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Dámaso Zuazua, ocd, Secretario

Casa de Espiritualidad OCD de Amorebieta-Larrea, Provincia de Navarra, España
( Del 26 de febrero al 1 de marzo del 2007)
 

Encuentro de los Animadores de las Misiones de las Provincias Europeas
y del Medio Oriente
* C r ó n i c a *


Larrea: Casa de Epiritualidad

 

 I.- Crónica ( Claudio Truzzi, ocd, Milán )

 

 “El fervor misionero en la Orden es la medida de su fervor interior (…) El espíritu de nuestra Santa Madre Teresa no permite el replegamiento y aislamiento. Por eso pienso que en la formación, es decir, en la comunicación de nuestra vocación, el espíritu misionero debe ocupar un puesto más central y ferviente”.

 

  P. General Luis Arostegui, ocd, “Relación” al Definitorio Extraordinario de Chile, setiembre del 2005

 

 Tema general:

 

 “La Misión Carmelitana en la era de la nueva evangelización y de la globalización”

 

  Para la apertura del Encuentro (lunes, 26 de febrero) estaba presentes la mayor parte de los animadores o celadores de las Misiones de las Provincias europeas, con la extensión al Medio Oriente y a la Provincia de Arizona-California (USA). El P. Provincial de Navarra, Jesús Murillo, nos dio la bienvenida. Todo el Encuentro estuvo presidido por el P. General Luis Arostegui. Sin embargo, el Definidor General Antoine Marie Zacharie Igirukwayo estuvo impedido de participar por dificultades de visado.

  Además del P. Dámaso Zuazua, secretario general de las Misiones y organizador del Encuentro, participaron los siguientes religiosos: 1) David Willems (Bélgica), 2) José Ortega (Andalucía), 3) Vicente Polo (Aragón y Valencia), 4) Juan José Herrero (Burgos), 5) Luis Hernández (Castilla), 6) Félix Escota (Navarra), 7) Armand Levillain (Aviñón-Aquitania), 8) Milos Mato (Croacia), 9) Carmelo Maglione (Nápoles), 10) Anastasio Roggero (Génova), 11) Claudio Truzzi (Lombardía), 12) Salvatore Usai (Toscana), 13) Alejandro Bezzi (Venecia), 14) Elías Barmo (Líbano), 15) Pawel Denisiewicz (Hungría), 16) Roberto Mª Pirastu (Austria), 17) Jerzy Nawojowski (Polonia, Cracovia), 18) Kasimierz Morawski (Polonia, Varsovia), 19) Colm Stone (Arizona-California), 20) Renato Rosso (Israel-Egipto). Todos agradecimos el magnífico regalo de “La Obra Máxima” a los participantes, que consistió en una carpeta-bandolera con la inscripción del Encuentro y algún contenido en su interior.

  Estuvieron ausentes los delegados de Irlanda-Inglaterra, de los Países Bajos, de Sicilia, de Roma, de Malta, de Alemania, de Catalunya y Baleares, de Washington. En el último momento tampoco pudieron asistir los delegados de Portugal y de París. Sin embargo, participó el Director de “Il Carmelo e le sue Missioni” (Morena).

  Tras la conferencia introductiva de Dámaso Zuazua, el P. General habló sobre “Misioneros de Santa Teresa, hoy: actualidad, sentido, recursos”. Centró la vocación misionera del Carmelo partiendo de Santa Teresa, siguiendo el testimonio y la vivencia del excepcional misionero que fue el V. P. Juan Vicente de Jesús María (1862-1943), fundador del Centro Misional de “La Obra Máxima” (San Sebastián). Siguieron las relaciones de Domingo Fz. de Mendiola sobre “La Misión Carmelitana en el pasado: historiografía, carencias y horizontes”, de José Manuel Madruga, director de “Misiones Extranjeras” (Madrid), orientándonos “A la búsqueda de un marco teológico de la Misión”, de A.-M. Zacharie Igirukwayo sobre “Teología del desarrollo humano en la Misión”, conferencia leída en su ausencia. Dos seglares, el director y el secretario del Foro Mundial Rural” (Vitoria-Gazteiz), nos hablaron sobre “Misión en la era de la globalización” (José Mª Ceberio) y sobre “Misión y ONG’s” (José Antonio Osaba).

  Se concedió amplio espacio al intercambio entre nosotros, los animadores provinciales de las Misiones, para escuchar las diversas iniciativas de las Provincias, sus expectativas, sus desafíos, sus estrategias, las propuestas para una más cualificada animación misional, para posibles iniciativas en común, … para que el Carmelo se mantenga y se convierta en más misionero. Este intercambio generó energía, convicción, valentía para nuestro trabajo como animadores misionales. Con respeto a Europa surgió la idea de preparar una reunión para nuestra presencia en Europa Oriental.

  Nuestro servicio evangelizador se realiza fundamentalmente en estos dos ámbitos: en la nueva evangelización y en la globalización. Estas dos realidades no han surgido por generación espontánea. Por eso el Encuentro se organizó para buscar una iluminación sobre nuestras raíces misioneras que llegan hasta el carisma que hemos prometido vivir en la Iglesia. Al mismo tiempo se necesita clarificar las nuevas connotaciones socio-religiosas, en las que se desarrolla hoy la actividad misionera. De igual modo se precisaba una visión general del estado actual de la Misionología, con los acentos particulares del momento en la teología y en la pastoral.

  ¿El objetivo de este Encuentro? Reactivar la conciencia misionera del Carmelo. Supuesta en muchos casos y aceptada como componente de la imagen carmelitana, pero permanece muchas veces sin llegar a una verificación crítica y despierta. La conciencia misionera del Carmelo sobrevive a veces un poco adormecida. En algunos casos, en algunas ocasiones y contextos, se presenta lánguida. Reaccionamos con excesiva indiferencia ante cuanto tenía que ser uno de los factores más estimulantes de nuestro ser de Carmelitas. Frecuentemente se reduce a una simpatía, a una aprobación, a no tener nada en contrario, pero sin llegar a un compromiso personal en nombre de nuestra vocación carmelitana. La Misión, el compromiso misionero, ¿llega a ser en nuestras vidas un factor que comunica dinamismo a nuestra vocación y a nuestra acción pastoral?

  Describiendo las connotaciones del carisma teresiano, nuestras Constituciones recalcan oportunamente que la Santa Madre, con el crecer de su experiencia eclesial, se preocupó por los pueblos todavía no evangelizados y por el campo inmenso de las Misiones. La evangelización de los pueblos ha sido siempre una preocupación privilegiada en la Orden. Fue ella, la Santa Madre en persona, que comunicó a su familia la vibración misionera y deseó que sus hijos e hijas –cada uno/a según su vocación- se comprometieran en la acción misional.

 

  Animación misional

 

  No es fácil llegar a una definición. Incluye una multiplicidad de ideas, de sentimientos, de principios, de convicciones. El campo de la animación misionera abraza cuanto abraza la fe. Es como el alma en el cuerpo. Vivifica todo, es el primer motor de nuestro quehacer pastoral. Animación significa comunicación, vida y espíritu. Animación misionera, por lo tanto, es una acción pastoral para crear mayor conciencia misionera en las personas, en las instituciones, en las comunidades.. El Concilio Vaticano II nos recuerda que la vitalidad y la madurez cristiana se manifiestan en el espíritu y responsabilidad misionera universal de cada Iglesia que presenta “su contribución en beneficio de toda la Iglesia”.

  La animación misionera es un ministerio eclesial. Deriva de cuanto se lee en el decreto “Ad gentes”: “Para que todos los fieles conozcan claramente la condición actual de la Iglesia en el mundo preséntense las informaciones de carácter misional con los medios modernos de comunicación social, de tal modo que, sintiendo como propia la actividad misionera, abran los corazones a las necesidades extremas y profundas de los hombres para que se muevan a ayudarles”.

  La animación misionera es un ministerio oportuno, necesario. Hay que despertar a la comunidad, hay que motivarla con mucha información, con estímulos renovados y, a ser posible, con creatividad, con originalidad. Ya la “Evangelii nuntiandi” recuerda que el doble frente, de ningún modo excluyente, del primer anuncio a “la multitud de personas” descristianizadas de nuestros días, de los no creyentes y de los no practicantes. Años más tarde Juan Pablo II se manifestaba en estos términos: “Las fronteras entre la cura pastoral de los fieles, de la nueva evangelización, y de la actividad misionera específica no son netamente definibles, y no se debe pensar en crear barreras (…) Es de notar además una creciente interdependencia entre las varias actividades salvíficas de la Iglesia: una influye sobre la otra, la estimula, le ayuda”.

  El mismo Para Juan Pablo II en su encíclica “Redemptoris Missio” proponía que “la animación misionera debiera formar parte como elemento principal de la pastoral ordinaria de las parroquias, de las asociaciones o grupos, especialmente de los jóvenes (…) porque el tema misional puede resultar de gran ayuda: exprime el contenido principal de la animación misional”. Debemos confesar que permanece mucho trabajo de sensibilización para que estos principios se conviertan en convicción operante. La misma “Redemptoris Missio” configura los objetivos principales de la animación:

 - “informar y formar el pueblo de Dios para la misión universal de la Iglesia,

 - suscitar vocaciones “ad gentes” y cooperación a la evangelización, evitando el presentar una imagen reductiva de la actividad misionera …”

 

 El animador misional

 

  No es “limosnero”, un simple colector de fondos económicos. Actúa, reacciona, se comportas con criterios teológicos, misionales, carmelitanos. El animador misionero provoca, acentúa, estimula,, favorece o facilita la conversión misionera, ayudando a las comunidades a considerar la Misión “ad gentes” como horizonte constante y prioritario. Suscita el compromiso. Tras las finalidades concretas , podríamos señalar:

  - infundir, propagar, crear, provocar mentalidad misional con la formación, con motivaciones renovadas,

  - suscitar la cooperación espiritual y material,

  - promover y estimular las vocaciones misioneras, atendiendo también la participación laical,

  - coordinar, facilitar la relación de nuestro ambiente con las Misiones..

  Hay una necesidad añadida. La recordaba Pablo VI en su discurso a los animadores misionales del Carmelo, recibidos en audiencia (marzo de 1970): “Se necesita que el lenguaje se adapte a los tiempos, para que la gente entienda el contenido. Conviene adaptar nuestra cultura, nuestra sensibilidad, nuestro vocabulario”. Debe responder a la terminología que hoy presentan los nuevos conceptos teológicos, la nueva formulación del lenguaje, los elementos directos o indirectos de la Misión, come la inculturación, el diálogo interreligioso, la globalización.

  Con la responsabilidad de animadores misionales, es deber nuestro estar informados, bien formados en nuestro ámbito, con el nuevo lenguaje, con la nueva técnica, suponiendo siempre el espíritu, para que la comunicación se realice en términos de actualidad, según la sensibilidad cultural y religiosa de nuestros días. Con feliz expresión. Juan Pablo II nos exhortaba a ser “centinelas de la mañana”. Es importante tener una conciencia renovada para la nueva y eficaz animación misionera.

 

  II.- Textos

 
Para los textos de las conferencias confer:

http://www.ocd.pcn.net/mission/index.htm#Larrea

 

 
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Updated 24 mar 2007 by OCD General House
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