Hay una necesidad añadida. La recordaba Pablo VI
en su discurso a los animadores misionales del
Carmelo, recibidos en audiencia (marzo de 1970):
“Se necesita que el lenguaje se adapte a los
tiempos, para que la gente entienda el contenido.
Conviene adaptar nuestra cultura, nuestra
sensibilidad, nuestro vocabulario”. Debe
responder a la terminología que hoy presentan
los nuevos conceptos teológicos, la nueva
formulación del lenguaje, los elementos directos
o indirectos de la Misión, come la inculturación,
el diálogo interreligioso, la globalización.
Con la responsabilidad de animadores misionales,
es deber nuestro estar informados, bien formados
en nuestro ámbito, con el nuevo lenguaje, con la
nueva técnica, suponiendo siempre el espíritu,
para que la comunicación se realice en términos
de actualidad, según la sensibilidad cultural y
religiosa de nuestros días. Con feliz expresión.
Juan Pablo II nos exhortaba a ser “centinelas de
la mañana”. Es importante tener una conciencia
renovada para la nueva y eficaz animación
misionera.
II.- Textos
Para los textos de las conferencias confer:
http://www.ocd.pcn.net/mission/index.htm#Larrea
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