Noticia esperanzadora: los economistas mundiales
proclaman con admiración el sorprendente
crecimiento económico de este país asiático, el
mayor aumento per capita desde su acceso a la
independencia en 1947. Por el efecto de la
economía acelerada la India se encuentra en fase
de transformación profunda. Pero la India, con
la sedimentación milenaria de su cultura, de su
filosofía, de su religiosidad, de su masa humana
–el segundo país más poblado del mundo- ha de
mantener por mucho tiempo su misma identidad. La
faz de la India, amasada con la historia que la
ha configurado, no cambiará tan rápidamente en
mucho tiempo.
Llegado a la India, parece que reverdecen tantos
viejos recuerdos acumulados en la memoria desde
nuestra niñez. Deben de tener un valor de
subconsciente. Los carmelitas vasco-navarros de
mi generación tuvimos, prácticamente, una
iniciación a la India en sus variados aspectos:
evangelización, etnografía con las castas,
costumbrismo, filosofía, … Devoramos muchas
páginas con los relatos misionales de “La
Obra Máxima”, con la lectura de “La
India y sus problemas” (1951), de “Perspectivas
misionales. Los Carmelitas en Malabar”
(1959). En cada casa de la Provincia había dos o
tres ex - misioneros de la India. Más de 30
misioneros nuestros había todavía en Vijayapuram
y en el seminario de Alwaye. ¿Qué no nos
hablaron de la India, por ejemplo, el Hº Angel
Mª y el P. Lorenzo Arteaga en Amorebieta, el
P.Veremundo Arteta en Villafranca, el P.
Salustiano y el P. Mariano en Amorebieta-Larrea,
el P. Blas y el P. Nazario y el P. Juan
Crisóstomo en Vitoria, el P. Vidal en Bilbao, el
P. Diego, …?
Tampoco desperdiciábamos las visitas de los
misioneros para que nos hablaran de la India: P.
Miguel Ángel Bátiz, P. Víctor San Miguel, Nereo
Zubicaray. El día misional de cada mes en
nuestros colegios era una evocación de la India.
Recuerdo la emoción con que recibimos a Mons.
Joseph Antippethy, arzobispo de Verapoly, en
Vitoria. Otro tanto podríamos decir de nuestra
asistencia a la misa en rito siro-malabar con
otros dos obispos indios en Bilbao.
Tocando tierra en el país, procuro abrir bien
los ojos para captar lo mejor posible el reflejo
de los recuerdos evocados, la realidad que se me
presenta. Llego en los últimos coletazos del
monzón, con lluvias aterradoras algunas veces.
Quien tiene miedo al calor, que no venga a la
India. ¿Para qué están la ducha de agua fría y
los ventiladores? (Para comenzar a sudar
enseguida, dirá el listillo de turno).
Bombay, punto estratégico.-
Es un primer paisaje para introducirse en este
universo indio. Aquí se asentó la Misión
carmelitana del Gran Mogol. Aquí desembarcaban
con frecuencia nuestros misionero que iniciaban
la travesía en los puertos de Europa: Marsella,
Génova, Ámsterdam, … El gran misionero, V. P.
Juan Vicente Zengotita, por ejemplo, evoca así
su primer contacto con la India en este lugar:
“Esta satisfacción, que es muy gran cosa, ni un
momento me ha faltado desde que, al pisar por
primera vez la tierra de India, dije un Te
Deum al compás de mis pasos por el muelle
del puerto de Bombay, donde desembarqué…”
Actualmente su nombre local es Mumbai. Es la
metrópoli gigantesca del estado de Maharasthra
con más de 23 millones de habitantes. Media
España y más entran en ella. Debe de ser la
ciudad del mundo con la mayor densidad de
población: 56. 000 personas por kilómetro
cuadrado. El palacio y la chabola cohabitan
ignorándose. Muchas chabolas, demasiadas
chabolas, no calles sino zonas enteras de
chabolas. Las barracápolis crecen sin despertar
excesiva preocupación urbanística.
El tipismo salta a la vista del occidental. En
primer lugar, está el paisaje con elevados
cocoteros. Y está el colorido y la vivacidad de
la calle comercial, la vestimenta femenina con
“saris” tan armoniosos. La circulación es
trepidante. Dios proteja a los viajeros de esos
trenes, en los que no se puede entrar sino a
forzados empujones para continuar con la puerta
que no se ha podido cerrar, y la gente colgada,
con el medio cuerpo hacia fuera, asida la mano a
algún agarradero de fortuna. ¿Qué pasa a los
viajeros sentados plácidamente en el techo del
tren, si hay algún frenazo imprevisto? Lo mismo
hay que decir de ciertos autobuses públicos,
con clientes colgados de alguna manera en la
parte externa posterior.
En Bombay establezco mi primer contacto con el
Carmelo indio. Visito las tres comunidades de la
Provincia de Karnataka-Goa. La parroquia de San
José y el centro de espiritualidad
“Anubhar” tienen un gran patio común. Aquí veo
el primer monumento a las víctimas del aborto.
El entorno es una zona muy deprimida, con tanto
“slums” en las inmediaciones, con inevitables
problemas y necesidades sociales. La parroquia,
la más populosa de la archidiócesis, es iglesia
frecuentadísima; con ser grande, suele estar
repleta con en los momentos de culto. Presenta
una lista larga de actividades, de grupos, de
servicios. Acude mucha gente a las misas
tempraneras, antes de comenzar el trabajo.
Otro centro de espiritualidad, con el edificio
sin terminar pero ya en funciones con capacidad
–sobre todo- para jóvenes, se encuentra en el
barrio periférico de Vasai. Siguiendo un
ordenamiento territorial propio de los
Carmelitas indios, en Bombay o Mumbai hay
también otra fundación –Shalini Vahaban- que
pertenece a la Provincia de Manjummel.
Goa, capital de las Misiones.
Goa representa la devota “meca” -en versión
cristiana- de las Misiones. San Francisco
Javier, que muriera con impaciencias evangélicas
frente a las costas de China, tiene aquí su
tumba en la iglesia del “Bom Jesus” de la Vieja
Goa. Trascendiendo los despojos mortales, el
santo patrono de las Misiones emana todos los
interrogantes sobre la urgencia y prioridad de
la evangelización. Parece proclamar la
afirmación perentoria del Papa Pablo VI en los
tiempos del postconcilio: “Evangelización es la
gracia y la vocación propias de su identidad. La
Iglesia existe para la evangelización” (EN
nº 14). También aquí es preciso recordar al
excepcional misionero vaso, al V. P. Juan
Vicente de Jesús María. Escribió unas páginas
incendiarias con el arranque misional enardecido
que sintió ante el sepulcro del santo. Basta
leer su artículo, publicado en “El Monte
Carmelo” (1901, pp. 115-118). Para mí es
un momento de gracia significativa el recogerme
en oración por todas las intenciones misionales
que el Carmelo lleva en el corazón.
Epicentro de la extensión cristiana en Oriente,
sede centralizada del “padroado” portugués, Goa
sirvió para la difusión del Carmelo misionero en
Asia. Su geografía estratégica favoreció el
desarrollo de la Misión de Persia y fundaciones
en otros enclaves del imperio colonial
portugués. El primer carmelita que visitó esta
ciudad fue el romano Benigno de San Miguel. El
burgalés Leandro de la Anunciación consiguió la
primera fundación en 1619. No era fácil empresa
para los Carmelitas de la Congregación de Italia
por las desavenencias entre el “Padroado” y las
instancias directivas misionales de Roma. El
hecho consumado se consiguió con un estratagema
del referido misionero burgalés. Para celebrar
la aparición de Cristo Jesús en el monte de Boa
Vista el arzobispo Cristóbal Sâ Lisboa organizó
una procesión de muchos santos. El P. Leandro
consiguió introducir la estatua de la Beata
Teresa de Jesús. El arzobispo admiró complacido
las imágenes. Al llegar a la Madre Fundadora,
encontró en sus manos un papel que contenía la
petición para que a los Carmelitas se les
concediera establecerse en Goa. Por este “deseo”
teresiano y por la devoción personal que sentía
por la M. Teresa, el prelado autorizó el
establecimiento de los Carmelitas en su sede
patriarcal. El fraile burgalés consiguió su
difícil objetivo.
En Goa se estableció el primer seminario y el
primer noviciado carmelitano de Oriente. Su
fruto histórico fueron los protomártires de la
familia teresiana Dionisio y Redento (+
1638), beatificados por León XIII en 1900.
Quedan todavía las ruinas de aquel edificio en
la Vieja Goa. Y en la sacristía del actual
convento de Goa-Margao se venera la imagen de la
Virgen del Escapulario en piedra granítica, que
procede de aquella iglesia y de aquel convento,
hasta su expropiación en 1834 por las leyes
antirreligiosas de Portugal. El historiador
Mariano Gomes, con documentación histórica en la
mano, tras años de investigación y de
infatigables contactos con las autoridades,
piensa que ha llegado la hora para que la Orden
regrese a ese lugar tan evocador de la primera
hora en Goa.
En Goa hay todavía mucha historia misionera para
nosotros. La casa de Margao se construyó en
1938, como una conmemoración del tercer
centenario del martirio de los Beatos Dionisio y
Redento. En el cementerio conventual está la
tumba del P. Lucas Gómez (+ 1970), burgalés como
su hermano P. Silverio de Santa Teresa, General
de la Orden. Aquí reposa también de sus
innumerables fatigas misionales el alavés P.
Nemesio Alzola (+ 1995). La presencia
carmelitana se completa con el convento de
Goa-Mapusa, sede de los jóvenes pre-postulantes.
Entre los 24 candidatos actuales saludo a uno
que, de religión hindú, se convirtió a la fe
católica y ahora cuenta con el beneplácito de su
familia para ingresar en el Carmelo. Algo más
lejos en Goa-Xellim está la casa de los
pre-filósofos. Es el equivalente de nuestro año
de profesorado.
No podía despedirme de Goa sin visitar a las
Carmelitas de Chicalim. Hermosa comunidad de 14
monjas con dos novicias, están prestando varias
Hermanas para ayudar en otras comunidades,
incluso en Portugal. El huerto del monasterio es
el jardín de delicias de los monos de alrededor,
empedernidos en no querer abandonar este lugar
de su predilección.
Nuestro quehacer en Mangalore.-
India es un potencial en la Iglesia: por la
abundancia de las vocaciones, por la calificada
elaboración teológica de sus universidades
y de otros centros de docencia, por el empuje
misionero de sus diócesis y familias religiosas.
La Iglesia de la India está adquiriendo
protagonismo. Grandes reuniones internacionales
de temática religiosa y eclesial se celebran en
este suelo. Tiene infraestructura suficiente. Es
la circunstancia que me ha traído al mítico país
del Ganges y del Himalaya, de la sabiduría de
los “Upanishads”, al país de los santones
callejeros y solitarios, de las grandes
religiones, de celebrados personajes -como
Gandhi- con un programa tan valiente de “amisha”
o no-violencia, o de escritores de la talla de
Rabindranath Tagore, …
En la ciudad de Mangalore, de frente al mar de
Arabia, en el estado más meridional de Karnataka,
hay repetidas presencias carmelitanas.
Comencemos por mencionar el escolasticado
teológico y el gran santuario al Niño Jesús de
Praga. El Carmelo indio ha propagado mucho esta
devoción carmelitana a la Infancia de Jesús.
Parece creer profundamente en su promesa:
“Cuanto más me honréis, más os favoreceré…”
Mencionemos también el monasterio de las
Carmelitas Descalzas, relacionado en su arranque
con la presencia de la B. María de Jesús
Crucificado Baouardy de 1870 a 1872. Actualmente
conoce el florecimiento de seis Hermanas en
formación. El histórico convento, con las
levitaciones de la “Pequeña Árabe”, es hoy casa
provincial de la Congregación del “Apostolic
Carmel”.
En Mangalore ha tenido lugar el Congreso
Misional Carmelitano para Asia y Oceanía. Sobre
una colina de cocoteros y de verdor tenemos el
“Institut of Indian Christian Spirituality”. Su
nombre propio es “Ryshivana”. Esta palabra del
idioma sánscrito tiene la raíz ryshi para
significar “asceta de los tiempos antiguos que
vivían en silencio, soledad, contemplación. Aquí
“ryshi” es acrónimo de religión, yoga,
espiritualidad, salud, … El nombre se completa
con vana, para rendirnos la idea de
jardín, o lugar que conduce a la oración,
meditación, contemplación y experiencia de Dios.
Así de rico en significado es el nombre de la
casa “Ryshivana”. Su denominación es un mensaje.
En cualquier caso, la posición de la casa es
espectacular en la colina de “Ranipura” con
vistas sobre el majestuoso río Netrawati, que se
extiende en ampulosos meandros. Todo este
inmenso caudal fluvial está para arrojarse al
mar de Arabia. Justo antes atraviesa el puente
de siniestro recuerdo en la historia del
ferrocarril de la India. Exactamente allí
sucedió un fatídico accidente. Por las aguas
crecidas a la media noche del 12 de septiembre
de 1902 el expreso de Madrás a Bombay cayó al
río. En él viajaban Mons. Bernando Arginzóniz,
ocd, arzobispo de Verapoly, y Mons. Benzinger,
ocd, vicario apostólico de Quilon. Cuatro
religiosas les acompañaban. Los dos prelados se
salvaron milagrosamente, cuando innumerables
viajeros perecieron en las aguas alborotadas por
las fuertes lluvias.
El centro de espiritualidad tiene una capacidad
de acogida para 100 personas. Cualquier
Provincia de la Orden se sentiría orgullosa de
poseer un edificio de semejante prestancia. Por
su ubicación geográfica, por el buen
ordenamiento de la casa, por su equipamiento,
por su funcionamiento programático, en esplendor
general es muy superior a todas nuestras casas
del género en Europa. Un enjambre de
frailecillos jóvenes, intuitivos y eficaces,
proveen a todas nuestras necesidades y acompañan
discretamente todos nuestros movimientos.
En este ambiente se asienta nuestro trabajo para
reflexionar y dialogar sobre “El Carmelo y la
Misión en Asia y Oceanía”. Somos 39
participantes, presididos por el General de la
Orden, Luis Arostegui. Estén presentes los
superiores, delegados de Misiones y responsables
de la formación de todas las Provincias indias
(5), de los comisariatos (2), responsables de
todas las Misiones en el país, a excepción de
Chattisgahr por ser muy reciente nuestra
presencia, los superiores de Corea, Filipinas y
Vietnam, Japón, Indonesia, Taiwán-Singapur,
Tanzania por ser Misión regida por la India, y
Kuwait. Es un feliz muestrario de la hermosa
riqueza cultural del Carmelo en Oriente.
Se escucha con el mayor interés las
informaciones sobre el quehacer misional en cada
circunscripción. La reflexión está dirigida por
los más altos exponentes de la temática. El
General de la Orden presenta una maciza
conferencia sobre la vocación misional del
Carmelo “desde el vientre de mi madre”,
según acertada expresión del V. P. Juan Vicente
Zengotita. Domingo Fz. de Mendiola envió su
ponencia sobre las características en la
historia de las Misiones Carmelitanas en
Asia, que fue completada por Paul
D’Souza hablándonos sobre algunos
inolvidables misioneros Carmelitas en Asia. El
P. Félix Wilfred, SJ, desarrolló el tema de
“Ecclesia in Asia’ y sus desafíos”,
introduciéndonos en el ambiente, dificultades y
expectativas de la Iglesia en el continente. Los
problemas mayores, las corrientes y las
orientaciones de esta Iglesia las escuchamos en
la ponencia del P. M. Amaladoss, SJ, en su
intervención sobre “Inculturación, Ecumenismo y
Diálogo inter-religioso”. Estos dos profesores
universitarios son navegantes de alta mar en las
materias tratadas y de reconocido renombre
universal en la teología misional. El texto de
las conferencias, la crónica y el mensaje final
se pueden leer en el sito misional de la página
web de la Orden:
www.ocd.pcn.net/mission/index.htm.
En mi discurso de introducción al Congreso me
atreví afirmar: “El Carmelo nació misionero en
Asia, como fruto de la Misión. Por eso el
Carmelo tiene que permanecer y desarrollarse
como misionero en Asia …” Con lo escuchado y lo
percibido en el encuentro de Mangalore se puede
llegar a esta conclusión: La porción más
misionera de la Orden en la actualidad está en
Asia, con dinamismo creciente, con aumento
numérico. Por eso se confía en las nuevas
implantaciones en preparación.
Queda el buen recuerdo que nos deja el Carmelo
en la India. Mi impresión se basa en la
Provincia de Karnataka-Goa. Creada en 1981 con
tres conventos, antes de los 25 años tenía ya 22
conventos, repartidos en varias parroquias,
estaciones misionales en patria y en
Tanzania-África del Sur, casas de formación y
extraordinarios institutos de espiritualidad. En
la estadística provincial del 2006 leo la lista
de 209 religiosos profesos. ¿Quién puede apuntar
un comparable dinamismo?
La acogida es muy subida en detalles con
delicadísima cortesía, con un mimo de
atenciones. Por todas partes se encuentra
personal de juventud abundante y prometedora,
académicamente bien formada. Llama la atención
la organización de los conventos, con vida
sobria y serena. Actualmente la India
numéricamente es el país más carmelitano del
mundo. Su juventud es su gran promesa y su
desafío, por ser la hora de su servicio a la
Orden en el mundo. Tan lejos han llegado los
frutos de la Misión de otros tiempos en la
India. El Carmelo indio está embarcado en la
tradición misionera.