
Con más de dos millones de km. de extensión, corresponde cuatro
veces a la dimensión territorial del hexágono francés, cinco
veces a la geografía española. Fue la meta de la primera
expedición misional (naufragada) del Carmelo Teresiano en abril
de 1582, seis meses antes de la muerte de la santa Madre Teresa
de Jesús, el lugar de la primera actividad misional de los
Carmelitas entre 1584 y 1587. De 1585 a 1632 se trabajó
activamente para realizar allí el sueño de una implantación de
las Carmelitas Descalzas, tres siglos antes de que la
primera mujer pusiera pie en un territorio misional… Fue
atravesado por los exploradores decimonónicos Livingstown y
Stanley. En su suelo el B. Isidoro Bakanja (+ 1909) y la B.
Anwarite Nmengapeta (+ 1964) sufrieron el martirio por la fe,
... Me refiero al Congo.
Pobre, porque demasiado rico
Es la antinomia de este país africano, el ex-Congo Belga, el Zaïre, la República Democrática del
Congo de Kabila y de su hijo José. ¿Por qué el Congo tendrá que
funcionar como si un malandrín fatal y persistente lo
destabilizara en continuación ? Primero las culpas eran de la
arbitraria repartición de los linderos de Africa en el Congreso
de Berlín (1884-1885), que inauguró el período colonial. Hace 45
años el 30 de junio de 1960 con el discurso glacial de Patrice
Lumumba en presencia del rey Balduino de Bélgica el Congo
consiguió la ansiada independencia. Siguieron los años
atormentados del presidente Kasa-Vubu, del premier Moïse Tshombe,
del tentativo de secesión de Katanga, de la rebelión de los
Simbas, … No fueron más felices los largos años de la
dictadura del mariscal Mobutu (1965-1996).
Precedidas por la invasión de los refugiados rwandeses en 1994,
han seguido después las guerras de 1966 y 1998. La inestabilidad,
la falta de seguridad personal, las zonas contaminadas por
la guerrilla, la implicación de las fuerzas extranjeras que
saquean las riquezas mineras del país tienen demasiado interés
para que cese pronto el caos.
No
hay guerra en el Congo, se dice. Pero hay fracciones
militares armadas que se oponen, que luchan entre sí, terrenos
conquistados, zonas de gran interés por el subsuelo que se
disputan con las armas. En las ciudades y en los poblados hay
muertes continuas, sequestros y desaparición de personas,
tiroteos frecuentes con un forcejeo sostenido, incursiones, días
enteros de enfrentamiento militar armado,… El toque de queda se
impone por prudencia, sin que haya sido declarado.
Lo
más triste del caso son el interés tácito y la responsabilidad
internacional en esta situción, que no descansa ni quiere llegar
a una solución. Está por una parte el pingüe negocio de la venta
de armas a todas las fracciones enfrentadas, armas en tantos
frentes simultáneos. La situación se agrava más todavía en el
Este del país, en el Kivu Norte y Kivu Sur. Allí abundan las
minas de oro y de diamantes. Y ahora se ha encontrado el
« coltán », que sirve para el desarrollo de la telefonía móvil;
mineral radioactivo para la población, pero muy rentable para la
industria. La zona del Kivu está controlada y destabilizada
desde el exterior, a través de Uganda y de Rwanda, por
nuestras superpotencias occidentales.
Entre tanto el pueblo se desangra, se desintegra por tanta
violencia, por tanto pillaje incontrolado. Vienen como
consecuencia el agotamiento o desviación del fondo de la función
pública. La economía está al servicio de la guerra real y
prolongada, aunque nunca declarada. El gobierno permanece
completamente ausente de la reconstrucción del país, como si
fuera una costumbre inveterada. Todo se pudre, todo se marchita,
todo envejece, nada se restaura, nada se desarrolla, nadie se
atreve a invertir en terreno tan inseguro. En una zona la
cosecha del arroz se pierde por falta de posibilidades de
transporte ; y en otra, por necesidad vital de la población hay
que comprarlo en el lejano Pakistán…
Tengo ante mí las resoluciones de un partido político. Aunque me
resista a creer que el contenido sea verdadero constato que el
programa es demasiado táctico y concreto para que sea falso:
satánicamente nazista y pérfido con nombres y objetivos. « Hay
que continuar a utilizar por todos los medios la presencia de
los Interhambwe como alibi para obtener la ayuda
internacional, haciendo creer que esa fracción armada consituye
una fuente permanente de inseguridad para Rwanda ». Con esas
versiones y con esa estrategia el país está vendido, está en
manos de quienes tiran la piedra y esconden la mano. ¿Cuántos
caínes se mueven en ese sucio y mortal movimiento de
intereses ? « Hemos dado recomendaciones estrictas para
vigilar las acciones del comandante y de seguir atentamene la
acción de la Iglesia Católica que, a través de las
comunidades de Mons. Laurent Monsengwo, siembra el desorden y
pone en peligro nuestros intereses ».
Pasa en examen todas las zonas del Este. « Tenemos que utilizar
la fuerza militar, la corrupción y sembrar la división. Tenemos
que sancionar a cuantos no se sometan a esta táctica … ; tenemos
que utilizar toda nuestra capacidad para reducir al silencio a
cuantos se oponen a esta voluntad ». Y sigue la lista de
los nombres: el obispo auxiliar en ausencia del ordinario,
varios misioneros, varios sacerdotes, … No nos extrañemos de que
haya muertos ; son personas destinadas al sacrificio que exige
tanta perfidia.
Hablando de Kinshasa, la capital, se lee : « Hasta ahora el
presidente Kabila no constituye un obstáculo, porque está
vinculado por un pacto secreto ». Con estas coordenadas el país
puede explotar en cualquier momento, porque duerme sobre un
polvorín, narcotizado por slogans y declaraciones
demagógicas. Si en las guerras recientes y en la guerra larvada
de la postguerra ha habido más de 3. 800. 000 muertos entre la
poblacion civil, sin contar los militares, la suma nefasta puede
continuar ensombreciendo la historia y la vida de un pueblo.
Prefiero cubrir con el manto de la esperanza las
consecuencias para el futuro. Tanto dolor, tanto sufrimiento,
prolongado y desangrante, tiene que traer su aurora de redención.

Hablemos de nuestros hermanos
Aterrizo en Kinshasa. Enseguida comienza la alegre,
alborotada y desordenada babilonia del aeropuerto : ruido,
confusión, gentío en busca de alguna presa de fortuna,
mendicidad a comenzar por los agentes de aduanas, impagados o
subpagados como tantos otros funcionarios. No me impresiona el
ambiente, porque lo conozco. Fuera, en la obscuridad, caigo con
un pie en una zanja o agujero imprevisto de metro y medio. ¿Para
qué están los ángeles custodios ? Cuanto podía haber sido una
desgracia queda sólo en un susto, en un rasguño. Puedo
continuar adelante. ¡Viva la Providencia !
Abrazo a mis hermanos, sumidos todavía en el duelo por la muerte
recientísima del P. Laurent Kapuku a sus 46 años. Era superior
de Goma, y ha fallecido en una clínica de Kinshasa por « insuficiencia
renal ». Quedemos ahí, sin pretender más averiguaciones ; su
estado clínico –que no presentaba gravedad- escapó al
diagnóstico, al debido examen clínico. Y el hermano murió « africanamente »,
sin que hubiera tenido que irse. ¡Paz a su alma ! De joven
teólogo y en mis años del Teresianum de Kinshasa era el
organista del teologado.
El
degrado, el retroceso del aspecto de la ciudad son ocularmente
manifiestos. ¿Cómo será el estado de la contaminación, la
realidad ambiental que ha secado por epidemia todos los
naranjos y limoneros de Kinshasa y alrededores ? Llegamos a la
casa San José, junto al cementerio de Kintambo, sede del
delegado general. Está más poblada que de ordinario, debido al
consejo de la Delegación, a los participantes en el funeral del
hermano difunto. Abrazo al P. Jean-Pierre Mulowayi, delegado
general, al P. Jérôme Ndeye, al P. Joachim Kalonga, a Jean-Paul
Tshisungu, a Christian Muta, a Theophile Twagirayezu, al profeso
simple Marcel. Afloran recuerdos de nuestra antigua convivencia.
Visito a la comunidad de las Carmelitas Descalzas, a las
Carmelitas de San Jose (San Salvador). Naturalmente, llego al
escolasticado teológico y a la casa de espiritualidad del
Teresianum. Enseguida me viene la apreciación de que la
Delegación General del Congo bate el récord de casas de
espiritualidad en la Orden, porque hay que sumar la de
Lubumbashi, la de Bukavu, la de Kananga. Deploro la escasez de
agua, pero admiro enseguida la liturgia, esmerada e inspirada,
toda cantada con brío y exultación. La asamblea dominical hace
otro tanto. Quisiéramos en nuestras iglesias europeas esta
participación, este recogimiento, este respeto. Al ritmo del
tam-tam el canto se desgrana vibrante : « Kembo na Nzambe ali
kolo… ».
Kinshasa en este momento es etapa de paso. Tengo que viajar al
Este del país, a nuestras comunidades de Goma y Bukavu en la
zona conflictual del Kivu. Vuela con nosotros el general Padiri,
jefe épico e indomable de la fracción militar de los Mai-Mai.
Presenciamos los saludos militares a golpe de taconazo de
polainas. ¡Atención, atención ! Aterrizamos en Goma. El avión
tiene que frenar a media pista, casi ante un muro, porque la
otra mitad está cubierta todavía por la lava abundante que
vomitó sobre la ciudad el volcán Niragongo en el 2002.
En
Goma nuestra parroquia de Katindo está sin superior por la
muerte del P. Laurent Kapuku. Junto al P. Jean-Pierre Ngemani,
llegado también de Nairobi, se encuentran aquí de momento los
dos últimos sacerdotes de la Delegación, ordenados en mayo
pasado. Son Ghislain Muteteri y Jérôme Paluku. Es ejemplar su
estreno sacerdotal con una tal entrega a la casa y a la
parroquia. Comentan sin ningún acento trágico, con la mayor
normalidad, los peligros fisicos de la ciudad. Lo mismo hace la
superiora de las Carmelitas Misioneras Teresianas, Leonila
Lara : « El desorden es tan habitual que parece organizado… ».
Y no se inmuta ni por las tres horas nocturnas que pasó
recientemente en vela durante el tiroteo de las fracciones
rivales cerca de su maternidad y dispensario. Este temple, esta
valentía, esta serenidad es una gran lección de la vida
misionera para nosotros.
En una traversía de dos horas y media/tres en la « vedette » a
través del lago Kivu se llega de Goma, capital del Kivu Norte, a
Bukavu, capital del Kivu Sur. Aquí tenemos una de las empresas
de mayor desafío en la Orden. Los Carmelitas dirigen el
consorcio folosófico « Isidoro Bakanja » que regrupa, por el
momento, a cinco Congregaciones religiosas, en espera de otras
agregaciones. El centro será reconocido por la universidad
estatal del Congo. Con los carentes o precarios medios
financieros han afrontado la construcción del nuevo centro y de
la futura nueva residencia carmelitana en el barrio central de
Muhumba. El primer escolasticado San Juan de la Cruz sobre la
colina de Karahle, de 1990, se está convirtiendo en casa de
espiritualidad. Está demasiado alejado del centro. Para el
consorcio intercongregacional de filosofía ha habido que pensar
en un nuevo edificio más accesible. Aquí se desarrolla el
esfuerzo de la comunidad en la escolaridad cotidiana, en la
construcción del nuevo centro, en el apostolado carmelitano, en
la formación de 26 postulantes entre el año de propedéutica y
los tres cursos de filosofía. Es un compromiso múltiple que
honra a la comunidad y al Carmelo. Por eso merece también
nuestro reconocimiento, nuestra admiración y –si es posible-
nuestra aportación económica.
El escolasticado de Bukavu es un hito en la historia
misional de la Orden, porque ha merecido la confianza de
convertirse en el centro común de la Conferencia de religiosos
para el estudio de la filosofía. Es el tandem para los
religiosos del gran seminario de Murhesa para el clero diocesano.
Este logro se debe al tesón, a la entrega y a la responsabilidad
de los dos doctores y dos licenciados en filosofía que forman la
comunidad carmelitana. El obispo auxiliar Mons. Moroy –según nos
dijo- cuenta con la colaboración de los Carmelitas para
consolidar la formación de su clero, de sus religiosos/as, de
los laicos comprometidos. Al cabo de la ciudad, atrevesando el
río, se encuentra la ciudad rwandesa de Cyangugu, donde anida un
monasterio de Carmelitas Descalzas, todas –por supuesto-
africanas..
Como conclusión de esta visita me pregunto si otros
miembros de la Orden seríamos capaces de tanta serenidad, de
tanta confianza, de tanta alegría, de tanta normalidad en el
ambiente convulsionado que viven nuestros hermanos en la
República Democrática del Congo. Es verdad que el Carmelo ha
invertido mucho en el Congo: esperanza, personal misionero en el
pasado, economía, sufrimiento, oración. El fruto es aleccionador.
El Congo es la presencia carmelitana más numerosa de
Africa con 39 hermanos de votos solemnes y siete novicios que
han profesado el 15 de agosto. Como signo del camino hacia la
madurez está su misionariedad. Carmelitas del Congo prestan su
servicio en Italia, en Bélgica con su propia comunidad de
Vaux-sous Chèvremont, en Alemania, en Uganda, en la Rep.
Centroafricana, en Tierra Santa .
Suscribo por entero la declaración de la Conferencia Episcopal
del país : « Nuestros conciudadanos tienen que afrontar la
incertidumbre del mañana, la inseguridad creciente, una miseria
intolerable... Nuestro pueblo no mecere continuar con el peso de
semejante yugo... ». Leo y medito estas afirmaciones pensando en
nuestros propios hermanos del Carmelo.
