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Missionary news

EGIPTO

 

Dámaso  Zuazua,
Secretario General de las Misiones OCD


P. Dámaso Zuazua

  

Fayoum, vergel carmelitano en el desierto

 

Apenas aterrizado

Cuando un Carmelita llega al Cairo, antes que a las pirámides de Giza, su primera visita tiene que dedicarla al santuario-basílica de Santa Teresita en el barrio popular y particular de Shubra. La Patrona de las Misiones ofrece aquí una convocatoria carismática extremadamente original, suprimiendo las distinciones religiosas. Atracción de devotos e irradiación: todo se conjunta en su iglesia y en su cripta con la veneradísima estatua yacente. Es un lugar de continuo encuentro interreligioso y ecuménico para musulmanes, coptos ortodoxos, coptos católicos. Lo evidencian externamente los 6.000 ex votos en 20 idiomas que decoran los muros del templo. Tienen las más diversas procedencias de países, como Chile, Australia, Canadá, Italia, Egipto, ... Son una profesión de fe proclamando admiración y agradecimiento a la Santa más grande de los tiempos modernos. Leo, par ejemplo, en una lápida esta sentencia confirmada: "Elle est vraiment miraculeuse…"

      

Del aeropuerto, de camino para Shubra, la primera reacción es de que "Dios nos coja confesados". Ha comenzado el tráfico de la circulación cairota, único, incomparable: la ley de la jungla en su máximo esplendor Los vehículos se acercan por los dos lados a proximidades milimétricas. En cualquier momento se abalanzan de las aceras a la carretera personas imprevistas ante vehículos a gran velocidad. Siguen y se suceden frenazos bruscos, arranques agitados. El viaje es un alegre y estrepitoso sobresalto No me convence demasiado el elogio de la capacidad de reflejos del conductor en esta ciudad. Al año mueren más de 6.000 personas atropelladas en la calle.

 

       Ya estamos en Shubra, barrio de cinco millones de habitantes en esta capital de casi 20 millones. Ella sola tiene más población que varios países europeos: Austria, Bélgica, Países Bajos, Portugal,... La entrada al convento-santuario de los Carmelitas se

presenta acogedora. Teresita del Niño Jesús nos da la bienvenida desde la cúspide de su columna. Veo llegar a una joven musulmana. Para su problema espiritual el scheik le ha aconsejado que hable con abouna Malak. Esta denominación corresponde al P. Arcángel Rodríguez, carmelita aragonés, que regenta patriarcalmente los predios de la comunidad y de la basílica con un toque oriental, de gran paciencia para la escucha, y don de consejo sereno.

 

       Nuestra comunidad religiosa se ha visto reforzada en los últimos meses con la presencia de tres jóvenes carmelitas. Es un signo afianzado para el renacer de las vocaciones egipcias a la vida del Carmelo. Admiro su generosidad y valentía al ofrecerse a vivir y trabajar sacerdotalmente en un contexto tan lejano, para quien tiene que comenzar con el estudio del árabe.

 

       Se puede esperar un nuevo impulso en la pastoral de la basílica. Coma obra social muy acreditada del barrio tenemos al “St. Teresa’s Hospital”, que está financiado par el santuario. En nombre de Santa Teresita se atiende al hombre integral religioso y necesitado de asistencia médica. Los galenos trabajan hasta medianoche, atendiendo a las largas filas de enfermos. Ángeles custodios de la buena gerencia de este centro de salud son las Hermanas Misioneras de Santa Teresita, Congregación colombiana fundada par Mons. Miguel Ángel Builes en 1929.

 

De camino y llegando al Fayoum

 

       Dirijámonos ya a nuestro destino. Vamos al monasterio de las Carmelitas Descalzas de Fayoum. Se encuentra a menos de 100 Km. de la capital, en dirección suroeste, en pleno desierto líbico. Es capital de región. Se eleva sobre la antigua Shedit, ciudad consagrada al dios cocodrilo “Sobreh”. Los griegos la llamaban Cocodrilópolis.

 

       Fayoum se aparta de la cuenca del Nilo, que es la fuente hídrica de la fecundidad de la tierra egipcia. Nada más salir de El Cairo todo se convierte en zona de desierto. Pero estos arenales recobran vida cuando les llega el agua canalizada. La vitalidad de Egipto proviene del mítico río. "Egipto es un regalo del Nilo", escribe Herodoto. Ocho kilómetros antes de llegar a la ciudad, en la bifurcación de las poblaciones de Tamiya y de Sonnimis, tenemos el monasterio del Carmelo. Hablemos de sus orígenes.

 

       Queda por confirmar con más contornos históricos la vaga información de que a primeros del s. XX el Carmelo de Marsella hubiera intentado una primera presencia carmelitana de Egipto, en la zona de Alejandría. Durante la guerra mundial de 1914-1918 las Carmelitas de Jerusalén encontraron refugia provisional en El Cairo; tres religiosas fallecieron aquí, antes de regresar a su monasterio restablecida la paz. Pero la historia confirmada del asentamiento definitivo comienza el 21 de noviembre de 1927. En esa fecha llegaron a la capital egipcia seis carmelitas y una postulante, provenientes del Carmelo del “Pater noster” en Jerusalén. Escogieron como sede unas casas adaptadas en monasterio en el barrio de Matariéh, lugar presunto de la estancia de la Sagrada Familia en tierras egipcias durante su exilio bíblico. El movimiento de vocaciones nativas, con más o menos perseverancia, comenzó desde 1928. Pera la comunidad nunca conoció un crecimiento espectacular. "Henos aquí 9 (hermanas) –escribe la crónica de 1931-, reforzando más que nunca los vínculos de la caridad que nos une …”

 

       Matariéh se hizo poco acogedor por el ruido circundante, por las reparaciones costosas que se imponían, por la imposibilidad de mayor espacio necesario. Así nació la idea-necesidad del traslado. Se examinaron más de 210 lugares. Al final, en 1995, se optó por el terreno de Fayoum: vasta propiedad agrícola, casa vivienda espaciosa de reciente construcción con esquema fácil de remodelación conventual. El traslado se completó en 1997.

       Ahora el Carmelo de Fayoum es un oasis de frondosidad con tantas árboles frutales y plantas, con pasadizos cubiertos de hiedra, de chamizo. Hay que protegerse del sol sin misericordia del desierto. Extensas buganvillas colorean muros y tapias. En zona desértica de tanto polvo se agradece que el pavimento y muchas paredes estén recubiertos de cerámica y terrazo. Así reluce esta cultura de la limpieza carmelitana, en un ambiente extremadamente polvoriento, como es inevitablemente el del desierto arenoso. Es llamativo el decorado religioso de iconos de puro estilo copto. Abunda el motivo de la fuga de la Sagrada Familia en Egipto, titular del monasterio y con celebración litúrgica el 17 de febrero.

 

No podía faltar, como en todo el país, la presencia muy acentuada de Santa Teresita. Su signo más visible aquí es la hermosa estatua de mármol blanco, que proviene de la basílica de Port Saïd. Mamparas con madera de elaboración árabe delimitan discretamente los espacios.

       Los antiguos fabricados para depositar la cosecha y los aperos del propietario colono se han convertido en ideal centro de acogida para personas que buscan días de soledad en la oración, para encuentros religiosos de grupas con suficiente autonomía del monasterio. El Carmelo de Fayoum es conocido y frecuentado como lugar apreciado de paz, como lugar de encuentro, como lugar de oración. El entorno desértico y la buena acogida favorecen mucho esta preferencia.

       Los trabajadores y vigilantes nocturnos saludan con enorme simpatía. Los cristianos coptos llevan una cruz tatuada en la muñeca y la muestran con orgullo. A la puerta del monasterio hay vigilancia de la policía estatal. Es una forma de garantía y seguridad para los edificios religiosos en tiempos de terrorismo internacional. Estos policías me aconsejan que no me aleje del alcance de su vigilancia. ¡Quién supiera hablar árabe para entender cuanto me quieren decir mientras tomamos el te que me ofrecen, sentándome con ellos sobre la alfombra-estera de la acera! Uno de los trabajadores me acompaña a su poblado para enseñarme su casa y la iglesia copta que frecuenta. Hay una santa porfía para que entre en las casas de los cristianos. Conservan con veneración en sus hogares y en sus comercios los cuadros religiosos que el complejo de una fe debilitada ha desterrado en Occidente. El, con su sotana civil, y yo, con el hábito carmelita, somos el foco de tantas fotos. Mi acompañante explica a la gente que no so “marabou” musulmán, sino “abouna” cristiano.

       A las afueras de Fayoum hay un nuevo monasterio copto ortodoxo en pleno arenal desértico. Decir que vengo del Carmelo es la mejor razón para entrar en confianza con los monjes. Abren todas las puertas para enseñar sus talleres de trabajo, su biblioteca. Me dan a entender que el monaquismo, que tuvo su comienzo precisamente en Egipto en tiempos de San Antonio abad, está en auge entre los 10% - 12% de cristianos del país.

 

Las rosas vivas de Fayoum

 

       Las flores vivas de este vergel del desierto son las nueve Carmelitas y una novicia de que se compone la comunidad en este momentos. Se anuncian más vocaciones para el futuro. He conocido a la joven universitaria que espera terminar los estudios para su ingreso como postulante. Desde hace años la espina dorsal de la comunidad la han formado las cuatro monjas que en 1959 vinieron de Irlanda a reforzar el Carmelo. Apecharon con el cambio de clima. Del entorno todo diverso al de la verde isla de San Patricio, de la mentalidad africano-oriental de Egipto. Valientemente se pusieron a aprender el francés, que ha sido la lengua comunitaria durante decenios por el influjo de ese idioma en el sector latino de la Iglesia de Egipto. Para una inculturación necesaria arremetieron también con el estudio del árabe.

       Entre las seis monjas egipcias hay algunas de procedencia copto-ortodoxa. Extranjeras y nativas, todas se unen en la liturgia con alternancia del francés y del árabe, en el trabajo y organización de la granja agrícola, en la pintura de iconos, en la confección de ornamentos sagrados, de hostias para la celebración de la misa.

       Existen traducciones de la Obras de Santa Teresa de Jesús, de San Juan de la Cruz, de Santa Teresita, de la Beata Isabel de la Trinidad, en árabe. Pero el recurso doctrinal es frecuentemente en francés. El desafío principal de la comunidad es la formación carmelitana en este contexto de iglesia minoritaria, de mundo árabe y musulmán, de Carmelo alejado y único en el país. Hay que admirar su preocupación por subsanar con realismo las dificultades para la formación, con cassettes y documentación que solicitan del exterior.

       Para conocer la historia y la vida de esta comunidad no hay fuente mejor que su crónica conventual en dos volúmenes. Es el baúl de noticias. Toda la variedad de vicisitudes, de celebraciones, de visitas, de profesiones y defunciones, de anécdotas inverosímiles sólo posibles aquí; descripción de las construcciones, de las partes añadidas, vida y respiro de la comunidad: todo aparece anotado en ese diana confidencial. Retrocediendo en el carrera vertiginosa del tiempo, es interesante constatar hoy cuándo consiguieron el teléfono en comunidad, cuándo recibieron -regalada- la primera lavadora eléctrica, en qué fecha comenzaron con la recitación del oficio en árabe,... Esta crónica permanece el recordatorio fiel de la vida y de sus circunstancias en el monasterio.

       Llama la atención la singular vinculación que el sacerdote Maurice Zundel (+ 1975) mantuvo con la comunidad. Este notorio escritor religioso paso primero varios años residiendo en las Carmelitas de Egipto, donde regresaba por largas temporadas. Cuando le sorprendió la muerte en su Suiza nativa estaba proyectando pasar la Pascua entre las Carmelitas de Matariéh, su "lugar preferido en el mundo".

       Hay que manifestar un gran aprecio por esta comunidad de Carmelitas en Fayoum, región del alto Egipto: par su presencia espiritual en el mundo árabe y musulmán, par su rica evocación desértica, por la valentía y madurez que exige una vocación en este lugar. Este vergel del Carmelo en el desierto es presencia, es irradiación, es acogida, todo a la vez. Presencia difícil, pero generosa y benéfica. Irradiación tan sugerente y orientadora. Acogida cálida, humana, religiosa. El Carmelo de Fayoum es vergel y perla preciosa, flor destacada en el Carmelo internacional.

 

1 de marzo del 2005

     
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Updated 28 set 2006  by OCD General House
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