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Missionary news

News   -  07  ( 17.08.2005 )

C O N G O :
Mítico  país

Dámaso  Zuazua,
Secretario General de las Misiones OCD

 

         Con más de dos millones de km. de extensión, corresponde cuatro veces a la dimensión territorial del hexágono francés, cinco veces a la geografía española. Fue la meta de la primera expedición misional (naufragada) del Carmelo Teresiano en abril de 1582, seis meses antes de la muerte de la santa Madre Teresa de Jesús, el lugar de la primera actividad misional de los Carmelitas entre 1584 y 1587. De 1585 a 1632 se trabajó activamente para realizar allí el sueño de una implantación de las Carmelitas Descalzas, tres siglos antes de que  la primera mujer pusiera pie en un territorio misional… Fue atravesado por los exploradores decimonónicos  Livingstown y  Stanley. En su suelo el B. Isidoro Bakanja (+ 1909) y la B. Anwarite Nmengapeta (+ 1964) sufrieron el martirio por la fe, ...  Me refiero al Congo. 

Pobre, porque demasiado rico 

            Es la antinomia de este país africano, el ex-Congo Belga, el Zaïre, la República Democrática del Congo de Kabila y de su hijo José. ¿Por qué el Congo tendrá que funcionar como si un malandrín fatal y persistente lo destabilizara en continuación ? Primero las culpas eran de la arbitraria repartición de los linderos de Africa en el Congreso de Berlín (1884-1885), que inauguró el período colonial. Hace 45 años el 30 de junio de 1960 con el discurso glacial de Patrice Lumumba en presencia del rey Balduino de Bélgica el Congo consiguió la ansiada independencia. Siguieron los años atormentados del presidente Kasa-Vubu, del premier Moïse Tshombe, del tentativo de secesión de Katanga, de la rebelión de los Simbas, … No fueron  más felices los largos años de la dictadura del mariscal Mobutu (1965-1996).

         Precedidas por la invasión de los refugiados rwandeses en 1994, han seguido después las guerras de 1966 y 1998. La inestabilidad, la falta de seguridad personal,  las zonas contaminadas por la guerrilla, la implicación de las fuerzas extranjeras que saquean las riquezas mineras del país tienen demasiado interés para que cese pronto el caos.

         No hay guerra en el Congo, se dice. Pero hay fracciones  militares armadas que se oponen, que luchan entre sí, terrenos conquistados, zonas de gran interés por el subsuelo que se disputan con las armas. En las ciudades y en los poblados hay muertes continuas, sequestros y desaparición de personas, tiroteos frecuentes con un forcejeo sostenido, incursiones, días enteros de enfrentamiento militar armado,… El toque de queda se impone por prudencia, sin que haya sido declarado.

         Lo más triste del caso son el interés tácito y la responsabilidad internacional en esta situción, que no descansa ni quiere llegar a una solución. Está por una parte el pingüe negocio de la venta de armas a todas las fracciones enfrentadas, armas en tantos frentes simultáneos. La situación se agrava más todavía en el Este del país, en el Kivu Norte y Kivu Sur. Allí abundan las minas de oro  y de diamantes. Y ahora se ha encontrado el « coltán », que sirve para el desarrollo de la telefonía móvil; mineral radioactivo para la población, pero muy rentable para la industria. La zona del Kivu está controlada y destabilizada desde el exterior, a través de Uganda  y de Rwanda, por nuestras superpotencias occidentales.

         Entre tanto el pueblo se desangra, se desintegra por tanta violencia, por tanto pillaje incontrolado. Vienen como consecuencia el agotamiento o desviación del fondo de la función pública. La economía está al servicio de la guerra real y prolongada, aunque nunca  declarada. El gobierno permanece completamente ausente de la reconstrucción del país, como si fuera una costumbre inveterada. Todo se pudre, todo se marchita, todo envejece, nada se restaura, nada se desarrolla, nadie se atreve a invertir en terreno tan inseguro. En una zona la cosecha del arroz se pierde por falta de posibilidades de transporte ; y en otra, por necesidad vital de la población hay que comprarlo en el  lejano Pakistán…

         Tengo ante mí las resoluciones de un partido político. Aunque me resista a creer que el contenido sea verdadero constato que el programa es demasiado táctico y concreto para que sea falso: satánicamente nazista y pérfido con nombres y objetivos. « Hay que continuar a utilizar por todos los medios la presencia de los Interhambwe como alibi para obtener la ayuda internacional, haciendo creer que esa fracción armada consituye una fuente permanente de inseguridad para Rwanda ». Con esas versiones y con esa estrategia el país está vendido, está en manos de quienes tiran la piedra y esconden la mano. ¿Cuántos caínes se mueven en ese sucio y mortal movimiento de intereses ? « Hemos dado recomendaciones estrictas  para vigilar las acciones del comandante y de seguir atentamene la acción de la Iglesia Católica que, a través  de las comunidades de Mons. Laurent Monsengwo, siembra el desorden y pone en peligro nuestros intereses ».

         Pasa en examen todas las zonas del Este. « Tenemos que utilizar la fuerza militar, la corrupción y sembrar la división. Tenemos que sancionar a cuantos no se sometan a esta táctica … ; tenemos que utilizar toda nuestra capacidad para reducir al silencio a  cuantos se oponen a esta voluntad ».  Y sigue la lista de los nombres: el obispo auxiliar en ausencia del ordinario, varios misioneros, varios sacerdotes, … No nos extrañemos de que haya muertos ; son personas destinadas al sacrificio que exige tanta perfidia.

         Hablando de Kinshasa, la capital, se lee : « Hasta ahora el presidente Kabila no constituye un obstáculo, porque está vinculado por un pacto secreto ». Con estas coordenadas el país puede explotar en cualquier momento, porque duerme sobre un polvorín, narcotizado por slogans y declaraciones demagógicas. Si en las guerras recientes y en la guerra larvada de la postguerra ha habido más de 3. 800. 000 muertos entre la poblacion civil, sin contar los militares, la suma nefasta puede continuar ensombreciendo la historia y la vida de un pueblo.

         Prefiero cubrir con el manto de la esperanza  las consecuencias para el futuro. Tanto dolor, tanto sufrimiento, prolongado y desangrante, tiene que traer su aurora de redención.

 

 Hablemos de nuestros hermanos 

            Aterrizo en Kinshasa. Enseguida comienza  la alegre, alborotada y desordenada babilonia del aeropuerto : ruido, confusión, gentío en busca de alguna presa de fortuna, mendicidad a comenzar por los agentes de aduanas, impagados o subpagados como tantos otros funcionarios. No me impresiona el ambiente, porque lo conozco. Fuera, en la obscuridad, caigo con un pie en una zanja o agujero imprevisto de metro y medio. ¿Para qué están los ángeles custodios ? Cuanto podía haber sido una desgracia  queda sólo en un susto, en un rasguño. Puedo continuar adelante. ¡Viva la Providencia !

         Abrazo a mis hermanos, sumidos todavía en el duelo por la muerte recientísima del P. Laurent Kapuku a sus 46 años. Era superior de Goma, y ha fallecido en una clínica de Kinshasa por « insuficiencia renal ». Quedemos ahí, sin pretender más averiguaciones ; su estado clínico –que no presentaba gravedad- escapó al diagnóstico, al debido examen clínico. Y el hermano murió « africanamente », sin que hubiera tenido que irse. ¡Paz a su alma ! De joven teólogo y en mis años del Teresianum de Kinshasa era el organista del teologado.

         El degrado, el retroceso del aspecto de la ciudad son ocularmente manifiestos. ¿Cómo será el estado de la contaminación, la realidad  ambiental que ha secado por epidemia todos los naranjos y limoneros de Kinshasa y alrededores ? Llegamos a la casa San José, junto al cementerio de Kintambo, sede del delegado general. Está más poblada que de ordinario, debido al consejo de la Delegación, a los participantes en el funeral del hermano difunto. Abrazo al P. Jean-Pierre Mulowayi, delegado general, al P. Jérôme Ndeye, al P. Joachim Kalonga, a Jean-Paul Tshisungu, a Christian Muta, a Theophile Twagirayezu, al profeso simple Marcel. Afloran recuerdos de nuestra antigua convivencia.

         Visito a la comunidad de las Carmelitas Descalzas, a las Carmelitas de San Jose (San Salvador). Naturalmente, llego al escolasticado teológico y a la casa de espiritualidad del Teresianum. Enseguida me viene la apreciación de que la Delegación General del Congo bate el récord de casas de espiritualidad en la Orden, porque hay que sumar la de Lubumbashi, la de Bukavu, la de Kananga. Deploro la escasez de agua, pero admiro enseguida la liturgia, esmerada e inspirada,  toda cantada con brío y exultación. La asamblea dominical hace otro tanto. Quisiéramos en nuestras iglesias europeas esta participación, este recogimiento, este respeto. Al ritmo del tam-tam el canto se desgrana vibrante : « Kembo na Nzambe ali kolo… ».

         Kinshasa en este momento es etapa de paso. Tengo que viajar al Este del país, a nuestras comunidades de Goma y Bukavu en la zona conflictual del Kivu. Vuela con nosotros el general Padiri, jefe épico e indomable de la fracción militar de los Mai-Mai. Presenciamos los saludos militares a golpe de taconazo de polainas. ¡Atención, atención ! Aterrizamos en Goma. El avión tiene que frenar a media pista, casi ante un muro, porque la otra mitad está cubierta todavía por la lava abundante que vomitó sobre la ciudad el volcán Niragongo en el 2002.

         En Goma nuestra parroquia de Katindo está sin superior por la muerte del P. Laurent Kapuku. Junto al P. Jean-Pierre Ngemani, llegado también de Nairobi, se encuentran aquí de momento los dos últimos sacerdotes de la Delegación, ordenados en mayo pasado. Son Ghislain Muteteri y Jérôme Paluku. Es ejemplar su estreno sacerdotal con una tal entrega a la casa y a la parroquia. Comentan sin ningún acento trágico, con la mayor normalidad, los peligros fisicos de la ciudad. Lo mismo hace la superiora de las Carmelitas Misioneras Teresianas, Leonila Lara :  « El desorden es tan habitual que parece organizado… ». Y no se inmuta ni por las tres horas nocturnas que pasó recientemente en vela  durante el tiroteo de las fracciones rivales cerca de su maternidad y dispensario. Este temple, esta valentía, esta serenidad es una gran lección de la vida misionera para nosotros.

         En una traversía de dos horas y media/tres en la « vedette » a través del lago Kivu se llega de Goma, capital del Kivu Norte, a Bukavu, capital del Kivu Sur. Aquí tenemos una de las empresas de mayor desafío en la Orden. Los Carmelitas dirigen el consorcio folosófico « Isidoro Bakanja » que regrupa, por el momento, a cinco Congregaciones religiosas, en espera de otras agregaciones. El centro será reconocido por la universidad estatal del Congo. Con los carentes o precarios  medios financieros han afrontado la construcción del nuevo centro y de la futura nueva residencia carmelitana en el barrio central de Muhumba. El primer escolasticado San Juan de la Cruz sobre la colina de Karahle, de 1990, se está convirtiendo en casa de espiritualidad. Está demasiado alejado del centro. Para el consorcio intercongregacional de filosofía ha habido que pensar  en un nuevo edificio más accesible. Aquí se desarrolla el esfuerzo de la comunidad en la escolaridad cotidiana, en la construcción del nuevo centro, en el apostolado carmelitano, en la formación de 26 postulantes entre el año de propedéutica y los tres cursos de filosofía. Es un compromiso múltiple que honra a la comunidad y al Carmelo. Por eso merece también nuestro reconocimiento, nuestra admiración y –si es posible- nuestra aportación económica.

El escolasticado de Bukavu es un hito en la historia misional de la Orden, porque ha merecido la confianza de convertirse en el centro común de la Conferencia de religiosos  para el estudio de la filosofía. Es el tandem para los religiosos del gran seminario de Murhesa para el clero diocesano. Este logro se debe al tesón, a la entrega y a la responsabilidad de los dos doctores y dos licenciados en filosofía que forman la comunidad carmelitana. El obispo auxiliar Mons. Moroy –según nos dijo- cuenta con la colaboración de los Carmelitas para consolidar la formación de su clero, de sus religiosos/as, de los laicos comprometidos. Al cabo de la ciudad, atrevesando el río, se encuentra la ciudad rwandesa de Cyangugu, donde anida un monasterio de Carmelitas Descalzas, todas –por supuesto- africanas..

         Como conclusión de esta visita  me pregunto si otros miembros de la Orden seríamos capaces de tanta serenidad, de tanta confianza, de tanta alegría, de tanta normalidad en el ambiente convulsionado que viven nuestros hermanos en la República Democrática del Congo. Es verdad que el Carmelo ha invertido mucho en el Congo: esperanza, personal misionero en el pasado, economía, sufrimiento, oración. El fruto es aleccionador. El Congo es la presencia  carmelitana más numerosa de Africa con 39 hermanos de votos solemnes y siete novicios que han profesado el 15 de agosto. Como signo del camino hacia la madurez está su misionariedad. Carmelitas del Congo prestan su servicio en Italia, en Bélgica con su propia comunidad de Vaux-sous Chèvremont, en Alemania, en Uganda, en la Rep. Centroafricana, en Tierra Santa .

         Suscribo por entero la declaración de la Conferencia Episcopal del país : « Nuestros conciudadanos tienen que afrontar la incertidumbre del mañana, la inseguridad creciente, una miseria intolerable... Nuestro pueblo no mecere continuar con el peso de semejante yugo... ». Leo y medito estas afirmaciones pensando en nuestros propios hermanos del Carmelo.

     
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Updated 28 set 2005  by OCD General House
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