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TESTIGOS DE LA EXPERIENCIA DE DIOS


PLAN GLOBAL

DE LA PARROQUIA  CARMELITANA

Villa de Leyva (Colombia) 2 - 9 maggio 2001

INTRODUCCION OBJETIVO GENERAL DE LA PARROQUIA CARMELITANA
LOS PRINCIPALES CAMPOS PASTORALES
DESDE LA PERSPECTIVA CARMELITANA
ESTRUCTURAS PASTORALES PARA UN SERVICIO CARMELITANO

 INTRODUCCION

1.  Reunidos en el Primer Congreso Internacional de la Parroquia Carmelitana, en Villa de Leyva (Colombia) del 2 al 9 de mayo del 2001, hemos renovado la conciencia de nuestra identidad de carmelitas teresianos y como tales queremos responder a nuestra vocación y misión de ser testigos de la experiencia de Dios. Afirmamos que la pastoral parroquial, además de gozar de normalidad legal o constitucional en nuestra vida es, guardando el equilibrio, una actividad integrada en pleno a nuestra transmisión del carisma y de la espiritualidad de nuestra Orden.

 2.  Por el ministerio parroquial queremos transmitir nuestra experiencia del Dios de nuestro SeZor Jesucristo, que hemos recibido en la escucha de su Palabra y en diálogo de amistad en la oración con El, Alo que hemos visto y oído@ (1 Jn 1,1), a las iglesias locales. El amor a la Iglesia y la dedicación a su servicio, propios de nuestro carisma, nos piden una inserción más generosa y una presencia más encarnada. Hoy como ayer, la vitalidad de la Orden está en relación con su dimensión misionera y evangelizadora a partir de una profunda experiencia de Dios.

 3.  El apostolado parroquial nos une a este impulso misionero de la evangelización y de la promoción humana en todos los campos de la vida de la iglesia y de la sociedad1. Esta afirmación, basada en nuestra experiencia, hace ver que la parroquia, al ofrecernos una particular cercanía con las personas,  es un lugar muy rico en posibilidades apostólicas y apropiado para transmitir nuestra espiritualidad.

 4.  El Espíritu nos urge a dilatar los horizontes, a tender puentes a un mundo cada vez más complejo y pluricultural, a dialogar con las distintas expresiones religiosas y a apoyar los esfuerzos por crear un mundo más justo, humano y solidario. AA partir de la comunión intraeclesial, la caridad se abre por su naturaleza al servicio universal, proyectándonos hacia la práctica de un amor activo y concreto con cada ser humano@2. Esto nos debe animar, en fidelidad creativa al evangelio y a nuestro carisma, a tejer redes entre nosotros y el conjunto del pueblo de Dios, sintonizando con la nueva eclesialidad y asumiendo todas las posibilidades que la parroquia ofrece hoy para impulsar la acción evangelizadora.  

5.  La pastoral parroquial, que ha pasado a ser, en el contexto de nuestro mundo cada vez más secularizado y materialista, una pastoral de misión, es una forma de crecer en el espíritu misionero. Esto significa que debemos insertarnos en cada iglesia particular para responder  a los signos de los tiempos y de los lugares desde los que hoy habla también el Espíritu, sin perder nuestra identidad. La nueva evangelización conlleva una reestructuración de nuestras obras propias.  

6.  El presente Plan Global es fruto de la reflexión previa al Congreso y del diálogo y discernimiento tenidos en él. Quiere ofrecer solamente unas líneas de orientación general que deberán después ser adaptadas a las diversas circunstancias socio-culturales y eclesiales en las que se realiza nuestro servicio pastoral parroquial.

     

PRIMERA PARTE

OBJETIVO GENERAL DE LA PARROQUIA CARMELITANA

7.  Para presentar el objetivo general hemos partido del estudio de la realidad en dos momentos: el análisis realizado en cada circunscripción para responder a las preguntas del Documento de consulta y la que hemos hecho durante la celebración del Congreso. Hemos podido constatar que, hablando en general, fuera de los territorios de misión, prevalece entre nosotros la parroquia urbana sobre la rural; la parroquia tradicional con acentuación en lo sacramental sobre la parroquia misionera y evangelizadora. Existen parroquias con buena inserción en la iglesia local y parroquias (las menos) poco insertas. Tenemos parroquias erigidas como iglesias propias y parroquias en las que sólo prestamos un servicio.

 8.  Junto a esta realidad hemos constatado la preocupación y los esfuerzos para que nuestras parroquias actualicen su servicio evangelizador siendo más participativas con la integración activa de los laicos y de las comunidades cristianas. Igualmente se constata una preocupación y esfuerzo por conseguir el ideal de una comunidad carmelitana parroquial, en la que se comparte la experiencia de Dios, el servicio evangelizador y la opción por los más necesitados.  

9.  A la luz del discernimiento que hemos hecho, de la experiencia fundante de nuestro carisma  y de un concepto teológico y jurídico de parroquia, el Congreso ha querido seZalar los rasgos por los que debe definirse la parroquia carmelitana. La parroquia carmelitana debe expresar la calidad de nuestra vida evangélica, mariana, fraterna y orante.

 10. Lo que ha de definir nuestro apostolado parroquial no está predeterminado ni es una realidad definitivamente cerrada, pues, como la misma vida, tiene que ir haciéndose y adaptándose a las circunstancias cambiantes. Lo que somos y hacemos debe quedar sellado y marcado por los rasgos que todo carmelita debe privilegiar en su vida3. Por consiguiente, entendemos por parroquia carmelitana aquella que nos ha sido encomendada y cuyo objetivo general ha de identificarse especialmente  con los siguientes rasgos: ser testigos del amor de Dios y de la fraternidad, poner el acento en la interioridad, el espíritu misionero, el marianismo y  vivir al servicio de los demás con un profundo humanismo teresiano-sanjuanista.

  1 .         a. Ser testigos del amor de Dios

             Ante todo, estamos llamados a ser testigos del amor de Dios revelado en Jesucristo, aprendido y vivido desde el evangelio y desde la experiencia y las enseZanzas de los santos de nuestra Orden. Ellos nos repiten en su vida la verdad de que ADios es amor@ (1 Jn 4,8) y que Aes más tierno que una madre@4.    

2 .         b. Ser testigos de la fraternidad

             Necesitamos empeZarnos en ser una comunidad que sea capaz de unir estrechamente el ministerio parroquial con la vida de oración y de comunidad, poniendo el acento en la fraternidad.  De este modo manifestaremos claramente el ideal teresiano de ser comunidades fraternas y orantes al servicio del Reino de Dios. y nos dejaremos también evangelizar por las interpelaciones de la realidad para poder responder, desde el evangelio, a las necesidades concretas en las que vivimos.

  3 .         c. Partir de la interioridad

             Aceptamos en su fuerza programática la pasión de los santos de la Orden por la interioridad: Ael castillo interior@ de Santa Teresa y Ael más profundo centro@ de San Juan de la Cruz. Nuestra vida de fe y oración y la promoción de la vida espiritual, como vida en Cristo y según el Espíritu, deben ser expresión de nuestra identidad en la liturgia, en la predicación, en la catequesis y en las demás acciones pastorales, porque AMarta y María han de andar juntas@5.

  4 .         d. Vivir y promocionar el espíritu misionero

             Estamos llamados a vivir y a promocionar en nuestras parroquias la espiritualidad y la acción misioneras. De aquí surge el impulso de evangelización y de promoción humana en todos los campos incluso hacia horizontes más amplios de la misión Aad gentes@.

  5 .         e. Dar un tinte mariano a nuestro servicio evangelizador

             Nuestra familia se consagra al amor y al culto de María. Su presencia vivifica nuestra

espiritualidad y da forma a nuestro apostolado. La Virgen es para nosotros modelo de unión con Dios, de escucha y obediencia a su Palabra y de servicio a los demás. Ella es Ala estrella de la evangelización siempre renovada@6. María es la expresión suprema de la vocación carmelitana. Somos Asu Orden@7. Estamos llamados a poner de relieve a la Virgen orante y contemplativa que descubre la presencia de Dios en todos los acontecimientos.

6 .         f. Vivir al servicio de los demás con un humanismo teresiano-sanjuanista

             De los Santos Padres recibimos un estilo de humanismo cristiano especialmente sensible a la dignidad de la persona y a sus valores humanos, atento al cultivo de las virtudes evangélicas que exigen un amor convertido en servicio8.   Uno de los aspectos importantes en este servicio es el de la misericordia: el mundo puede ser siempre más humano si somos capaces de introducir en el mundo de las relaciones entre las personas junto con la justicia, el Aamor misericordioso que constituye el mensaje mesiánico del evangelio@9.

 

SEGUNDA PARTE

LOS PRINCIPALES CAMPOS PASTORALES
DESDE LA PERSPECTIVA CARMELITANA

17.  Somos conscientes de que la Iglesia, cuando ofrece a un instituto religioso una parroquia, quiere y tiene derecho a esperar de él no la simple materialidad del servicio parroquial sino la irradiación de su carisma en la doble vertiente de la espiritualidad y de la diaconía. Se nos pide que sirvamos a la Iglesia desde lo que somos, desde nuestra condición y ser de carmelitas teresianos.  

18.  El Espíritu nos llama a explorar caminos nuevos de evangelio y a hacernos presentes en los diversos campos pastorales de la Iglesia desde la perspectiva carmelitano-teresiana. Jesucristo, Palabra de Dios encarnada, que anuncia la Buena Noticia a la humanidad, debe ser el punto de referencia y de encuentro de todo nuestro apostolado. Como nuestros Santos Padres, que vivieron centrados en Cristo, debemos responder a las llamadas que nos hace el Espíritu en nuestro tiempo para enfrentar los desafíos de la iglesia y del mundo. Al mismo tiempo que evangelizamos somos evangelizados por los demás.  

            1.  El campo de la pastoral profética

 19.  La lectura asidua de la Palabra de Dios y la interiorización de la misma, a la que nos invitan nuestros Santos Padres, será el medio más adecuado para cuestionar nuestra vida personal y la realidad social en que vivimos. La dimensión profética nos pide ser, como los profetas, personas de oración, personas de la Palabra, personas cercanas al pueblo y capaces de cuestionar las estructuras que no responden al proyecto de Dios que quiere que vivamos como hijos/as suyos responsables y  con una fraternidad profunda basada en la justicia y el amor.

 20.  En la evangelización se pone de manifiesto el carácter liberador de la Palabra de Dios que rompe las ataduras de todas las servidumbres del pecado personal y social y lo transforma en sujeto de su propio desarrollo individual y comunitario. ALa verdadera profecía nace de Dios, de la amistad con El, de la escucha atenta de su Palabra en las diversas circunstancias de la historia ... El profeta ... tras haber acogido la palabra en el diálogo de la oración, la proclama con la vida, con los labios y con los hechos, haciéndose portavoz de Dios contra el mal y contra el pecado@10  

21. Con la escucha y la reflexión de la Palabra de Dios, debemos convertir nuestras parroquias en un espacio para la solidaridad particularmente para con los más pobres, los más débiles y necesitados. Al mismo tiempo hay que dialogar con la nueva cultura ambiente para promover la inculturación de la fe que es uno de los grandes retos del mundo de hoy. Es importante tener una predicación homilética vital y encarnada en la realidad. Y, sobre todo, hay que completar el anuncio evangélico con una catequesis y educación en la fe a todos los niveles que ayude a profundizarlo.  

            2. El campo de la pastoral litúrgica

 22. La liturgia es la Palabra de Dios celebrada en la esperanza después de haberla acogido por la fe y con el compromiso de vivirla y expresarla en el amor concreto y eficaz. La celebración litúrgica, realizada y vivida de manera auténtica, con una participación sentida de parte de los creyentes puede tener una fuerza y un impacto evangelizador más fuerte que muchas palabras y discursos. La liturgia es el momento privilegiado de la comunidad parroquial y medio insustituible de comunión y participación. Por eso es preciso preparar con esmero la celebración, extremar la acogida, potenciar la fuerza expresiva de los gestos y de los signos. Hay que cuidar el lenguaje, la homilía, el canto, las moniciones de manera que conecten mejor con la sensibilidad, preocupaciones e inquietudes de las personas de hoy.

 23.  Desde la perspectiva litúrgica hay que destacar la parroquia como comunidad de creyentes que tienen nombres y rostros concretos y que se reúnen alrededor de la eucaristía.. En su celebración se debe descubrir la auténtica esencia de la comunidad parroquial que se evangeliza a sí misma y se proyecta al mundo de los alejados e indiferentes. La parroquia no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio, sino la familia de Dios, una comunidad de fe que celebra los sacramentos, especialmente la eucaristía y el sacramento de la reconciliación.

 24.  Nuestras celebraciones litúrgicas tienen que llevar el tinte carmelitano que las orienta a una experiencia de la presencia de Dios en cada uno y en la comunidad y que, a través de momentos de silencio y reflexión, favorece el diálogo de amistad con el SeZor en cada uno de los participantes.

             3. El campo de la pastoral de la comunión

 25.  El nuevo Código de Derecho canónico presenta la parroquia como Auna comunidad de fieles que se constituye en forma estable en el ámbito de una iglesia particular y cuya atención pastoral se confía, bajo la autoridad del obispo, a un párroco como su pastor propio@11. Desde la perspectiva de una eclesiología de comunión la parroquia es, ante todo, una experiencia de comunión. Se destaca el carácter comunitario y personal de la parroquia más que su carácter territorial. La parroquia es el lugar de las familias, de las comunidades de base, de los diversos movimientos, grupos y asociaciones. Es una comunidad de comunidades. La comunión eclesial aún conservando siempre su dimensión universal, encuentra su expresión más visible e inmediata  en la parroquia. Ella es la misma iglesia que vive en meduio de las casas de sus hijos e hijas. La parroquia no es primordialmente un centro administrativo, de papeleo y de ritos. Es, ante todo, un centro de animación interpersonal en la comunidad.

 26.  Si el apostolado parroquial reclama como atención fundamental la construcción de la comunidad eclesial, la presencia del carmelita teresiano en la parroquia ha de ser eminentemente comunitaria. Toda la comunidad ha de estar comprometida en la animación de la parroquia. Los esfuerzos individuales, aislados, sin coordinación pierden la fuerza de la unidad y del testimonio fraterno. Cada religioso debe participar con la peculiaridad de su propio carisma personal al servicio de la comunidad religiosa y parroquial.

 27.  La parroquia es una estructura demasiado amplia para conseguir una vivencia auténticamente comunitaria de la fe. Por otra parte, la estructura parroquial no atiende suficientemente a todas las necesidades de los creyentes. Estos necesitan una intensa vida comunitaria, de experiencias,  de compartir la fe. Por eso es necesario favorecer la creación de pequeZas comunidades eclesiales, entre las que hay que considerar las fraternidades del carmelo seglar y otros grupos carmelitanos que vivan la comunión de la fe, la meditación de la Palabra de Dios y el compromiso del amor evangélico. Nuestras comunidades deberán estar abiertas a compartir la vida, el carisma y la espiritualidad con los laicos para formar parroquias con tinte carmelitano.

 28.  Es urgente la mutua interpelación religiosos-laicos. Para ello hay que establecer en nuestras parroquias cauces de colaboración y corresponsabilidad en la tarea pastoral, evangelizadora y administrativa de la parroquia. La apertura a los ministerios no ordenados facilitará la comunión y la subsidiariedad.

            4. El campo de la pastoral de la espiritualidad

 29.  El documento postsinodal Vita consecrata invita Aa los Institutos a reproducir con valor la audacia, la creatividad y la santidad de sus fundadores y fundadoras como respuesta a los signos de los tiempos que surgen en el mundo de hoy. Esta invitación es sobre todo una llamada a perseverar en el camino de santidad a través de las dificultades materiales y espirituales que marcan la vida cotidiana12. AEn el carmelo teresiano-sanjuanista este dinamismo histórico del carisma se ha encarnado y enriquecido con la santidad de tantos hermanos y hermanas nuestros que, en diversas épocas y lugares, fueron testimonio viviente de este don comunicado a nuestra Orden en la Iglesia y se convirtieron en fundamento silencioso y elocuente de una auténtica fidelidad creativa ... Es urgente, por tanto, que la vida espiritual ocupe el primer lugar en el programa de renovación de nuestra familia religiosa de modo que aparezca como escuela de espiritualidad evangélica@13.

 30.  Deber nuestro es ayudar a nuestros feligreses a vivir una espiritualidad vital y encarnada a la luz de la experiencia y de la doctrina de nuestros santos. En especial es importante orientarlos a conocer, amar y confiar en el Dios de nuestro SeZor Jesucristo, vivido y comentado por Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y demás santos del Carmelo. Un Dios cercano y amigo, presente en nosotros y en los demás. La primera orientación deberá ser la del testimonio de vida. Nuestros feligreses nos deben conocer más por nuestro ser que por nuestro quehacer en la Iglesia.

 31. Nuestras parroquias están llamadas a ser parroquias animadas por religiosos con un carisma y una espiritualidad peculiares. Toda nuestra acción parroquial debe ser cada vez más fruto de una realidad espiritual interna, vivida en comunidad fraterna. En consecuencia, nuestras parroquias necesitan proyectar en sus feligreses la espiritualidad carmelitana y convertirse, al mismo tiempo, en centros de animación oracional a través de una constante y bien organizada pastoral de la espiritualidad. No podrá faltar un compromiso serio con la orientación espiritual y con la pastoral del sacramento de la renconciliación.

            5. El campo de la pastoral social

 32.  La parroquia debe convertirse en un espacio para el amor con dimensión social que incluye la justicia y la solidaridad, porque entre evangelización y promoción humana, desarrollo, liberación existen vínculos antropológicos, teológicos y evangélicos14. Por eso en la pastoral parroquial no debe faltar un empeZo en lo social. Los anhelos de libertad y liberación, fruto de la conciencia de la dignidad humana, exigen un compromiso eficaz de todas las personas de buena voluntad en la defensa y promoción de los derechos humanos. Antiguamente lo social se reducía a la ayuda asistencial a las personas necesitadas. Hoy en día, din dejar de tener en cuenta este aspecto individual-asistencial, hay que trabajar también por la promoción humana y por la transformación de las estructuras injustas de la sociedad.

 33. La parroquia en cuanto comunidad cristiana ha de asumir un compromiso activo de denuncia y de lucha contra las diversas situaciones de pobreza y de marginación, y también contra el fraude y la corrupción como comportamientos antievangélicos en la vida persona y pública. Asimismo hay que impulsar la participación en las estructuras de la vida pública y estimular una presencia activa de los cristianos en las asociaciones que trabajan en la construcción de una sociedad justa y solidaria. En nuestra pastoral parroquial se requiere ayudar a nuestros feligreses a tomar conciencia de los problemas sociales de la parroquia, del país y del mundo. También a crecer en la solidaridad y a comprometerse en los movimientos de justicia y paz; a llevar adelante programas de promoción humana. Especialmente hay que vivir comprometidos con la opción preferencial por los pobres y por las nuevas pobrezas en el mundo. De gran ayuda será el estudio y la puesta en práctica de los documentos sociales de la Iglesia.

 34.  AEl Carmelo del futuro no podrá permanecer ajeno a estos desafíos sabiendo cómo Teresa de Jesús, Juan de la Cruz y los demás santos, maestros de vida espiritual, hablaron de la dignidad de las personas, creadas a imagen de Dios y llamadas a la transformación en El. San Juan de la Cruz invita a considerar la grandeza del ser humano que tiene esta vocación de vivir la vida divina@15. Esto quiere decir que nuestra espiritualidad tiene que tener un sentido profundamente realista y no puede ser ajena a ninguna situación humana.

 35.  La pastoral social comprende también la inculturación del mensaje evangélico. El reto de la inculturación ha de ser asumido por nosotros como una llamada a colaborar con la gracia para lograr un acercamiento a las diversas culturas. Esto supone una seria preparación a nivel personal y de Orden. Apoyados en el carisma de nuestros fundadores tenemos que saber acercarnos a las diversas culturas con la actitud de Jesús que Ase despojó de sí mismo tomando la condición de siervo@ (Flp 2,7). Un diálogo humilde, abierto y paciente podrá ayudar a presentar el evangelio en forma inteligible a cada cultura.  

TERCERA PARTE

ESTRUCTURAS PASTORALES PARA UN SERVICIO CARMELITANO

36.  Por estructuras  pastorales entendemos la forma de organización firme y estable que ofrece cauces a la acción evangelizadora de nuestras parroquias carmelitanas. Ellas deben contribuir a la realización de nuestro servicio pastoral con el sello de nuestro carisma y espiritualidad. Esas estructuras deberán permitir también la participación de todos los que componen nuestras comunidades parroquiales desde la diversidad de sus propios carismas.

            De ahí que sea tan importante el liderazgo de los pastores, quienes han de conducir la comunidad confiada a ellos a un pleno desarrollo espiritual y eclesial. En el documento de la Congregacion para el Clero "Sacerdote en el Tercer Milenio", encontramos las cualidades y pautas de cómo se ejercitará ese liderazgo, o ministerio de misericordia, evitando consecuente­mente el autoritarismo y clericalismo, que desdicen de las actitudes del verdadero líder, como forma de servicio en la animación del laicado.

 37.  Existen estructuras a nivel diocesano seZaladas en el plan de pastoral de conjunto. Debemos insertarnos en ellas para ofrecer las riquezas de nuestro carisma y espiritualidad: centros de formación pastoral, organismos de coordinación de movimientos eclesiales, iniciativas de comunicación para la transmisión del evangelio, reuniones y encuentros de planificación. En todas esas estructuras no debería nunca faltar nuestro aporte específico en diálogo con los responsables. Eso nos enriquecerá y enriquecerá a los demás.

 38.  En nuestras respectivas circunscripciones (provincias, comisariados, vicariatos, delegaciones) la pastoral parroquial no es exclusiva. Existen otros campos en los que el Carmelo Teresiano se hace presente:  centros de espiritualidad, misiones, casas de oración y de retiro, Institutos de espiritualidad, publicaciones, etc. Todos estos ámbitos ofrecen canales de servicio apostólico evangelizador. En una comunión y diálogo fraternos vemos necesario el que estemos abiertos a una colaboración mutua que dinamice y haga más eficaz nuestro servicio parroquial. Todos saldremos ganando en dinamismo y nuestro compromiso  religioso-carmelitano encontrará un aliciente para una fidelidad creativa. Intercambio de servicios entre todos los que formamos una circunscripción hará que nuestros respectivos carismas personales crezcan y se desarrollen.

 39.  Más en concreto, a nivel estrictamente parroquial debemos crear estructuras y grupos que nos caractericen carmelitanamente en las iglesias locales en las que nos encontramos. Estamos llamados a crear grupos y Aescuelas@ de oración y círculos bíblicos en los que enseZemos a nuestros feligreses a leer la Escritura en conexión con la vida para hacer de la Palabra de Dios el centro de la misma., ya que Acuando oramos hablamos con Dios, cuando leemos la Escritura Dios nos habla@16.  No deberá faltar la dimensión mariana de nuestra espiritualidad. Tanto a nivel de religiosidad popular como de profundización de la devoción a María, el ideal deberá ser el de orientarla en el aspecto bíblico, litúrgico, antropológico y ecuménico.  Sería ideal también poder contar con centros de espiritualidad y organizar semanas de conferencias para transmitir la experiencia y la doctrina de nuestros santos. Nuestras parroquias pueden ser también centros de difusión de publicaciones de espiritualidad en general y de espiritualidad carmelitana en particular: libros, revistas, cassettes, videos, etc.    

40.  Un punto importante para llevar adelante una pastoral renovada y encarnada es el de la colaboración con los laicos. En la historia de las relaciones de los Institutos de vida consagrada con los laicos y en particular con las Ordenes seculares se ha abierto un nuevo capítulo: Anuevos caminos de comunión y colaboración que merecen ser alentados@17. Hay que promover en nuestras parroquias el Carmelo seglar y favorecer las nuevas formas de agregación laical. Es necesario ofrecerles una adecuada formación, ya que ellos son los más aptos para recibir y vivir nuestro carisma y para llevarlo a sus hogares y lugares de trabajo.  

41. En esta misma línea de colaboración con los laicos no olvidemos nuestras Cofradías, Asociaciones y otros grupos carmelitanos. Es urgente que los renovemos con fidelidad dinámica a fin de que vivan una espiritualidad  vital, encarnada y comprometida. Los matrimonios y las familias nos están pidiendo, por su parte, orientaciones para vivir una espiritualidad matrimonial y familiar en un mundo en el que la sed de Dios crece y se transforma en una exigencia. Capítulo especial lo constituyen las comunidades cristianas o comunidades eclesiales de base. En ellas y a partir de ellas se vive la dimensión comunitaria de la vida cristiana. Ellas son como células del cuerpo parroquial.  

42.   La exigencia de preparar y formar nuestros agentes de pastoral parroquial carmelitana nos está pidiendo la formación de nuestros religiosos para prestar ese servicio concreto. Con frecuencia quienes son enviados a las parroquias no han tenido una preparación peculiar para ejercer ese ministerio. Una formación adecuada debe tener en cuenta que estamos en la era de la comunicación y que necesitamos ser buenos comunicadores del evangelio, la Buena Noticia de la salvación.  Necesitamos conocer el arte de la comunicación para llevar más competentemente el mensaje a nuestros fieles. El uso de los medios de comunicación dilata los horizontes de nuestra pastoral parroquial en el esfuerzo por transmitir los valores del evangelio.

43.       Donde sea posible no deberá faltar la colaboración con la familia del Carmelo Teresiano  y con la Orden Carmelitana (O.Carm.). El conocimiento mutuo, las iniciativas comunes y la integración de miembros de Institutos agregados en los equipos de espiritualidad y de apostolado harán más incisivo nuestro servicio pastoral carmelitano.

 

CONCLUSION

 

44.       Al principio del Tercer Milenio escuchemos la invitación que nos hace la Iglesia para  responder a los signos de los tiempos y de los lugares con una fidelidad creativa y dinámica. Se requiere para ello una profunda conversión personal y comunitaria y una reestructuración de nuestra vida y  de nuestro compromiso parroquial para que responda mejor a las exigencias de nuestro carisma y a la necesidad de inculturarlo.

45.       El apostolado parroquial tiene carta de ciudadanía en la Orden.  Lo único que se nos pide es que sea vivido desde una identidad carmelitano-teresiana. A partir de ella  podemos mirar al futuro Apara que resuene en nuestra voz la de todos los hermanos y hermanas, y para convertirnos así en la Iglesia en la expresión del Amor que atraiga todos a Dios@18 .  En una palabra, el SeZor nos llama a vivir y a transmitir la experiencia de Dios cercano y amigo como testigos de la misma en nuestro servicio parroquial.

11 Cf.  Evangelii nuntiandi (EN) 31.
2
2 Novo Millennio Ineunte (NMI) 49.
3
3 ALa iglesia protege y favorece la índole propia de los diversos institutos religiosos@ (LC 44); ACede en bien mismo de la iglesia que los institutos tengan su carácter y función particular@ (PC 2,b).
4
4 TERESA DE LISIEUX, Manuscrito A, 80v.
5
5 7M 4, 13.
6
6 EN 82.   María es Auna mujer fuerte que conoció la pobreza y el sufrimiento, la huida y el exilio (cf. Mt 2,13-23): situaciones éstas que no pueden escapar a la atención de quien quiere secundar con espíritu evangélico las energías liberadoras del hombre y de la sociedad. Se presentará María como mujer que con su acción favoreció la fe de la comunidad apostólica en Cristo (cf. Jn 2,1-12) y cuya función maternal se dilató asumiendo sobre el calvario dimensiones universales@ (Marialis cultus, 37).
7
7 F 28,37; 29,31.   El Arico patrimonio mariano del Carmelo se ha convertido con el tiempo, a través de la difusión de la devoción al Santo Escapulario, en un tesoro para toda la Iglesia ... En el signo del Escapulario se evidencia una síntesis eficaz de espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes, haciéndoles sensibles a la presencia amorosa de la Virgen Madre en sus vidas@ (JUAN PABLO II, Carta a los Superiores Generales O.Carm. y O.C.D. 25-3-2001, nn. 4-5.
8
8 ALa santa Madre quiso marcar su Obra con una forma y estilo peculiares de vida: fomentando las virtudes sociales y demás valores humanos, cultivando la alegría y suavidad en la vida fraterna en un cordial ambiente de familia, inculcando la dignidad de la persona humana y la nobleza de alma ... ordenando la mortificación y los ejercicios ascéticos de la comunidad a una más profunda vida teologal y acomodando estas prácticas al ministerio apostólico...@ (Constitutiones OCD, 10).
9
9 Dives in misericordia, 14.
 
010 VC 84.
1
11 CIC 515.
2
12 VC 37.
3
13 CAPITULO GENERAL (2003) Instrumentum laboris, 56
4
14 Cf. EN 31.
5
15 CAPITULO GENERAL (2003) Instrumentum laboris, 61.
6
16  DV 25.
7
17 Cf. VC 54-56.
8
18 CAPWTULO GENERAL 1997, Procuren ir comenzando siempre. Presentación.

 

     
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Updated 10 giu 2003  by OCD General House
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